MOISÉS ESTÉVEZ

A través de la ventana veía esas pequeñas luces de colores que decoraban su balcón.
Se acercaba la Navidad y aunque Andrea se había propuesto que estas fueran especiales, el recuerdo de los que ya no estaban no paraba de golpearla.
Ya eran cuatro los años que su querido y amado esposo no acudía a la cita navideña, pensaba con ironía, y es que a Samuel no era de las fechas en las que más se le veía disfrutar. Aun así, participaba como el que más, preparando comidas especiales, decorando el apartamento, invitando a familiares y amigos, comprando regalos…
– ¡Cariño, bajo un momento a comprar un par de cosas al Seven-eleven, no tardo!
– Me parece bien amor mío, voy descorchando una botella de vino. –
– Estupendo, es una idea genial. –
Se puso el abrigo y se colocó su gorra de los Yankees. Y así sin más, esa fue la última vez que habló con él. Un desalmado conductor, ebrio y violento se lo arrebató de su vida mientras atravesaba el paso de peatones de la esquina.
Le empezaban a asomar sendas lágrimas en los ojos cuando sonó el timbre de la puerta…

Un comentario sobre “33.0

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s