ANYS FELICI

¿Cuál es tu talla?

Regreso al gimnasio más a fuerzas que de ganas, quiero hacer algo más efectivo, quiero subirme a correr, algo que me acelere el corazón, Max no quiere que vuelva a pisar la caminadora, después de nuestra sesión me insiste en que vaya al doctor, dice que bajo poco de peso porque los ejercicios que hacemos son lentos, no quiere que me agite mucho, lo culpo porque he bajado poco, estoy aquí para adelgazar, no entiende que no es un pasatiempo, es un verdadero sacrificio, le suplico que me ayude a adelgazar, no ve lo desesperada que me siento, pasan los días y todavía no tengo el cuerpo de una modelo.

—No te entiendo, eres una persona hermosa, no tienes por qué demostrarle nada, dijiste que te sentías segura en tu talla que no te importaba como te veías, que eras feliz así.

—Ya no sé lo que quiero.

Es la segunda vez que me encuentro atrapada en su cuerpo, sería muy fácil tomar lo que me está ofreciendo, sus labios son apetitosos, aspiro su aroma y recorro con mi nariz su cuello, toco los músculos que adornan sus brazos, continuo con su ancha espalda, no me quedo con las ganas de tocar sus duras piernas, levanto su camisa para sentir su piel, mis manos están debajo de su ropa, Max me deja examinarlo, siente todas mis caricias y quiere devolverlas, no se lo permito, retiro sus manos de mí y sigo conociendo todo su cuerpo.

Llego a casa y el niño está dormido, no hay señales que de que hubiera cenado.

— ¿Cómo va todo cariño? Seis meses de abandono y ni un kilo de agradecimiento, tenías razón cuando dijiste que era una pérdida de tiempo, quizá deberías buscar otro método menos costoso en dinero y tiempo, el niño te necesita y yo tengo mucho trabajo que hacer.

— ¿quieres deje de ir? Ya pagaste un año, te repito que no te van a regresar tu dinero, no me veo mejor, pero al menos puedes presumirle a tus compañeros que tu esposa va al gim a perder el tiempo.

Me subo a la caminadora y corro, tengo más condición así que aguanto más tiempo, cuando me empiezo a acelerar bajo el ritmo y empiezo a trotar, luego camino, hago mi sesión en pasos retroactivos, estoy muy agitada, Max viene y me llama la atención, va al botiquín y lo trae, mi cuerpo está en reposo completamente quieto, mi corazón palpita y se puede ver como se levanta mi pecho, el instructor está escuchando mi corazón, no me resisto, tengo fuerzas para darme la vuelta y ser yo la que aprisione su cuerpo bajo el mío, solo quiero tocarlo, no estoy buscando un amante, mi parte atrevida se muestra frente a Max, mis manos exploran la parte más sensible que tienen los hombres, una vez más le pongo un alto a sus manos.

—mis caricias son lo único que puedes obtener de mí, tómalo o déjalo, soy una mujer casada y quiero serlo toda la vida hasta que me convierta en viuda o muera.

Max se conforma con mis dos manos, estamos solos en el lugar, el ambiente se pone acogedor, continuo hasta el final, luego lavo mis manos y me preparo para regresar a casa. Pedaleo más a gusto por la noche las calles están libres, no hay ninguna subida así que voy sin ningún esfuerzo, no quiero llegar a casa, el niño va a estar dormido, Demir estará en su computadora, dejara de hacer su trabajo solo para mirar que no he adelgazado nada cuando me vea llegar, hará un comentario ofensivo sobre mi persona, siempre utilizando su palabra preferida, para hacer menos pesada la pedrada. Hay un parque de camino, doblo mi rutina con la esperanza de tener dobles resultados, son las 10 de la noche, estoy empapada, voy a casa, ya todos duermen, me baño y me duermo.

Desempolvo mi caminadora y la utilizo, llego del gimnasio y hago 5 minutos, ceno un vaso de leche o un yogurt bajo en calorías, salgo y doy unas vueltas por la cuadra para bajar la cena, entro a casa y me meto a bañar, mi esposo está despierto me sigue en la regadera.

Estoy en el gimnasio y me siento mal, trato de disimularlo porque tengo a Max enfrente de mí, está esperando que continúe con mi sesión pero entonces desfallezco.

—tu esposo debería de saber que la salud vale más que la figura ¿estás haciendo más ejercicio en casa?

—soy talla 9, ya baje más kilos aunque no se note.

Max no me deja pararme, me besa, no tengo fuerzas para rechazarlo.

—déjame tocarte por favor— Suplica mi instructor.

—no

— ¿Por qué? Por favor

—Eres un hombre casado y yo también, piensa en ella antes de besarme otra vez.

Voy a casa y hago 10 minutos en mi caminadora, ceno algo ligero y por la mañana almuerzo cereal con leche, me siento ligera y cansada, la ropa me queda floja, aun puedo bajar mucho más, llevo 6 meses en el gimnasio, pero desde que hago ejercicio por fuera he bajado más, mi dieta también ayuda, él ya lo noto porque me sigue cuando llego a casa todas las noches hacemos el amor.

—Todos los excesos son malos, no te subas a la caminadora en casa y menos si no hay nadie que te pueda auxiliar.

—No me estoy subiendo— Miento—  solo hago mi rutina y llego a descansar.

Desde que baje un poco de peso ya no le gusto a mi pretendiente del trabajo, me pregunta si estoy enferma, estoy más saludable que nunca, mi cuerpo está libre de grasa, no me siento bien lo reconozco, pero mi esposo está feliz y yo comparto su felicidad.

Llego a casa directo a la caminadora, Demir me ve y viene tras de mí, se acerca y me quita los audífonos.

—cariño, me hablaron del gimnasio, es la segunda vez que te desmayas, el instructor dice que te estas ejercitando de más.

—estoy bien Demir, ya soy talla 9, si sigo así voy a ser talla cero.

—amor no te pregunte que talla eres.

Chismoso, me gustaría saber qué fue lo que Max le dijo a Demir de mí, llego molesta al gimnasio, él está ocupado, hoy esta de mezclilla y camisa untada, se ve tan bien que no le digo nada de momento, hasta cuando terminamos nuestra sesión.

—soy responsable de tu salud, no estas comiendo bien y sigues así no puedes continuar ejercitándote, no aquí.

— ¡cuando se ha visto que corran a una mujer gorda de un gimnasio! — Digo indignada.

—no eres una mujer gorda y no te estoy corriendo, eres una mujer muy hermosa.

—me dices eso porque quieres llevarme a la cama.

No puedo evitar sus besos pero si sus caricias, su cuerpo es un imán para mis manos, hay un privado donde guardan cosas, entramos ahí y lo despojo de toda su ropa, me excita tocar su piel pero guardo la compostura, Max siempre me hace reír, es un tipo lindo se comporta como un adolescente y tiene 30 años, se queda quietecito mientras yo hago magia con mis manos.

— hoy no tengo ganas de hacer mi rutina, porque no la haces tú y yo me siento a mirarte.

— el que paga manda, pero su señor me paga para que la haga sufrir por una hora

— entonces no estás haciendo tu trabajo.

Hay risas y besos, en el gimnasio se nos olvida nuestra edad y nuestro estado civil, retiro sus manos con las mías y lo sigo besando.

— déjame tocarte, ya comenzamos esto y quiero terminarlo

— no hemos empezado nada, yo vengo a hacer ejercicio a este lugar y tú eres mi instructor, esa es la relación que tenemos.

— y los besos y las manoseadas que me haces ¿qué significan?

— si ya no quieres que te toque solo tienes que decírmelo y me puedo dedicar tan solo a mirarte, pero dijiste que el que paga manda y debes dejar satisfecho a los clientes.

Max parece un hombre inocente, no puedo creer que le guste a un hombre como él, tan cuidadoso de su cuerpo, deberían de gustarle las mujeres delgadas y bien cuidadas, las talla cero, pero no le pone peros a mi cuerpo,  soy talla 7.

Lo nuestro continua de la misma forma, los besos están presentes todas las noches, él quiere más, pero yo solo puedo darle placer con mis manos, me gusta, toda su persona es tremendamente sensual, hemos estado a punto de pasar la línea muchas veces, no quiero romper una familia, mi familia y también la de él, es un juego muy peligroso en el cual los dos vamos a perder.

— Cariño deja tu trabajo y ven a la cama — Voy por el hasta su escritorio —tócame y dime que talla soy.

Me encanta Demir, me dice cosas en turco cuando estamos en la intimidad, y yo me imagino que son muy frases muy calientes, nunca le he preguntado porque recurrió a la red para buscar pareja, su madre dice que fui su segunda novia, él siempre ha sido así de inseguro con las mujeres que le gustan, se hizo más sociable y se ve más seguro desde que empezamos a andar de novios, y todavía más cuando nos casamos.

— ¿qué talla soy amor?

— a mí me pareció la misma cariño ¿bajaste de peso? todavía no se te nota, necesitas bajar un poco más.

Mi esposo se levanta a buscar a su ropa para vestirse y salir a trabajar en su computadora, no tiene ni un gramo de grasa en el cuerpo, por ahora, su padre es un hombre gordo, cuando era joven como su hijo también era delgado, me pregunto si algún día Demir estará así.

— estoy desmotivada, nadie ha notado que ya tengo mi talla, ayer hicimos el amor y él no se dio cuenta.

—quiero pensar que me platicas eso para que me de envidia

— no, te lo platico para que sepas que no estás haciendo bien tu trabajo, ya debería ser talla 3 y mírame, sigo igual de gorda, ha y por favor no me mandes tus escenas pornográficas a mi celular, mi hijo a veces lo utiliza para jugar.

—no es mi culpa que tu esposo este ciego y que tú te dediques a mirarme el trasero en lugar de hacer tu rutina.

Max me gusta demasiado, pero no estoy dispuesta a perder mi vida por una aventura con un hombre tan sexy como él, porque no hay amor en todo esto, es un asunto pasional que no ha culminado en lo que debería.

—déjame tocarte, yo sí puedo decirte que talla eres, si me dejas recorrer todo tu cuerpo con mis manos

—amo a mi esposo Max, en unos meses todo esto que tuvimos se va a quedar en el rincón del olvido, quedara registrado para nosotros como una aventura, como un momento de debilidad en nuestras relaciones.

—no eres eso para mí.

—mírame Max y dime si no amas a tu esposa, si ella se merece esto que estamos haciendo ¿lo merece? Quieres ser parte del rompimiento de una familia, de tu propia familia, tu mujer tiene que ser una mujer hermosa porque tú eres un hombre muy guapo y atractivo, piensa en ella en la mujer perfecta y luego mírame, esto que ves es solo pasajero, yo voy a volver a ser la mujer que entro un día por esa puerta.

—Ya somos parte de eso, no disfraces nuestros actos solo porque no hemos compartido la cama, no completamente.

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