FERNANDO

Volvimos a nuestra rutina normal, Alex era muy creativo en nuestra relación y eso me encantaba, me sentía con él como una niña enamorada y correspondida de su amor platónico y no me daba tiempo a aburrirme me estaba malacostumbrando, pero me fascinaba como me trataba. Tenía claro, muy claro que quería que fuese el padre de nuestros hijos, el reunía todos los requisitos que había pensado y repensado.

Alex iba a cumplir ya los 21 años parece mentira como pasaba el tiempo, íbamos a hacer tres años juntos, estaba a punto de terminar su módulo de técnico superior de energías renovables, y estaba segura que según encontrase trabajo me regalaría lo que más quiero un hijo, pero otro hecho dio un vuelco a nuestras vidas.

A los pocos meses de terminar con la relación de Víctor una tarde me llamó Natalia. Si os acordáis Natalia y Víctor fueron los únicos que nos apoyaron sin condiciones en nuestra relación cuando comenzamos y teníamos a todos en contra. Pues esa tarde me llamo hecha un mar de lágrimas anunciándome el término de su relación de casi ocho años con el chico con el que convivía. Sinceramente nunca me gusto para ella, lo veía vanidoso, prepotente y por qué no decirlo, era un puñetero mantenido, vivía a cuerpo de rey gracias a Natalia que cegada por el amor no veía más allá de sus narices. Ni quise saber por qué termino su relación, pero interiormente me alegré, esa niña se merecía algo mejor.

Intente por todos los medios tranquilizarla, pero fue en vano, su llanto era inconsolable y su mundo se había acabado para ella.

—Pero cariño no te das cuenta que ese idiota no te merecía, le decía para darla ánimos.

—No digas eso decía entre hipidos, él me quería, pero no sé qué he hecho mal.

Su respuesta me puso de mal humor y eso que intente convencerla de lo contrario, sabía que estaba muy sensible y abatida, ahora lo veía todo en escala de grises, pero lo que le rodeaba tenia infinitos colores que ella no captaba.

—Anda cielo, arréglate un poco y vente a casa hoy cenas aquí con nosotros.

No puso ninguna excusa y a la media hora la tenía abrazada a mi llorando con desesperación. Me causó tanta ternura que mi cuerpo reacciono a ese abrazo y me excité, casi me avergoncé de lo que sentía, pero es que Natalia era una preciosidad de niña.

Dejadme que os describa a Natalia porque es un primor. Es pequeñita, medirá 1.55, pero su cuerpo era muy proporcionado para su estatura. Tiene una cara que enamora, unos inmensos ojos marrones una naricilla pequeñita y respingona y unos labios que dan ganas de besar adornan su cara. Tiene el pelo cortado a lo garçon y las veces que la he visto desnuda, que han sido algunas, me enamoré de ella. Unas tetas de talla 95 con un vientre plano y un culo respingón pequeñito y adorable. Sus piernas acordes con su estatura, pero preciosas, llenas torneadas y dotadas de hermosura. Como os digo una preciosidad de niña.

Antes de que llegará Alex le llamé y le conté lo que estaba pasando y lo que se iba a encontrar cuando llegase a casa, no puso ninguna pega, sé que mi niño quería mucho a Natalia y sentía por lo que estaba pasando. A partir de aquí no sé muy bien como sucedió todo, pero me encontré besando con pasión a Natalia en el salón de mi casa mientras nuestras manos no estaban quietas. Quería parar, pero mi boca volvía a buscar la suya como si mi vida dependiese de ello.

—Natalia…Natalia mi amor…ummm… ¿Qué estamos haciendo? La decía excitada.

—Rocío…llevo tanto tiempo deseando esto.

Me encontraba muy excitada, enfadada y triste, excitada por lo que hacía con Natalia, pero enfadada conmigo misma por no poder controlarme y triste por Alex, en esos momentos le estaba siendo infiel. Como siempre mi yo maduro y racional quiso parar todo eso, pero mi yo morboso pedía más, levanté a Natalia del sofá y dándola la mano la llevé al dormitorio. Nos desnudamos la una a la otra mientras nuestras lenguas y nuestros labios recorrían la piel que quedaba al descubierto, la sensación fue extraña cuando nos metimos en la cama desnudas y dimos rienda suelta a nuestra pasión, sentir como devoraba mis tetas, su lengua en mi sexo y haciendo un maravilloso 69 bebiendo los jugos que salían del coño de mi amiga.

—No pares mi amor…diossss…sigueee….sigueee…me corrooooooo. Grité excitada mientras Natalia gritaba su orgasmo en mi coño.

Mi amiga se quedó tumbada encima de mi recobrándonos de nuestro orgasmo, intenso y espectacular. Besaba con mimo las ingles, su rajita sus nalgas, sus preciosas nalgas, Natalia hacia lo mismo conmigo estábamos como idas y había perdido toda noción del tiempo.

—No hay nada más bonito que ver a dos mujeres amándose, sobre todo si una de esas mujeres es la mujer que más amas en este mundo. Dijo Alex con tranquilidad.

El grito que pegamos Natalia y yo se tuvo que escuchar en todo el edificio. Natalia se cubrió con la sábana, pero yo me quede frente a Alex desnuda y con cara de idiota, me habían pillado como yo pille a mi ex y todo se iría a la mierda, estaba a punto de echarme a llorar y suplicarle que me dejase explicar lo inexplicable cuando vino hacia donde estaba, en su mirada se adivinaba amor y cariño me fije en su cara y no había enojo o cabreo, al contrario, se le veía feliz. Se arrodilló delante de mí y cogiendo mi cara con sus manos me besó de una manera ardiente sintiendo su lengua hasta en mi campanilla, su beso me excito aún más de lo que estaba y mi coñito no paraba de soltar fluidos que mojaban el interior de mis muslos.

—Te amo mi vida, eres única. Dijo Alex con cariño para seguidamente dirigirse a Natalia. Me alegro de verte Natalia, por cierto, sabes deliciosa.

No había caído, pero todavía tenía la corrida de Natalia en mi boca, por eso Alex me besó de esa manera tan ardiente, solo cerré los ojos y me eché a reír tranquila, sabiendo que no iba a ocurrir nada malo.

—Chicas por mí no os preocupéis, seguid hasta cuando queráis, yo mientras voy preparando la cena, cuando esté lista os aviso.

Mire con amor como Alex salía de la habitación y cerraba la puerta tras de sí, la queja de Natalia me saco de mi ensimismamiento.

—Por dios Rocío que he hecho, no solo he arruinado mi vida, sino también la tuya, déjame hablar con Alex y déjame explicarle que todo fue idea mía, además….

Bese con cariño a Natalia, era un cielo de mujer, la mire con ternura, mientras acariciaba su cara.

—¿Natalia te has dado cuenta de la erección que tenía Alex al vernos? La pregunté.

Vi como Natalia agachaba su cabeza avergonzada.

—Joder como para no fijarse, dijo casi en un susurro, la tiene enorme.

Me eche a reír mientras abrazaba a esa niña que era un primor.

—Anda vamos a ducharnos cielo.

Nos duchamos juntas y dentro de la ducha nos prodigamos en besos y caricias, volvimos a amarnos y juntas alcanzamos otro orgasmo intenso que nos dejó agotadas. Aunque me negaba a reconocerlo el comentario de Natalia respecto a la erección de mi chico me hizo pensar, en un principio me negué en redondo a aceptar el pensamiento de compartir a Alex con Natalia, el solo hecho de pensarlo ya me puso muy celosa, pero me excitaba la idea. Al final, si quería que ocurriese, pero tenía un miedo atroz a perder a Alex al amor de mi vida.

Cuando llegamos a la cocina Alex canturreaba algo, mientras se movía con agilidad entre sartenes y cacerolas preparando una cena que de seguro estaría exquisita, cuando nos vio, vino sonriente hacia nosotras, me volvió a besar y dio un fuerte abrazo a Natalia, que estaba roja como un tomate.

—Natalia, te podría mentir y decir que siento lo tu novio, pero creo que es lo mejor que te ha podido pasar. Créeme aquí no se acaba el mundo.

—Alex, yo…yo quería disculparme por lo que has visto antes, Rocío no ha tenido culpa de nada he sido yo….

—Shhhh, musito Alex poniendo un dedo sobre los labios de Natalia. Estoy seguro que no ha pasado nada que no queríais que ocurriera, todo ha sido de motu propio.

Alex volvió a abrazar a Natalia y esta le correspondió al abrazo, en el fondo no me molestaba lo que veía y creo que incluso me atraía la idea de ver follando a Alex con Natalia, esa idea me empezó a excitar.

—¿Chicas una cervecita?

Al poco rato los tres reíamos de las ocurrencias de Alex que nos estuvo haciendo reír hasta que empezamos a cenar. Lo que más me gustó es que Natalia se la veía feliz, su cara risueña me lo decía. Hablamos de todo y ya en los postres me tire un poco a la piscina, a ver si había agua.

—Natalia por que no te quedas a dormir aquí, creo que es mejor que no estés sola.

—Si no os importa os lo agradecería, no me apetece estar sola ahora y después de lo bien que lo he pasado esta tarde si me meto en casa me ahogo.

Sobre las dos de la mañana nos fuimos a dormir, Natalia fue a su habitación y Alex y yo nos metimos en la cama, mis manos enseguida atraparon su polla que estaba como el acero, grande dura majestuosa. Nos estuvimos besando y acariciando durante un rato, hasta que se lo solté.

—Alex ¿te apetece follarte a Natalia?

Alex sabia de mis celos, y esa pregunta le dejo descolocado, me miro asombrado y con los ojos muy abiertos.

—Cariño con lo celosa que eres casi mejor que no, ni quiero que pierdas la amistad con Natalia y no quiero que te de un ataque de celos en mitad…de… de lo que estemos haciendo con esa chica y se sienta aun peor.

—Mi amor, ¿confías en mí? Dije segura.

—Con los ojos cerrados, pondría mi vida en tus manos.

—Entonces deja que traiga a nuestra cama a esa chica, se muere por probar tu polla

Antes de salir de nuestra habitación le di un par de mamadas a ese pollón que nos haría disfrutar esa noche. Me fui desnuda a la habitación de Natalia y toque a su puerta con los nudillos para inmediatamente ingresar en su aposento.

—¿Duermes cielo? Pregunte en voz baja.

—No puedo Rocío, estoy muy excitada.

—¿Te apetece follar con Alex?

—¡¡¿COMOOOO?!! Casi grito Natalia al oír mi propuesta.

—Ven mi amor, Alex te espera desnudo en nuestra cama, vamos a disfrutar, ya lo veras.

Natalia era como un cachorrillo que se dejaba hacer, se agarró a mi mano y vino tras de mi sin rechistar, aunque sabía seguro que en su cabeza tendría muchas preguntas, pero en ese momento mandaba su coño que seguro estaba chorreando.

Cuando llegamos a nuestra habitación y Natalia vio a Alex se quedó parada mirando esa inmensa polla que hacía que no pudiese dejar de mirar.

—Joder Rocío, eso no me cabe.

—Veras como si cielo. Le dije segura.

—No Rocío, siempre he sido muy estrechita.

—Pues mi amor, esta noche Alex te va a dejar bien abierta, créeme.

Después de hacerle una mamada a dos bocas a mi chico y preparar muy bien el coño de Natalia, vi como la polla de mi niño, de mi amor, desaparecía en el coño de otra mujer, extrañamente me excito de sobremanera ver como su polla estaba totalmente incrustada en otro coño que no era el mío.

—Diossss Alex, ¿está toda dentro? Gimió Natalia.

—Solo me falta meter los huevos cielo. Dijo Alex divertido.

—Necesito verlo, gemía Natalia, quiero ver esta polla metida en mi coño.

Alex me miro extrañado, pero yo entendí lo que quería mi amiga, me fui al baño y cogí un espejo de maquillaje que tengo y es bastante grandecito. Cuando llegue de nuevo a nuestra cama Natalia se había vuelto loca, sus caderas se movían endiabladamente y Alex bombeaba furioso en el coño de Natalia, he de reconocer que me molesto un poco, aunque no quise decir nada, solo pare a Alex e hice que se saliese del interior de mi amiga.

—No por dios, ahora no te salgas gimió disgustada Natalia.

—Alex túmbate en la cama. Dije muy seria a mi chico.

Alex enseguida notó que algo no funcionaba como debía, me conocía muy bien, se levantó y me abrazó muy fuerte.

—Lo dejamos cielo, no quiero verte así, me susurro en mi oído

Me abracé muy fuerte a él, sabía que no pasaba nada, que solo eran imaginaciones mías, que lo que había pasado es lo mismo que me paso a mi cuando tuve la polla de Víctor bien clavada en mi coño, no fui capaz de estarme quieta. Le miré con cariño, le sonreí y le besé con lujuria.

—No mi amor, no dejamos nada fóllate a esta puta y llénala de leche, lo está deseando.

Alex se tumbó en la cama, su polla estaba enorme debido a la excitación Natalia se relamía de gusto y mordía su labio inferior excitada. Cuando vio el espejo y que lo ponía entre las piernas de Alex, entendió enseguida lo que iba a ver, como la polla de mi chico desaparecía en su interior. Se puso en cuclillas muy abierta de piernas y agarrando la polla se empalo ella solita mirando al espejo con los ojos muy abiertos.

—Diossssssss, no me lo puedo creer, decía Natalia medio ahogándose, esta toda dentro de miiiiii…me corroooooooooo…jodeeeer…siiiiiiiiiiiiii.

El cuerpo de Natalia se convulsionaba atravesado por un feroz orgasmo que la dejo agotada, aun así, se seguía moviendo como un autómata notando como esa polla la llenaba una y otra vez hasta que Alex no aguanto más y aullando se corrió en el coño de mi amiga, esta volvió a gritar en otro orgasmo intenso mientras veía como la leche de mi niño se salía entre la polla y el coño de Natalia incapaz de alojar tanto semen. En un acto casi pornográfico, metí mi cara entre las piernas de Natalia mientras lamia los restos que salían de su coño y limpiaba los huevos de mi niño impregnados de fluidos.

—Diosss, necesito parar, gemía Natalia, me vais a destrozar.

Se levantó ligeramente hasta que la polla de mi niño quedó libre, se tumbó a un lado con tiritona y se puso en posición fetal, la tapé con la colcha y besé su mejilla, se quedó dormida enseguida.

—Queda algo para mí, dije a Alex con algo de tristeza.

—Todo mi amor, para ti queda todo.

Y me dio todo, todo lo que le pedí y más, amaba a mi niño, me regalo incontables orgasmos que me dejaron agotada y mi culo y mi coñito llenos de su esencia. Al día siguiente cuando nos despertamos Natalia ya no estaba, una nota en la mesilla agradeciéndonos la noche que había pasado y que pronto nos veríamos era su despedida de momento. Alex me volvió a hacer el amor, esos polvos mañaneros me volvían loca, me hacían empezar el día con mucha energía y una gran sonrisa.

En algunas ocasiones las mujeres somos ladinas y vamos con segundas intenciones, intentamos manejar a la persona de forma sibilina para oír lo que deseamos o no deseamos y yo no iba a ser menos. En un momento en el que estábamos muy relajados miré muy fijamente a mi niño y se lo pregunté:

—Cariño, ¿con quién te ha gustado follar más, con Natalia o conmigo?

—Mi amor, cualquier respuesta que te dé o te va a enfadar o no te va a convencer. Pero déjame decirte que cuando me folle a Natalia me gustó mucho hacerlo con ella en ese momento y nada me dio más placer. Pero cuando follo contigo me gusta más porque aparte de sentir lo mismo que siento con Natalia hacerlo contigo es más importante aún porque eres la persona a la que amo. ¿Estás de acuerdo conmigo?

Buena respuesta, como diría un espadachín consumado “touché” también recordé que Alex en ningún momento me pregunto con quién me gustaba follar mas ¿o con Víctor o con él? De verdad en ocasiones yo parecía una jovenzuela insegura y Alex el adulto responsable.

Como ocurrió con Víctor, hubo más encuentros con Natalia, pero yo no iba a consentir que Natalia se enamorase de mi niño, aparte de que una vez pase, dos…bueno, pero a la tercera y ver como esa puta insaciable acaparaba a mi chico hizo que todas mis alarmas se disparasen como locas.

Hubo una cuarta vez que, aunque lo quise evitar fue inevitable ante la insistencia de Natalia pero que nos dio la clave para terminar con todo esto de una vez y dejarnos de experimentos. Reconozco que con Natalia gocé como nunca lo había hecho, hacerlo con una mujer es tan diferente… pero ahora el problema es que Alex estaba metido entre medias y eso no era moneda de cambio. Una vez terminada la follada que Alex la dio se sinceró con nosotros.

—Chicos, os reconozco una cosa, desde que me desvirgaron siempre he estado muy mal follada, ninguno de los novios, amantes, parejas han sabido darme lo que de verdad necesitaba y Alex me da sin problema. No tenía ni idea de que una polla en condiciones pudiese dar tanto placer, y desde luego ni punto de comparación con un consolador.

Los tres nos quedamos callados, su confesión me preocupo y mucho, casi me estaba diciendo que era adicta a mi niño y a su polla, por un momento me vi luchando por Alex con Natalia, pero eso solo estaba en mi cabeza.

—Alex, me encanta como me follas y lo que me haces sentir, pero esto no va a continuar, quiero mucho a Rocío y os habéis portado conmigo como nunca pensé que lo haríais y sé que si seguimos con estos encuentros vamos a terminar muy mal y no quiero eso.

—Natalia cielo. Dije cínicamente.

—Alex, no tendrás un hermano gemelo, ¿verdad? Rogó Natalia con una sonrisa de tristeza en su cara.

Alex y yo nos miramos cómplicemente y casi adivinamos nuestros pensamientos…¡¡VICTOR!! Es lo que le hacía falta a Natalia, y aunque ella no lo supiese es lo que andaba buscando. Además, Natalia tenía 32 años y Víctor 22 solo diez añitos de diferencia. Víctor era cariñoso romántico detallista y sobre todo muy buen niño, si conseguía conquistar a Natalia la haría muy feliz, más que nada porque esta niña era un cielo y solo pedía sentirse amada y deseada y sé que Víctor se lo haría sentir desde el minuto uno.

Según salió Natalia por la puerta, Alex y yo nos miramos y sonreímos de oreja a oreja.

—Has pensado en Víctor a que sí, dije a mi niño.

—Por supuesto que sí, además desde que hable con él no ha levantado cabeza, alguna vez le he dicho que venga a tomar algo, pero no ha querido, le avergüenza mirarte a la cara.

—Pobre mío, pero si yo le quiero un montón. Vale, entonces déjame hablar a mí con él, porque el viernes por la noche cenamos los cuatro aquí

No tenía ni idea de cómo iba a salir todo, pero en mi cabeza veía que era muy factible el que Víctor y Natalia terminasen juntos. Sobre todo, porque la zorra de mi amiga había descubierto que las pollas muy grandes eran su perdición, y si recordáis la polla de Víctor era un par de centímetros más larga, lo siento, pero cada vez que me acuerdo de sus folladas me pongo cachonda, la pena fue que se enamoró de mí.

El miércoles por la tarde llamé a Víctor a su móvil, la verdad es que estaba algo nerviosa, no quería que Víctor sufriese más, necesitaba a alguien en su vida.

—Hola Víctor cielo.

—Rocío que sorpresa, ¿Qué tal estas?

—Bien cariño, pero algo disgustada contigo, ya no vienes por casa.

—Rocío sabes muy bien por qué no voy por tu casa, creo que es lo mejor para todos.

—Lo se Víctor y créeme que siento que sufras, pero mi llamada es porque te necesito, y no pienses nada raro, solo quiero que vengas el viernes por la noche a cenar a casa. ¿Cuento contigo?

—Por supuesto Rocío, si me lo pides tú no me puedo negar.

—Gracias cielo, sabía que no me fallarías.

El viernes por la tarde/noche ya estaba todo preparado, la cena lista, bebidas frías en la nevera, y Alex y yo vestidos y preparados para lo que se nos avecinaba. El ejercer de celestinas en principio no era complicado, solo seriamos el vínculo para que esas dos personas se conociesen el resto… pues bueno sería cuestión de ellos. El primero en llegar fue Víctor, que queréis que os diga según le vi se me aceleró el corazón, aunque no estaba enamorada de él nos unía un vínculo muy fuerte. Estaba guapísimo, y había cambiado mucho su aspecto en estos meses, sinceramente me gustó lo que vi y no lo pude evitar moje mis braguitas cuando me abracé a él y nos saludamos.

—Rocío estas guapísima, me alegro de verte.

No quise forzar la situación, pero mi intención era darle un pico en los labios, solo me limite a abrazarle y darle un beso en la mejilla.

—Yo también me alegro de verte, estas guapísimo, anda pasa, Alex está en la cocina.

Me fijé en Víctor según se dirigía a la cocina, era fácil enamorarse de él, era muy guapo y ahora le veía más hombre, más maduro. Estábamos en la cocina charlando animadamente cuando sonó de nuevo el timbre de la entrada, Víctor puso cara de interrogación.

—Se nos ha olvidado decirte que a última hora una amiga de Rocío viene también a cenar.

—¿Una amiga? Bien por mí no hay problema. Dijo Víctor sin ninguna ilusión.

Ese pequeño gesto me puso en guardia, creo que no iba a ser fácil. Me fui a la puerta y cuando la abrí me encontré con Natalia bellísima. Según me vio me abrazo y me besó con pasión.

—Rocío estás preciosa, me alegro de verte.

—Pasa cariño, dije sorprendida, en la cocina están Alex y Víctor.

—¿Víctor? Dijo Natalia intrigada.

—Si es un amigo de Alex que también cena con nosotros.

Madre mía, es que ni le miró, según entro en la cocina saludó con la mano a Víctor y se fue directamente a Alex dándole un abrazo largo. Eso sí que me puso muy celosa y de bastante mal humor, ¿pero que se había creído esta zorra? ¿Qué venía a follar?

La cena fue un desastre, Natalia solo tenía ojos para mi niño, no socializo ni con Víctor ni conmigo, Alex no hacía nada más que mirarme y respondía a Natalia con monosílabos, el ambiente estaba enrarecido y Víctor se sentía tan incómodo que no esperó ni a los postres, estaba tan molesto con la situación que, aunque intentaba hablar con él y hacerle sentir mejor, sin terminar el segundo plato se levantó dispuesto a irse.

—Me vais a perdonar, pero tengo mucho que estudiar, me voy a casa. Alex hablamos ¿Ok? Rocío como siempre un placer verte.

Sin derecho a contradecir su decisión se levantó y con paso decidido se dirigió a la puerta de salida, Alex y yo nos levantamos y fuimos tras el para intentar que cambiase de opinión, pero todo fue en vano. En la puerta se volvió a despedir de nosotros, en su cara se adivinaba el mal rato que estaba pasando, primero por volver a verme y no poder comportarse como él quisiera y segundo por el espectáculo bochornoso que había protagonizado Natalia.

Según se cerró la puerta de entrada estaba cabreada, muy cabreada, fui con paso decidido al salón y me enfrente a Natalia que con cara de felicidad esperaba que llegásemos, creo que no se fijó en la cara de mala ostia que llevaba en ese momento.

—¿Ya se ha ido vuestro amigo el rarito? A parte de rarito, mal educado, ni se ha despedido de mí. Dijo Natalia sonriendo seductora a Alex.

Y exploté, lo siento, pero puedo aguantar todo menos la gilipollez y Natalia no sé por qué esa noche se llevaba la palma por lo gilipollas que había sido. Su cara cambió radicalmente según me vio acercarme.

—A ver estúpida, no tienes ni idea por lo que está pasando ese chico, está hecho polvo y hoy le has demostrado que la condición femenina es una mierda. Grité furiosa en su cara.

—Co…como…yo no sé…que…Balbuceaba Natalia pálida.

—Te aseguro imbécil que no me extraña que el memo de tu novio te haya dejado por boba y mal educada. Nos preguntaste que si Alex tenía un hermano gemelo, pues bien, Víctor es lo que andas pidiendo, te lo hemos puesto en bandeja y ni le has mirado y te aseguro que como persona vale mucho…muchísimo más que tú. Aseveré muy enfadada

—Yo…yo si le he mirado…yo. Decía Natalia con los ojos inundados.

—¿Qué le has mirado pánfila? ¿Qué le has mirado? Si le has mirado entonces dime ¿De qué color llevaba la camisa?

La cara de Natalia estaba blanca e intentaba balbucear algo, pero no sabía que decir. Eso aumento mi enfado. Vi como dos lagrimones bajaban por sus mejillas y hacían temblar su mentón.

—Ni le has visto. Dije con tristeza. Creo que es mejor que te vayas Natalia, dije dolida, y ni se te ocurra acercarte a Alex, si no, tu y yo vamos a tener un problema.

Natalia salió de casa como había entrado hacia algo más de dos meses, llorando. Ni Alex ni yo la acompañamos a la puerta y ni nos despedimos de ella, solo escuchamos como se cerraba y terminaba esa velada sacada de las peores pesadillas.

Al día siguiente Alex llamó a Víctor, le dije que quería escuchar la conversación y si acaso disculparme con él. No pude, me tuve que ir a otra habitación a llorar, al poco de estar hablando con Alex, Víctor rompió a llorar como un niño, diciendo que su vida ya no tenía sentido, que el sentimiento hacia mí era muy fuerte y ayer lo paso fatal. Maldije la hora en que accedí a tener ese tipo de relaciones, no se puede jugar con los sentimientos de la gente y eso es lo que había ocurrido con Víctor.

Alex según termino de hablar con él, vino a mí y me estuvo consolando, los dos estábamos muy tristes por todo lo que estaba ocurriendo, aunque llegamos a una conclusión lógica y es que lo mejor sería que no nos viésemos por una larga temporada, por lo menos hasta que Víctor se enamorase de otra chica y se olvidase un poco de mí y se tranquilizase todo. Pasados los días me empecé a sentir fatal con lo que le había dicho a Natalia, pero no podía echarme atrás en mi decisión de mandarla a la mierda por su penosa actitud, incluso enterándome de su depresión por todo lo que había pasado y estaba pasando.

Se quiera o no el tiempo lo cura todo y va poniendo a cada persona en su sitio y más o menos es lo que paso, tuvo que pasar más de medio año para que todo se tranquilizase, por lo menos en teoría, Víctor estudiaba mucho y estaba sacando su carrera sin problemas y Natalia empezaba a salir un poco, amigos comunes me decían que, aunque todavía estaba hecha polvo por lo menos salía a divertirse. Alex y yo afianzamos aún más nuestra relación que iba viento en popa, hasta su madre por fin acepto que nos queríamos y que esto iba en serio.

Todo iba bien pero un accidente tonto me llevo al hospital, una mala caída limpiando la cocina de mi casa hizo que mis meniscos y mi ligamento anterior cruzado de mi rodilla derecha se rompieran y tuviese que pasar por quirófano y aunque la operación no revestía gravedad tuve que estar ingresada unos cuantos días. Estaba sola Alex estaba en clase y no llegaba hasta por la tarde y mis padres estaban comiendo con lo que estaba sola en la habitación, unos nudillos llamando a la puerta me anunciaba que tenía visita. Al momento un gran ramo de flores precedía a su portador, Víctor, que con una sonrisa alegraba mi estancia allí.

—¡¡VICTOR CIELO, HOLAAA!! Casi grité con alegría.

—Rocío, ¿Qué tal estas?, pregunto Víctor mirándome con cariño, mientras me daba el ramo de flores y me daba un beso en la frente.

—Es precioso Víctor muchas gracias. Bueno, dije con optimismo, en peores plazas he toreado, pero, aunque pelín dolorida estoy bien, me ha dicho el traumatólogo que en tres meses estoy dando brincos otra vez.

A raíz de esto iniciamos una charla muy agradable que me informo de que Víctor estaba mucho mejor de ánimo. Me pidió perdón por no haber comprendido mis sentimientos y haber intentado apartarme de Alex y por ultimo terminamos hablando de Natalia.

—No se Rocío, si hubiese sabido los planes que teníais, a lo mejor hubiese ido con otra actitud, pero es que pasó de mi olímpicamente, solo tenía ojos para Alex, no sé cómo no saltaste a su cuello.

—Pues poco falto Víctor, estaba que me subía por las paredes, yo lo sentí por ti, por el mal rato que pasaste.

En esos momentos alguien llamó a la puerta de nuevo y apareció Natalia, Víctor se puso tenso lo noté porque tenía mi mano agarrada y sentí como la apretaba, me quedé muy sorprendida al verla, era a la última persona que pensaba ver después de lo ocurrido.

—Ho…hola Rocío, ¿puedo pasar?

—Claro que si Natalia, pasa.

Se acercó a la cama y me dio un beso, seguidamente me dio un estuchito que contenían unos pendientes.

—¡¡Que bonitos!! Exclame agradecida. Muchas gracias Natalia.

—Yo casi mejor me voy, dijo Víctor.

—¡¡NOO!! Dijo rápidamente Natalia, mirándome sonrió, hoy lleva una camisa azul.

Me reí de la ocurrencia de mi amiga, esa salida estuvo muy bien. Vi como miraba a Víctor y este estaba con cara de no entender nada. Natalia le dio un beso en la mejilla y cogió su mano, su otra mano cogía la mía y nos miró con cariño.

—Ahora que estáis aquí los dos, solo quiero pediros perdón por mi comportamiento en aquella cena, espero que sepáis disculparme.

—Tranquila Natalia esta todo olvidado dijo Víctor

—Claro que si cielo, estas perdonada, dije besando su mano.

La cara de Natalia era de felicidad en ese momento, y algo que me llamó la atención es que no había soltado la mano de Víctor, que empezaba a mirarla con otros ojos y a descubrir a la otra Natalia. Estuvimos un buen rato hasta que vino Alex que se alegró de vernos a todos, Natalia también pidió perdón a Alex por su comportamiento y como dije en un principio parece que el tiempo puso a cada uno en su sitio, todo empezaba a discurrir como debía nuevamente. Víctor y Natalia se fueron juntos, y antes de salir de la habitación Natalia me miro y me dijo algo con los labios que entendí enseguida —”Está buenísimo” Solo esbocé una sonrisa viéndola desparecer.

Habría pasado algo más de una semana, desde que estaba en casa cuando llego Alex con una sonrisa de oreja a oreja y me abrazó con cariño.

—Tengo noticias frescas y que sé que te van a encantar, me dijo Alex susurrando en mi oído.

—¿Me van a gustar? Dije ansiosa.

—Víctor y Natalia están liados de momento.

—Jajajaja. Reí con ganas. Si es que lo sabía, estaba cantado. Dije satisfecha. Pero cuéntame, dime que es lo que sabes, no me tengas así.

—Pues esta mañana he llamado a Vic, para saber cómo le iba todo y le he notado feliz, contento y le he preguntado. Ha gritado de contento, estaba exultante, como solo una mujer nos puede hacer sentir cuando nos hace volar y hacernos sentir únicos.

—Se liaron al salir del hospital… ¿A que sí? Aseguré.

—Bueno, más o menos, al salir del hospital se tomaron algo y a lo tonto al final cenaron juntos, según Víctor muy acaramelados. Eso ocurrió el miércoles que vinieron a verte, el jueves también se vieron y esa fue la primera vez que se besaron, como me dijo Víctor le costó un huevo separarse de ella. Pero el Viernes Natalia le invito a cenar en su casa y ahí sí que se lo folló, creo que cenaron poco. Pasaron todo el fin de semana juntos y follando sin parar.

—Joder, pues sí que han empezado fuerte, dije satisfecha pero algo celosa.

Tenía sentimientos encontrados, por una parte, Alex era a la persona que más amaba, pero Víctor era parte de mí también, no quería que se enamorase de mí, pero me gustaba como me follaba y lo que me hacía sentir con su pollón, egoístamente si por mi hubiese sido, me hubiese gustado tenerle ahí y haberle utilizado a mi antojo. Y de Natalia, que os voy a contar, necesitaba sentirla de nuevo, sentir como sus labios me besaban, como sus manos me acariciaban, como su lengua se apoderaba de mi sexo hasta hacerme correr.

—¿Qué han empezado fuerte? Dijo Alex sacándome de mis pensamientos. Cariño, acuérdate como empezamos nosotros, es algo que nunca olvidare.

Alex me besó con pasión, pero en mi cabeza empezaba a hacer cábalas, mi yo morboso siempre podía a mi yo racional. Esa tarde Alex me folló como me gustaba y me hizo alcanzar incontables orgasmos, ya por la noche y como era costumbre en el me preparo el baño y me hizo la cena. En ese momento mi cabeza estaba en otro sitio, sentía que estaba engañando a Alex con mis pensamientos, ese yo morboso en forma de diablillo en mi hombro me decía que llamase a Víctor y le invitase a casa cuando no estuviese Alex y me lo follara. Ese pensamiento lo arrincone rápidamente en ese sitio de mi cabeza donde tenemos nuestra pequeña parcela de pensamientos o actos imposibles de contar o explicar, nunca sería infiel a Alex y nunca pondría nuestra relación en peligro por mi culpa, solo lo llevaría a cabo si mi niño estaba de acuerdo y participaba.

Al día siguiente llame a Natalia, quería todos los detalles de esa “primera” vez de Víctor y ella. No sé por qué cuando marque su número de teléfono ya estaba empapada, mi coño era un manantial, así que antes de dar al botón de llamada fui al baño a por una toalla que extendí en el sofá y me quite mis pantaloncitos y mis braguitas quedándome desnuda de cintura para abajo, me abrí bien de piernas y empecé a pasar un dedo por mi rajita mientras pulsaba el botón de llamada, a los pocos tonos la voz de Natalia me saludaba alegre.

—¡¡ROCIO!! Qué alegría oírte, ¿Qué tal estas?

—Bien cielo, cada día mejor, ya puedo andar sin problema, aunque con cuidado, de vez en cuando me duele, pero todo va bien… ¿Y tú? ¿No tienes nada que contarme?

—Jajajajaja, rio Natalia con ganas, que rápido corren las noticias, ¿Cómo te has enterado?

—Cariño, Víctor y Alex son amigos desde niños y hablan muchas veces al cabo del mes, Alex notó la voz de felicidad de su amigo y le conto por encima que estabais enrollados. Pero yo quiero detalles.

—Rocío, eres muy morbosa… ¿lo sabes? Pero si quieres detalles los vas a tener, dime cielo, ¿estas desnuda?

—Noooo, gemí excitada.

—Desnúdate del todo mi amor, dijo Natalia, dame un momento que asegure la puerta de mi despacho, estoy en el trabajo.

Creo que eso me puso más cachonda aun, saber que Natalia estaba en el trabajo y la podían pillar en cualquier momento. Se oían ruidos de fondo y por último la voz de Natalia ordenando a su secretaria que no le pasasen llamadas ni la molestasen, tenía una llamada muy importante y no quería interrupciones. Antes de continuar he de deciros que yo estaba muy orgullosa de Natalia, era ingeniero aeronáutico, y una de las artífices del Airbus A380. Os haréis una idea de sus responsabilidades, pero era una perra caliente que me iba a contar como se la folló Víctor.

—¿Sigues ahí cielo? Se oyó la voz de Natalia.

—Aquí me tienes desnudita en el sofá esperando que me cuentes como te folló Víctor.

—¡¡Cabrona!! Como me gustaría estar contigo, yo me he quitado el tanga y estoy espatarrada en mi silla, con mi coño babosito y mis dedos jugando en él.

—Bueno cuéntame, dime que pasó. Dije ansiosa.

—El miércoles que fui a verte al entrar y ver a Víctor un escalofrío recorrió mi espalda, por primera vez me fije en él y babee. —Está buenísimo, pensé y fue cuando me acerqué y estuvimos charlando, tenía claro que saldría de esa habitación con él, quería conocerle.

—Ummm, me fijé que no le soltaste la mano y le mirabas mucho.

Natalia me contó con detalle su cita esa tarde y la cena, como se sintió atraída por Víctor enseguida y como ella desplegó todos sus encantos.

—Me encanto su manera de ser, era dulce y muy tierno, ya en la cena juntamos nuestras manos y entrelazamos nuestros dedos, estaba excitada. Cuando fui a dejarle en su casa nos despedimos con un abrazo y un beso muy largo en la mejilla y nos pasamos nuestro número de móvil.

—¿Y el jueves? Dije ansiosa.

—Ufff, el jueves. Antes de nada, he de decirte que estuve pensando mucho desde que llegué a casa después de dejarle hasta que le llamé al día siguiente. La diferencia de edad me asustaba, pero por otra parte os he visto crecer a Alex y a ti en vuestra relación y no os va nada mal y eso que os lleváis casi 17 años.

—Te aseguro que la diferencia de edad no importa, muchas veces Alex es más maduro que yo, además Natalia, su juventud es un punto a favor.

—Calla que me pongo mala solo de recordarlo. El jueves quedamos en una cafetería cerca de mi trabajo, y según llegue no me lo pensé me tire en sus brazos y nos besamos hasta en el alma, no sabía que lo deseaba tanto. Esa tarde estuvimos excitándonos, metiéndonos mano y por lo que note algo muy grande crecía por su entrepierna.

A estas alturas mi coño era una fuente, estaba empapada y al borde del orgasmo, según lo contaba Natalia y como la oía gemir de fondo me estaba llevando a la cima del éxtasis.

—Aunque si por mi hubiese sido nos hubiésemos ido a mi casa a follar, Víctor tenía que madrugar, además al día siguiente tenía un examen, con lo que esa noche dormiría poco se la pasaría repasando. Le dije que al día siguiente le esperaba a cenar en casa, creo que enseguida entendió que aparte de cenar follaríamos.

—¿Dormiste bien esa noche zorra? ¿Cuántos dedos te hiciste? Pregunté sofocada.

—No, gimió Natalia, no dormí nada bien mis dedos jugaron con mi coñito muchas veces en la noche, tuve tres orgasmos increíbles pensando en Víctor no veía la hora de tenerle entre mis piernas.

La sorpresa que te vas a llevar cuando veas el pollón que calza ese yogurin, lo vas a flipar, pensé recordando la primera vez que vi la polla de Víctor.

—Por fin llego tan ansiado momento para mí, prosiguió Natalia, no me ande con tonterías solo llevaba una camiseta blanca muy ajustada a mi cuerpo y una faldita muy corta, no llevaba ropa interior, quería que Víctor me comiese con la mirada y luego con su boca, mis pezones iban a romper la tela y tuve que ir al baño a secarme varias veces antes de que llegase Víctor de la humedad que manaba de mi coño.

—Joder Natalia, gemía desesperada, estoy a punto de correrme

—Cuando llegó Víctor y me vio, cerró la puerta tras de sí me agarro del culo y me levanto besándome de una manera que me volvió loca, me abracé a él con brazos y piernas y noté sus dedos jugando con mi coño y mi culo.

—Sigueeee…Nataliaaa…sigueeeeee. Gemía fuera de mí.

—¿Quieres cenar? Pregunté a Víctor. No, me respondió seguro, primero quiero follarte, lo estoy deseando desde ayer. Rocío parecíamos unos desesperados, me desvistió enseguida quedándome desnuda frente a él, me miró admirado, me gustaba su expresión de no creerse lo que veía. —Natalia eres preciosa, me dijo boquiabierto. Me abalance a él y le bese mientras le desabotonaba la camisa, notaba un bulto enorme en sus pantalones y quería ver lo que escondía y Rocío, diooooos cuando vi su polla…

—¿Qué? Natalia ¿Qué es lo que viste? Gemía como una puta al borde del orgasmo.

—Una polla enorme, preciosa durísima. Le pajee unas cuantas veces mirándole con la boca abierta, le hice una mamada corta porque deseaba sentirla en mi coño, necesitaba sentir como me abría, me tumbe en la cama con las piernas bien abiertas mostrándole mi coñito, lampiño y cerradito. ¡¡FOLLAMEEE!! Le grite, se puso encima de mí y note como su polla me iba abriendo poco a poco hasta que hizo tope al final de mi coño, en esos momentos estalle en uno de los orgasmos más fuertes que he sentido.

—Nataliaaaaa…me corrooooo… siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Explote en un orgasmo devastador, recordando mi primera vez con Víctor y lo que sentí, entre eso y lo que me contaba Natalia que también se corría hizo que ese orgasmo fuese único.

—Víctor me bombeaba como un animal mientras me susurraba en mi oído lo que me quería y el placer que le daba al estar tan cerradita, estalle en otro orgasmo, y otro y otro más hasta que note como mi amor se tensó y empezó a llenarme el coño de leche.

Sin haber terminado mi primer orgasmo al oírla decir eso me volví a correr retorciéndome en el sofá imaginando que era yo quien recibía esa corrida y oyendo como Víctor me susurraba en mi oído lo que me quería.

Natalia me contó su fin de semana con Víctor, no escatimo en detalles y me describió todos y cada uno de sus orgasmos, de las posturas, de cómo la comió el coño, de cómo se comió su polla hasta hacerle correr en su garganta y de cómo le rompió ese culito tan adictivo que poseía. Disfruté entre la excitación y los celos, estaba asustada de lo que sentía, me despedí de Natalia, ella iba a terminar su jornada de trabajo y Alex llegaría de un momento a otro y no era plan de que me encontrase así. Abrí las ventanas para que se ventilase el salón, olía a sexo, a mis corridas, me di una ducha y me senté pensando en todo, tenía que poner orden en mi cabeza, mi amor era Alex, pero ¿por qué sentía celos de Natalia? ¿Y por qué Víctor no salía de mi cabeza?

En esos momentos llego Alex y parece que todo se olvidó en mi cabeza, pero no era así, las siguientes semanas me hicieron ver que echaba de menos esos encuentros a tres entre Alex Víctor y yo. De una manera u otra eso me cambió y Alex lo notó enseguida, pensé que no se notaría, pero cuando vi la cara de miedo de mi niño diciéndome que teníamos que hablar me asusté.

—No sé qué pasa Rocío, pero he notado como has cambiado, no eres la misma, algo te pasa, te quedas mirando a la nada y tu sonrisa a desaparecido de tu cara… ¿Hay alguien más en tu vida?

—Nooooo, mi amor, no, hay algo, pero no es malo, pero me ha hecho pensar y estoy confundida, quería comentarlo contigo, pero no sé cómo afrontarlo.

—Solo dime que es lo que te pasa y que es lo que te preocupa e intentaremos encontrar una solución. Dijo Alex.

—Pues primero quiero que seamos muy, muy sinceros. Cariño ¿echas de menos follar con Natalia, sinceramente?

Alex se quedó pensativo, sopesando su respuesta, al minuto me respondió con seguridad.

—Sinceramente si, la echo de menos, sé que te quiero más que a mi vida y que si me dan a elegir te escogería de nuevo con los ojos cerrados, pero echo de menos esa pasión, como se abrazaba a mí cuando la follaba.

—Mi amor, pues eso es lo que me pasa a mí con Víctor, no me gustó que se enamorase de mí, lo mismo que no me gusto que Natalia se encoñase contigo, pero echo de menos que me folle, echo de menos sentiros a los dos dentro de mi

—A ver, a ver, Rocío, para que nos quede claro a los dos, ¿no te importaría retomar los tríos con Natalia y con Víctor?

—Cariño no quiero eso, quiero que los dos se metan en nuestra cama, no quiero infidelidades, quiero que Natalia y Víctor sean conscientes de lo que hacen con nosotros, pero juntos no por separado.

—Te entiendo perfectamente y quizás no sea complicado, aunque debemos de jugar bien nuestras cartas. Tanto Natalia como Víctor no saben el uno del otro que han pasado por nuestra cama. Dijo Alex.

—Entonces para que no haya malos entendidos y sepamos lo que queremos, aunque me negué a volver a meter en nuestra cama a alguien… ¿Queremos follar con Víctor y Natalia?

—Por mi parte si, dijo Alex.

—Y por la mía también. Aseguré. Cariño, no te haces una idea del peso que me has quitado de encima.

Esa tarde sellamos nuestro acuerdo con uno de los mejores polvos que recuerdo con Alex. Sería la excitación de saber lo que íbamos a hacer, el caso es que alcance incontables orgasmos y Alex se volvió a correr en todos mis agujeritos dejándome más que satisfecha.

Mis charlas con Natalia siguieron, estaba encantada con su chico, todos sus temores habían desaparecido y era feliz. La manera de ser de Víctor era muy parecida a la de Alex, eran jóvenes, muy jóvenes, pero no eran ni asfixiantes ni controladores no estaban todo el día encima de ti y no dependían de nosotras.

—Ahora entiendo cuando me dijiste en aquella cena que Víctor era lo que andaba buscando, no me puedo quitar de la cabeza ese día y lo mal que lo hice, casi lo hecho todo a perder.

—Cariño, eso es agua pasada. ¿Por qué no hacemos una cosa? ¿Por qué el sábado no os venís a comer a casa con Alex y conmigo? Desde que salí del hospital no os he visto y me gustaría pasar un buen rato con vosotros.

—Me encanta la idea, dijo Natalia, se lo comentare a Víctor, aunque sé que está deseando veros. Contar con nosotros que vamos seguro.

Me tire un poco a la piscina como era costumbre en mí, pero me daba que ese sábado iban a pasar grandes cosas. Cuando vino Alex le comenté todo y le encantó la idea estuvo de acuerdo conmigo, ese sábado pasarían cosas que de una manera u otra cambiarían nuestra vida…no imaginaba hasta qué punto.

Esa semana me dedique a ponerme a punto, debido a mi baja laboral y a mi rehabilitación había descuidado un poco mi aspecto, mi único objetivo era estar al 100% para reincorporarme a mi puesto de trabajo, físicamente me encontraba en forma, pero de aspecto…ufffff, tenía que ponerme al día.

Como siempre la peluquería a que iba desde siempre me ayudo, mi pelo, mis uñas, tanto de pies como de manos y una depilación exhaustiva, me dejaron lista para que mi chico alucinara y Víctor me deseara como antaño, esa misma noche me entregué a mi niño que le encanto mi aspecto nuevamente. Vi que él también se había preparado, se había depilado su zona genital y estaba de muerte, me encantaba esa sensación de estar tirándome a un púber, además me fijé que todo su cuerpo lucía sin un solo pelo. Cuando le vi desnudo y brillante por su transpiración, me enamoré aún más de él era como un adonis, bellísimo, y mío, era mío.

El sábado llegó la comida fue muy divertida y la sobremesa más aun, Natalia y yo estábamos en la cocina metiendo los cacharros en el lavavajillas, mientras los chicos terminaban de recoger, note que Natalia se ponía seria y me miraba.

—Rocío necesito hacerte una pregunta y que seas sincera conmigo.

—¿Qué necesitas saber? Dije intrigada.

—¿Te has follado a Víctor?

Me dejo fuera de juego, por lo directa que fue y por la pregunta. No quería escenitas de celos ni malos rollos, pero quizás la respuesta fuese la llave para abrir las puertas de nuevo a nuestros juegos de cama, la cara de Natalia no era de enfado así que de nuevo me tire a la piscina.

—Si Natalia, si me lo follé.

—¿Y Alex lo sabe?

—Estaba delante cuando Víctor me clavó su pollón hasta los huevos y me lleno de leche. De hecho, fue el quien me animo a hacerlo.

—Víctor y yo hemos estado hablando y hay algo que deseo hacer hace mucho tiempo, algo que nunca me he atrevido a contar a mis otras parejas pero que Víctor ha dejado que sea yo la que decida.

—¿Y que es cielo?

—Algo que de seguro ya has probado muchas veces, quiero dos buenas pollas dentro de mí, una en mi culo y otra en mi coño y quiero que sea ahora ¿Por qué esperar?

—Cierto, por que esperar. Dije excitada.

—Un último favor que quiero pedirte. Déjame a solas con Alex y Víctor mientras me follan de esa manera, quiero sentir lo mismo que sentiste tú, quizás no lo entiendas, pero es mi deseo.

En esos momentos estaba tan cachonda, que, por esos minutos a solas con ellos, no iba a sacrificar lo mucho que podíamos gozar los cuatro. Cuanto iba a ser ¿media hora, a lo sumo tres cuartos de hora? Creo que sería un tiempo bien invertido a cambio de lo que íbamos a recibir.

—No hay problema mi amor, dije convencida, ve a por ellos.

Natalia me beso con cariño y salimos hacia el salón. Los chicos creo que sabían algo o habían hablado entre ellos, porque según llegó Natalia alargo sus manitas hacia los dos, se pusieron de pie y Natalia se los llevó a nuestra habitación. Alex me miro algo preocupado, pero le tiré un besito y le guiñé un ojo en señal de complicidad.

Dejaron la puerta abierta con lo que al poco empecé a oír los gemidos de Natalia, me imaginaba lo que la estarían haciendo y me desnude yo también, estaba empapada, mi coñito parecía un grifo abierto, los gemidos de Natalia aumentaron y mis dedos se apoderaron de mi clítoris.

—Folladme…no paréis…asiiiiiiii…dios miooo que gusto…más fuerteeee…maaaaasss.

Gritaba Natalia fuera de sí, mi curiosidad y mi calentura pudieron más, me levante y fui hacia nuestro cuarto con cuidado, en ningún momento deje de acariciar mi coñito y meter mis dedos. Pude ver por fin a Natalia ensartada por dos buenas pollas, la de Víctor metida en su culo hasta los huevos, y la de mi niño, bombeando con furia en el coño de mi amiga, según vi eso me sobrevino un orgasmo que me dejo de rodillas mientras me mordía la mano para no gritar de placer.

En esos momentos, Natalia pego un grito que se tuvo que oír en todo el edificio, mientras se corría entre convulsiones, los chicos emitieron un gruñido bronco y me imagino que se corrieron también en su interior llenándola de leche. Vi como Natalia caía rota por el placer sobre el pecho de su chico, mientras el mío cubría de besos su pecho su cara y sus labios.

Me volví a mi sitio, no quería que me viesen así, estaba tan excitada que me temblaban las piernas y necesitaba sentir una buena polla en mi coño o en mi culo. Al poco apareció Alex con cara de preocupación, pero le tranquilice enseguida, venía con su polla lista para otro asalto, según llego le hice una buena mamada, pero no le deje llegar al orgasmo.

—Sabes al coño de Natalia, estas riquísimo, pero todavía no quiero que te corras mi amor.

En ese momento entro Víctor con su polla como el acero, lo mismo que a mi chico le hice una buena mamada, y también le dejé a punto protestando.

—Lo se cielo mío, quiero que vuestros huevos se llenen de leche.

Me levanté y me fui a nuestra habitación, en la cama echa un ovillito estaba Natalia, de su culo y de su coño todavía salía semen la tumbé boca arriba y abrí bien sus piernas hundiendo mi cara entre ellas y bebiéndome ese manjar que rezumaba de sus agujeritos. Estaba boca abajo en la cama comiendo el coño a Natalia cuando unas manos abrieron mis nalgas y una lengua me chupo hasta hacerme perder el sentido. Note una polla abriéndome el coño y supe enseguida que era Víctor, gemí como la puta que era en ese momento y note su aliento en mi oreja.

—Como te he echado de menos cielo, susurro Víctor.

Alex se subió a la cama y puso su polla en los labios de Natalia que le recibió con una buena mamada. A mí se me pusieron los pelos de punta al oír como Víctor susurraba en mi oído y notar su polla taladrándome hasta la misma matriz, me follaba con penetraciones largas, lentas, mientras besaba mi espalda y mi cuello, me di cuenta que me estaba haciendo el amor, no estaba follando conmigo, quise más de él, le hice salirse de mi interior y me tumbé al lado de Natalia me abrí de piernas y Víctor me penetro con cariño notando una penetración aún más profunda. Le mire a los ojos con cariño mientras mis manos le acariciaban.

—Como deseaba sentirte de nuevo dentro de mí.

Mis piernas abrazaron su cintura, y le besé, en esos momentos estábamos él y yo solos en nuestro universo, no había nadie más, fue un beso profundo, lleno de ternura, nuestras lenguas se juntaron dándose cariño explorando nuestras bocas y explote en uno de los orgasmos más placenteros que recuerdo, mientras gemía en la boca de Víctor. Note como se tensaba y empezaba a correrse en mi interior con lo que mi orgasmo se amplificó mi boca dejó de besarle para abrazarme a él con fuerza y gemirle en su oído diciéndole lo que le quería.

—Te quiero mi amoooor…te quiero muchoooo. Le susurre fatigada.

Nos quedamos muy abrazados, recuperando nuestras respiraciones hasta que Víctor se incorporó un poco para no aplastarme y me miro algo confundido.

—Rocío nunca me dejaste besarte y hoy me has besado y me has dicho que me quieres.

—Así es Víctor, yo solo amo a una persona y esa es Alex, pero hacia ti tengo un sentimiento de cariño muy grande. Te quiero como hombre y como amigo y no deseo que te alejes de mí de nuestras vidas porque también te necesito a ti, os necesito a todos.

Me miro con cariño mientras sonreía y me volvía a besar era suya y él lo sabía, me había entregado a él por completo. Su polla seguía en mi interior y la notaba como el acero, me producía un placer muy grande sentirla así, llenándome dejándome bien abierta.

—Lo he entendido perfectamente y me alegra. Rocío ¿Has follado con Natalia?

—Si cariño, gemí, nos la hemos follado Alex y yo, pero le pasó lo mismo que a ti, se enamoró de mi niño y lo tuvimos que cortar.

—Pero que puta que eres.

—No lo sabes tú bien mi amor, y ahora fóllamee. Le exigí.

Víctor se salió de mí y me hizo ponerme a cuatro, sabía que me follaría el culo, me lo comió con cariño y lo dejo bien lubricado, note como centímetro a centímetro su polla entraba en mi interior y me iba dilatando el culo hasta que note sus huevos rebotar en mi coño. En ese momento Natalia estallo en un orgasmo arrollador que hizo que se volviese loca de placer. Lo mismo que yo hice con Víctor hace un momento, Natalia besó a mi niño con pasión mientras su orgasmo la dejaba rota. Cerré mis ojos y me entregué al placer de ser sodomizada por mi amante.

Ese fin de semana lo pasamos juntos los cuatro follando, volví a sentir esa sensación de sentirme llena de polla y muy abierta cuando Alex y Víctor me follaron a la vez, de sentirme única follando con Natalia mientras nuestros chicos nos miraban embobados. A ese fin de semana les siguieron muchos más, vacaciones juntos, escapadas a alguna casa rural, viajes al extranjero. Nos convertimos en inseparables y disfrutábamos mucho de nosotros y aun hoy después de la pasión inicial seguimos con un lazo de sentimientos muy fuerte entre nosotros. Víctor y Natalia viven juntos, están muy enamorados y no pueden vivir el uno sin el otro, me agrada ver como poco a poco van construyendo su futuro juntos, tanto a ella como a mí nos apodan las asaltacunas, pero noto la mirada de envidia de algunas amigas al darse cuenta que hemos encontrado a nuestro verdadero amor y lo bien que nos va.

Muchas veces miro atrás y no entiendo como pude compartir mi vida con hombres poco seguros de sí mismos y dominantes, eso fue lo que asfixió la relación. El compartir mi vida con Alex me ha hecho vivir mi sexualidad de una manera que me encanta y que no creía capaz de poder vivirla así, tengo libertad y además follo con otro hombre al que adoro, tengo lo que muchas mujeres desearían, dos buenas pollas a mi disposición ¿Qué más puedo pedir?

Bueno si, había una cosa más, algo que deseaba desde hacía mucho y Alex lo sabía. Hablamos con Víctor y Natalia y les hizo mucha ilusión, desde ese momento deje de tomar anticonceptivos y solo Alex, mi hombre, mi amor me llenaría el útero de fértil semen. Aun así, nuestros encuentros no terminaron, solo fueron diferentes.

Abro los ojos en un radiante día de primavera y miro la cara de mi niño dormido a mi lado, creo que no puedo ser más feliz ahora mismo, tengo todo lo que deseo, no entiendo como he podido vivir sin él, noto como ese ser diminuto que vi en las ecografías ya se hace sentir en mi vientre una lagrima cae por mi mejilla mientras beso a mi niño. Aquel niño que cuidé se ha convertido en la persona más importante en mi vida y en el padre del hijo que llevo dentro.

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