JOANA LLÀCER

Me encanta el romanticismo (el de Becker, no el de 3MSC). Sin duda, es la mejor manera de trasladar el sin sentido que es el mundo al ámbito del amor porque sobre todo en este se manifiesta. Es pura injusticia de amor, que nunca puede ser, que siempre es maravilloso para después dejar de serlo. Pero vivir de la poesía romántica es un suicidio emocional y jamás sabré si lo rechazo sinceramente o por temor a la misma muerte.

Mi defensa empieza por reconocer que la vida tiene momentos de romanticismo, pero tambien de renacimiento, de magia. No se ha de vivir esperando a la muerte ni haciendo de la vida un castigo porque de este modo deberiamos temer más el vivir que el morir.

Las personas que pensamos mucho en qué es la vida, su sentido y su trascendencia, estamos condenadas a caer en algun momento en el romanticismo, que es el final de la duda. Es lo que nace después de no encontrar las respuestas que jamás hallaremos.

Lo que pasa es que después de llegar a este punto, existen los románticos que permanecen en el romanticismo y que consideran cualquier otra perspectiva un narcótico porque la realidad es la que es. Y existen los románticos que aceptamos el renacimiento al comprender que hay otras cosas de más valor que la razón capaces de proporcionar la vida que la razón es incapaz de dar, porque solo es razón y el hombre se compone de ella y mil cosas más y mejores, de forma y manera que la saciedad se convierte en otra cosa. Porque entiendes que no te corresponde saberlo todo, sino vivir con lo que sabes.

Dicen que el enamoramiento es temporal y todos hemos experimentado que dura más o menos en unas y otras veces. Igual con la persona correcta habría de durar toda la vida y es cierto que no nos hemos de conformar con el querer, pero tenemos tantas ganas de ser amados que aceptamos demasiado pronto a cualquiera como compañer@ de vida.

O tal vez lo cierto sea que no nos hemos de conformar con el querer sino que hemos de desearlo, porque es mucho mejor que estar enamorado, eso sí, siempre despues de haberlo estado. Porque el enamoramiento es la llamada, el encuentro, la pasión y el ansia de querer y el amor es la calma de amar a quien te supo enamorar. ¿Por que ha de ser tan complicado el amor? Porque aquello que mueve algo tan complejo como el seu humano no puede ser sencillo.

Es difícil que el amor no nos lleve a la dependencia. Porque es difícil no ser egoista y es dificil no desear serlo todo para una persona cuando te enamoras de ella. Porque nos desesperamos porque quien nos ama no se aparte de nosotros. Y ese es el mayor error, pues ni el egoismo ni la dependencia son amor. Por eso querer es difícil y es a la vez lo mas fàcil del mundo. Queremos siempre a todo el mundo, estamos hechos para el amor, no podemos evitarlo. Querer bien es lo complicado y nadie nos enseña. Es una mentira que no queremos el amor porque sin él no hay saciedad y la saciedad es la clave de la felicidad.

Un hombre feliz no es conformista sino proactivo. Aunque sabe vivir con lo que tiene porque ya posee lo que necesita. Está saciado de espíritu. La saciedad del espíritu es lo que da la felicidad. El amor. El amor es la única vocación valida, estamos hechos de, por y para el amor.

La vida es bonita solo si se entiende como lo que es. Un regalo del amor que nos busca a todos incesantemente. La vida es una sorpresa y hay que enamorarse de ella para acabar por quererla y este, es el único camino hacia nuestra ansiada felicidad.

Un comentario sobre “¿Romanticismo o Renacimiento?

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