ALBERTO ROMERO

La Carta Anónima.

Querido Antonio:
Te escribo esta carta anónima porque no puedo revelarte mi identidad, pero
tengo información muy importante que hacerte llegar. Sobre mí solo puedo decirte
que soy alguien muy cercano y que te quiero ayudar. Cuando termines de leer
esta carta entenderás muchas cosas.
Sé que estás pasando un mal momento con el estado de tu mujer y que los
problemas afectan a tu vida laboral y familiar. Con esta información no quiero complicarte más las cosas sino ayudarte, es importante que lo tengas en cuenta.
También se que Josefa está haciéndote la vida imposible en esta última temporada.
Con esta carta quiero que descubras quien es realmente Josefa para que te
protejas de ella y a tu familia también. Como has podido comprobar el carácter de
esa mujer es muy diferente delante de ciertas personas y esto se debe a que ella
guarda un secreto que a cualquiera volvería loco.
Cuando Josefa era joven y quiso ser madre intentó todo tipo de métodos para
quedar embarazada sin éxito. Como era su máxima aspiración en la vida no dudó
en acudir a la ayuda de las monjas que la habían criado para conseguir ser madre
por métodos poco ortodoxos.
Su marido siempre estuvo en contra del método que le ofrecieron aquellas
monjas, pero el ansia de Josefa por conseguir ser madre estuvo por encima de
cualquier otro argumento en contra.
Con ayuda de las monjas y de una gran cantidad de dinero Josefa compró un
bebé, llamado Ana y que tu conoces bien, porque es tu mujer.
Siento darte esta noticia tan fuerte de esta manera, pero ahora entenderás
también por qué lo hago.
Josefa y las monjas que la ayudaron se encargaron de que todo el proceso pareciese
un auténtico embarazo y nadie de su familia y su entorno sospecharon que
aquella niña no había salido de su vientre. Cuando llegó el momento de presentar
al bebé toda la familia estaba feliz y emocionada, y Josefa se sintió por fin realizada.
El tiempo fue pasando y Ana fue creciendo, pero en el cerebro de Josefa no
dejaba de resonar la voz del padre verdadero de Ana, que apareció en el momento
que menos se esperaban y descubrió que su bebé no había muerto al nacer
sino que se lo estaban robando unas monjas del hospital.
Josefa se transformó en un monstruo cuando el padre verdadero intentó contactar
con ella a los años y descubrió donde vivían. Y luchó por su hija como si fuera
la madre verdadera, sin escrúpulo alguno para quitarse de encima al molesto
padre verdadero de Ana.
Tengo mucho más que contarte , pero no puede ser en esta carta, porque me
extendería demasiado. Prometo que pronto te escribiré de nuevo y te mostraré
pruebas de que lo que te cuento es cierto. Lo único que te pido por ahora es que
te guardes para ti sólo esta información y que te mantengas lo más alejado posible
de Josefa. Es por tu propia integridad física.
Un Saludo X
Antonio cerró la carta con cuidado y volvió a meterla dentro del sobre blanco
rectangular que la contenía. El corazón le palpitaba tan fuerte que le parecía que
le iba a estallar. Se sentó en el sofá, dejó la carta sobre la mesa y tomó un cojín
abrazándolo contra su propia cara. El cojín ahogó la rabia tan fuerte del jadeo que
acompañó su llanto…

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