NÁUFRAGO EN LA LUNA

Que se averíe la lavadora siempre es una putada, pero que lo haga dejándote dentro toda tu ropa y dejándote disponible sólo, una camiseta térmica negra (muy ajustada), un gorro de lana de alpaca que me trajo una amiga de Perú (de muchos colores llamativos) y unos pantalones negros tan estrechos que cuando me los pongo viene a mi cabeza la canción de el lago de los cisnes de Chaikovski… ya es una putada de proporciones épicas.

Tengo que decir que la lavadora ya llevaba tiempo avisando de que esto podía ocurrir, sobre todo porque cuando giraba sonaba como una pistola percutora. Ir a meter la ropa en la lavadora se había convertido en una ruleta rusa. Si te cruzabas con algún compañero que iba cargado de ropa sucia hasta la lavadora, le deseabas suerte y le dabas ánimos. Hace tiempo le metí mis botines nuevos y me fui al cuarto mientras hacia su trabajo, al rato volví porque olía raro y era que uno de los botines se había quedado en posición: “me apoyo en el tambor” y a la hora del centrifugado gastó toda la suela del botín izquierdo. Al día siguiente cuando me los puse era como si mi pie izquierdo hubiera recorrido el mundo y el pie derecho no se hubiera enterado. Normalmente cuando se desconecta una lavadora, esta desbloquea la puerta en pocos minutos y puedes sacar la ropa, pues bien… DOS días después de que se quedara mi ropa dentro decidimos que había que abrir la puerta como fuera.

La idea “estrella” del día era sacar la lavadora al patio y abrir la puerta allí. Una lavadora cargada de ropa y con el tambor hasta arriba de agua puede pesar lo mismo que dos gorilas adultos abrazados y harto de plátanos. Eso es imposible de levantar. Después de estar dos horas arrastrándola hasta la puerta del patio nos dimos cuenta de algo inédito: Las dimensiones de la puerta hacía imposible sacar la lavadora, por lo que solo cabía pensar dos cosas: 1º La lavadora fue construida dentro de la casa, quizás una lavadora por fascículos planeta DeAgostini, edición limitada “monta tu propia lavadora” 2º La lavadora estaba aquí antes que la casa. Alguien pasó un día por aquí y dijo: Hostias! una lavadora! Niño acércame esos ladrillos y vete haciendo un poco de mezcla que vamos a hacer aquí nuestra casa, alrededor de esta maravillosa lavadora.

Llegados a este punto la cosa se pone seria, porque abrir una lavadora hasta arriba de agua en una casa de alquiler que tiene el suelo de moqueta pues…esta feo. Después de mucho pensar encontramos una solución. Yo me iba a colocar con una bolsa grande de basura debajo del tambor y mientras otro compañero abriría la puerta con un destornillador. No podía fallar, todo el agua caería dentro de la bolsa y después sacaríamos la bolsa al patio y allí la vaciaríamos. El plan era tan jodidamente bueno que recuerdo que nos tomamos unas cervezas antes de llevarlo a acabo para celebrarlo. Una vez colocado con mi gran bolsa de basura frente al tambor (quizás demasiado cerca) y después de haber comprobado que no tenía ningún agujero, abrimos la puerta. El agua salió con tanta fuerza que la puerta de la lavadora  me golpeó en la cara y el resto es historia. Después de recoger la ropa del suelo, la metí en varias bolsas de plástico y éstas a su vez las metí en un macuto y me fui disfrazado de ninja peruano (camisa y pantalón negros ajustadísimos y un gorro de alpaca peruana) a la lavandería que estaba a no menos de cinco kilómetros de donde vivo.

No había andado ni dos kilómetros cuando ya tenía el culo empapado (putas bolsas de propaganda). Si hay algo peor que pasearte por ahí como un bailarín de la royal ballet de Londres, es hacerlo con el culo empapado que hace que ese pantalón se peguen aun más y se convierta en una segunda piel (se te marcan hasta las venas).

Mi entrada en la lavandería fue triunfal. Solté el macuto en el suelo y sonó como si Falete se hubiera tirado en plancha en una cama de agua. La mujer de la lavandería automáticamente me acercó un cono de esos que dice que está el suelo mojado y entonces me acordé de algo y tuve un flashback. Me vi a mi mismo dejando el jabón de la lavadora cerca de la puerta de mi casa, al tiempo que me repetía: no se te puede olvidar, no se te puede olvidar…allí se quedó. Llegados a este punto pensé en dejar allí las bolsas y no volver jamás, pero no quería volver vestido así. Me senté enfrente de la lavadora viendo impotente como el agua sin jabón, no sólo no limpiaría mi ropa, sino que mezclaría los malos olores haciendo que los calzoncillos soltaran olor a culo y las camisetas olor a sobaco provocando que toda la ropa oliese a “Cubaco” (culo+sobaco) Ahora me esperaba una semana en la que quizás el hombro de una camiseta me olería a culo, el cuello de la camisa a pies, la espalda a sudor de pecho y el culo a sobaco. Cuando acabó el “enjuagué”, metí toda la ropa en la secadora y la puse a la temperatura más alta (un punto más era temperatura de incineración o lava volcánica) pensé que la alta temperatura eliminaría algunos de los olores.

Cuando la secadora empezó a dar vueltas y no habían pasado ni dos minutos vi que dentro había como unas tiras de colores que antes no estaban ahí, como si alguien se hubiera dejado unos rollos de cinta aislante dentro de la secadora (por joder). Y todo encajó, hacía unas semanas me había comprado una chaqueta buena con Gore-tex en el que todas las costuras van termoselladas pues…ahora solo van “termo” todo el sellado se había despegado de la temperatura de la puta secadora y esos eran los rollos de cinta aislante “el sellado”

Cuando por fin acabó todo ese calvario y después de haberme gastado 9 euros entre secadora y lavadora para enjuagar la ropa y hacer un intercambio de olores, me cambié de ropa, metí todo lo demás en el macuto y empecé mi camino de regreso… no paró de llover ni un segundo. Llegamos yo, el macuto y la ropa, igual de mojada que cuando la llevé. Algo que no he contado es que cuando llegué a la lavandería intenté meter el macuto entero dentro de la lavadora por eso de que como ya estaba todo mojado pues….pero no entró (gracias a dios). ¿Alguien ha visto alguna vez a Nacho Duato intentando meter un macuto entero, lleno de ropa empapada dentro de una lavadora? os puedo asegurar que los que allí estaban tampoco, porque no dejaban de hablarse entre ellos mientras me miraban y señalaban. Creo que el momento en el que pensé que igual eso no era buena idea, fue cuando tuve que utilizar la rodilla para intentar que el macuto entrara en la lavadora, porque pensé: ¿cómo carajo meto yo la rodilla después dentro del tambor para poder sacarlo?

Un comentario sobre “La lavadora rusa

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