PSIQUE WINCHESTER

No puedo despedirme de Hamburgo sin visitar su famoso Kunsthalle o, lo que es lo mismo, su sala de arte. Tengo que reconocer que el conjunto de edificios que lo forman, construidos entre los siglos XIX y XX, son absolutamente preciosos. Tiene pinturas alemanas, francesas, italianas, holandesas y de un sinfín de artistas refutados.

Pero mientras paseo por sus silenciosas salas, yo busco un cuadro en concreto. Ese en el que cielo y tierra parecen fundirse por obra y gracia del romántico Caspar David Friedrich. Casi me da un vuelco el corazón cuando mis ojos se posan sobre El caminante sobre el mar de nubes.

Me detengo frente al óleo, cuyo nombre original es Der Wanderer über dem Nebelmeer, y lo observo con mucho detenimiento. Es un cuadro sublime, grandioso a la par que sencillo. Una persona que se encuentra en mitad de la naturaleza, en soledad, pero rodeado de tantas cosas a la vez. Que se manifiesta como dueño del orbe entero, dueño de su vida. Libre, al fin y al cabo. Porque para llegar a la cima de una montaña y asomarte así al mundo, debes ser, cuanto menos, libre. Me pregunto cómo un cuadro puede expresar tanto.

Me coloco delante de él, como si yo fuera la caminante que ahora observa al caminante. Siento que soy la única persona que habita este universo. Que estoy sola ante la inmensidad. Que soy la dueña de todo, del mundo que me rodea, de la vida que estoy viviendo en este instante y la que me queda por vivir. En definitiva, observar este cuadro me hace sentir que soy libre. Libre para ser feliz. Libre para ser yo misma.

Una leve sonrisa se escribe en mi rostro cuando me imagino desdoblándome a mí misma y observándome desde una esquina de la sala. Me veo parada delante del cuadro, mirándolo como si estuviera en un trance mágico y profundo. Ahora mismo siento una sensación en el pecho que me hace percibir que yo llevo algo divino dentro de mí. Es algo inexplicable.

No sé si el artista, al pintar este cuadro, pensaba transmitir todo esto cuando pintó su obra, pero es el efecto que ha provocado en mí.

2 comentarios sobre “Sensaciones al óleo

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