MARCELA VARGAS

Recuerdo que ese día era como cualquier otro. Es decir, nunca me imaginé que después habría cambios. Yo llegué al punto de encuentro luego de haber atravesado el puente frágil y ancho que está suspendido sobre el único río de la ciudad que se une con el cielo. Lo atravesé volando, ya que no me cuesta nada, que para eso tengo el don. Hacía mucho calor, eso sí.

En fin. Cuando llegué al espacio verde esa tarde, le vi sentad@ mirándome. (Me acuerdo que en ese entonces, pensé: “¡Pucha! ¿Otra vez está en la tierra? ¿Nunca va a aprender a volar?). En su mano, tenía agua, pues telepáticamente, le había pedido que me la trajera.

Yo traté de impulsarle a salir de allí; no se puede decir que no. Por poco y no le empujaba, para conducirle hacia mi incesante corriente. Y no ha sido la primera vez, lo cual me avergüenza admitirlo puesto que no acostumbraba pisar el suelo. Lo mío era venir de lejos flotando y seguir adelante para no cansarme. Pero la persona de quien hablo no conectaba su forma de ver las cosas con la mía. Cada vez que nos reuníamos, yo trataba de persuadirle para que me siguiera, aunque fuera por una senda vecina a la mía. Sin embargo, siempre ponía peros; siempre l@ hallab@ pesad@, perdid@, exhaust@. ¿Exhaust@ por qué? Por no moverse de su “limbo” terrenal.

Mas, el último atardecer en el que crucé el puente y le vi en ese estado, yo, que jamás me cansaba, me rendí. Y decidí que dejaría de retornar allí por esa persona. Opté por continuar.

Me parecía a mí que ese ser alado no volvería a acercarse a la tierra sólo para intentar convencerme (una vez más) de despegar los pies y de imitar su ejemplo. Tuve el presentimiento de que sería la última tarde en que nuestras sombras –las únicas que nos igualaban- estarían juntas. A pesar de que esto podría sonar triste, no lo es, porque yo no le podía seguir el ritmo desde el vamos, y ese ente de cuatro alas no lo entendía.

Así como tampoco comprendía que yo necesitaba el piso para vivir y dejar mis huellas. ¡Por favor! ¿Cómo vivir sin dejar huellas? También, me era imprescindible salir todos los días y recorrer los mismos lugares una y otra vez. Contemplarlos en su totalidad y en sus partes. Reflexionar hasta el cansancio para entenderlos y para entenderme. Necesitaba ver todo, verme a mí y los caminos que podría andar en el futuro. El problema era el tiempo que ello me demandaba… (Al menos, creo que eso pensaba el ser alado). Aunque ello nunca me importó.

El de cuatro alas no comprendía esto. Cuando llegaba, su expresión se contraía al notar mi agotamiento. ¡Obviamente, uno se cansa pisando cotidianamente los amplios terrenos! Pero, ¿qué esperaba yo? ¿Cómo un ser como ése se pondría en mi lugar habiendo nacido y crecido en el viento? La agilidad corría por sus venas, y se desesperaba cuando “se dignaba” a bajar para encontrarse conmigo por motivos que ya expliqué. –Y eso que yo no se lo pedía-.

Aquella tarde, el ser de cuatro alas se dio cuenta de nuestras diferencias. Lo noté impaciente. Solamente, intercambiamos unas pocas palabras. Tomó un poco del agua que yo le había dado. Luego, de repente, e interrumpiendo mi relato, dejó de mirarme y se esfumó.

Los años pasaban y yo aprendía a volar cada vez más alto. Y entre más altura ganaba, más se ampliaba mi campo de visión. Hasta que logré visualizar con claridad las sombras de todas las cosas. Fue así que llegué a comprender a ese humano.

Retorné varias veces a nuestro antiguo lugar de encuentro, con la vana esperanza de encontrarlo. De más está decir que no he vuelto a verle allí. Creo que nunca le hará falta. En cambio, a mí, sí.

Un comentario sobre “Su sombra

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s