NÁUFRAGO EN LA LUNA

No hace mucho vi un documental de la parte más fría de Islandia donde en el colegios sacaban a los niños pequeños a “jugar” al patio con unas temperaturas exageradamente bajas para que se “acostumbrasen” o “adaptasen” a ese clima tan frío.

– Mira qué bien se lo pasan en el recreo (decían sus madres o por lo menos eso ponía en los subtítulos)

– cómo se quieren y se abrazan entre ellos, qué bonito.

Yo estaba viendo el documental y me tuve que tapar con una manta, con eso lo digo todo. Donde ellas veían abrazos yo veía supervivencia en estado puro, acercamientos de la manada para no perder el calor del cuerpo. Luego se veía cómo las madres después del colegio iban a tomar café a casa de alguna amiga y lejos de meter a sus hijos en un hogar caliente, los dejaban dentro de sus carritos bien aparcados (en batería) fuera de la casa, a unas temperaturas de unos -300º (esto quizás es una exageración por mi parte) para que se siguieran “acostumbrando” al frío.

Yo interiorizaba la situación y me preguntaba: ¿qué pensaría yo de mi madre, si me dejara dentro del carro aparcado en una calle de Sevilla, en pleno agosto con 51 grados (a la sombra) mientras el sol funde las ruedas y ella se fuera a comer un helado de tres bolas con nueces a casa de unas amigas, con el aire acondicionado a tope?.

En cada carrito, un niño muriendo de frío y creando un rencor de por vida hacia sus madres, que desde el cálido interior de la casa los miraban desde la ventana diciendo: – Mira, que graciosa la escarcha que le está saliendo a tu niño en la nariz, y que blanquito se le está quedando el pelo con la nieve que está cayendo

– Qué bien se están adaptando

– Están para comérselos.

– ¿Quién quiere otra taza de café calentito?

Ya me puedo imaginar a esos pobres niños hablando entre ellos:

-Albert! Albert! ¿Sigues vivo? ¿Sabes algo de Arthur? Hace rato que no lo escucho,

– No sé nada de él, pero creo que Lorena nos ha dejado, hace rato que su carro no se mueve (en islandés seguro que suena algo distinto)

Después de ver este tipo de adaptación, me pregunto: Alguno de esos niños (los que consiguen llegar a una edad adulta sin morir de congelación) en algún momento de su madurez habrán pedido explicaciones a sus madres ¿no?

– Mama…¿podrías explicarme el por qué nos dejabais ahí fuera mientras tomabais café caliente, dentro de una casa con una chimenea del tamaño de un tiranosaurius rex?

– Era por tu bien hijo mío, era para que te “acostumbrases” al frío.

– Si ustedes ya estáis adaptadas a este clima de mierda ¿por qué no tomabais el café fuera con nosotros en una mesita? así estábamos todos juntos…los que se están “adaptando” al frío y las que ya lo están, todos compartiendo ese “buen rato”.

No tiene mucho sentido adaptarse a este frío y luego meterte en una casa con calefacción a tomar café caliente ¿verdad?, eso sería pasar un frío innecesario ¿no crees mamá?  si tan adaptados estamos al frío ¿por qué tenemos que llevar siempre que salimos a la calle tres pares de calcetines, dos pares de guantes, tres camisetas térmicas, las botas de piel de foca (con lo que pesa eso), una bufanda de doble chinchilla, unas orejeras de piel de zorro enguatada por dentro y un gorro de piel de oso?

Con semejante indumentaria es imposible reconocer a nadie hasta que estás cerca y le escuchas hablar, porque de lejos…todos somos iguales, todos vamos disfrazados de animales que no existen.  ¿Por qué no salimos de vez en cuando a sentarnos en el jardín a hacer una barbacoa al fresquito del glacial con los demás vecinos que también están muy adaptados al frío, pero que NO conocemos porque nunca salen de la casa debido a este clima?

Si te fijas bien mamá, las focas, los leopardos marinos, los pingüinos, son animales que sí, que están adaptados o acostumbrados a este clima gélido y ¿sabes por qué lo sé? …¡porque no tienen cuello! los animales que están acostumbrados a este puto frío no tienen cuello! Nosotros sí!

¿Por qué sabiendo que a este clima no se acostumbra ninguna especie (con cuello o con cuello pelado) no te fuiste a vivir a California antes de tener hijos? Imagínate…ahora mismo estaríamos teniendo esta conversación en chanclas y en camiseta con un vaso de té helado en las manos ¿No ves que a la gente de allí no le hace falta acostumbrarse o adaptarse a nada? ya están acostumbrados de serie. Si te fijas allí todos tienen cuellos.

Es como coger un oso polar y llevártelo al desierto del Sahara y cuando veas que se está muriendo de calor debido a que lleva un “abrigo” poco apropiado para ese clima, alguien diga: ¡dejadlo! No lo toquéis… no se está muriendo, solo se está… “adaptando” al clima

Un comentario sobre “Adaptarse al clima

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