La viuda
— Doctor una mujer lo busca, dice que es una emergencia que usted ya la conoce.
El hombre le pide a la enfermera que la haga pasar, Violeta viste bien a pesar de su situación económica, el doctor le acerca una silla, ella se queja antes de tomarla, tiene un golpe en el rostro.
— ¿Fue él?
El silencio es afirmativo. Suben al auto y viajan hasta la casa, el enfermo
esta postrado en cama desde hace una semana, las sabanas están
mojadas, se ve muy mal. Violeta dobla las mangas de su blusa,
dispuesta a ayudar en lo que sea necesario, muestra un golpe más en su
piel.
— ¿También le hizo eso? ¿Con que fue?
—Dos años de maltratos por decirle que no era virgen.
— No tenía que decírselo, pudo callar y evitar tantos golpes.
— Se hubiera dado cuenta cuando no viera una mancha de sangre
en la sabana matrimonial.
—No todas las mujeres sangran, el himen se rompe por otras
cosas, no solo con la penetración.
—Yo si sangre.
El doctor y la mujer permanecen juntos todo el día, el enfermo sigue
convaleciente.
— ¿Cuánto tiempo le queda? — Pregunta ella.
—Si sigue así, pronto ¿le avisaron a sus familiares?
—No, pero voy a salir a mandar un recado para su madre, no
quiero que venga antes.
—Sera hoy o mañana — Informa el doctor.
El hombre muere por la noche del segundo día, entre los dos cambian
las sabanas mojadas y las tiran a la basura, el medico da fe de todo,
nadie duda del hombre estudiado, la madre del difunto no comprende
¡como una simple gripa le provocó la muerte a su hijo! la viuda recibe el
poco dinero que el hombre tenía ahorrado, paga con ello los gastos
funerarios.
Actualidad.
Ella lo lava, no tiene que tallar con fuerza, la mugre ya salió con las
primeras bañadas, el enfermo se fija en las heridas de la mujer que se
asoman bajo su falda mojada.
— Por favor póngase la bata, es incómodo para mi mirarlo
desnudo todo el tiempo, veré la forma de conseguirle algo de ropa.
— ¿Que le paso en las piernas?
—Mi marido — Dice bajando su vestido.
— ¿Por eso lo mato?
—No lo maté, solo lo ayudé a morirse. Ramón era un joven
apuesto, detallista, de la clase baja era un buen partido, no para mí,
después de la boda se convirtió en un desgraciado — Dice con
desprecio — Hábleme de las suyas.
— Mi padre primero con el cinto, estas— le muestra — luego con
el cable de la luz — La mujer se espanta — las de acá son de peleas
con mis enemigos, con mis hermanos, en la cárcel, en la calle, en
cualquier lugar.
— ¿Quién lo hirió y porque? — La postura de la viuda es recta, su
mentón en alto.
— Tengo un oficio peligroso.
— ¿Porque lo hace? — Ella tiene una costura en sus manos.
— Por lo mismo que usted se quiere casar con ese marrano, por
dinero.
— No solo es por eso, necesito un esposo, si me caso con el
gobernador, puedo recuperar mi dignidad, tendré posición, tierras,
sirvientas, dinero, joyas, lujos, todo lo que tenía cuando niña.
— Permítame preguntarle su edad sin que se ofenda.
— No me ofende, tengo veintidós años.
— Es una mujer joven y muy hermosa para ser viuda.
Seis años atrás
— ¿Porque estas tan triste Violeta?
— Estamos en la ruina, nos echaron a la calle, ya no tenemos
nada, mis padres no pueden mantenerme, me van a dar en matrimonio al
primero que me lo pida, quiero que ese seas tú. ¿Vendrás? él no se
negara, te dirá que sí, nuestro matrimonio es conveniente en este
momento, nos vas a salvar de la ruina, no solo a mí, también a mis
padres.
Violeta se queda esperando por días hasta que pierde las esperanzas.
— ¡Mis muñecas no, papá por favor! — Dice la joven llorando
— Lo siento, todos tenemos de desprendernos de nuestros lujos
para sobrevivir.
Las mujeres salen con una enorme bolsa negra, caminan muchas
cuadras, se sienten agotadas porque no están acostumbradas a
andar pie, el baratillo mide 10 cuadras de largo, ellas toman lugar hasta
el final.
— ¡Qué vergüenza, mira como nos miran todos mamá! no quiero
estar aquí, vámonos a la casa.
También la madre siente vergüenza, han perdido su dignidad, se están
rebajando a los mas bajo.
— ¡Que linda muñeca! — Dice con ella en manos —casi tan
hermosa como la dueña ¿son de su hija?
— Si, ella no juega con muñecas, por eso las estamos vendiendo.
El hombre compra la muñeca y se la regala a la joven, luego dice que es
el encargado de cobrar los espacios, pregunta si van a seguir vendiendo
porque tienen que pagar.
— Vendimos todas las muñecas— informa la madre al padre de la
joven — tuvimos que darlas más baratas, nadie quiso pagar lo que
pedíamos por ellas, mañana vamos a vender la ropa, solo podemos
conservar un par de cambios.
No solo venden la ropa, también las zapatillas, las bolsas, los adornos
del cabello, corbatas, sombreros, perfumes, crema, se desprenden de
todos sus lujos.
— ¡Por favor mamá! no quiero ser la criada de mis amigas, no me
obligues a ir contigo ¡papá por favor!
— Lo siento pequeña, no tengo trabajo y pronto nos van echar
nuevamente a la calle, no tenemos a donde ir, ustedes dos pueden
trabajar en casa y pedir un techo, yo voy a tener que vivir en la calle.
Sus amigas hablan de ella cuando se enteran que la familia quedo en la
calle, y que ahora madre e hija son sirvientas.
— ¡Pobre Violeta! sus manos se van estropear tallando pisos, su
piel se va oscurecer cuando tenga que salir a tender la ropa, su cabello
perderá el brillo con tanto polvo ¡que chica tan desdichada!
— Y dicen que el novio se le echo para atrás, por cierto ¿no era tu
primo su novio?
— ¡Claro que no! ¡Cómo crees! Mis tíos tienen muchísimo dinero,
nunca van a permitir que salga con una sirvienta.
Las dos mujeres piden cosas que la gente rica no necesita y siguen
vendiendo en el baratillo.
— Mi muñeca no, él me la regalo — Dice la joven protegiéndola
entre sus brazos
— ¿Quién? — Pregunta el padre — ¿Es joven? ¿La pretende?
Las mujeres regresan al trabajo, el joven rico la mira ahí, en casa de sus
tíos.
— Te estuve esperando y nunca llegaste — Violeta esconde sus
maltratadas manos detrás de su vestido.
— Lo siento— Dice el joven avergonzado, viste de traje —mis
padres dicen que soy muy joven para casarme.
— ¿Ya les hablaste de mí? diles que soy una mujer con clase, que
nuestra situación económica está pasando por un mal momento,
explícales, por favor pídeme que sea tu esposa.
— Es lo que más quisiera— Dice mirando el piso.
El tiempo pasa, sus manos se llenan de callos, su piel está seca, sus
vestidos se estropearon, su cabello está lleno de polvo.
— ¡Violeta donde estas! no es correcto que te alejes tanto con ese
muchacho, tienes que estar en donde te pueda ver, no te comportes
como una mujer de la calle, porque entonces ya no le vas interesar.
El joven pide la mano de la hija, habla con el padre y ella está de
acuerdo. Los vecinos quieren hacer una fiesta, todos van a cooperar,
será en la privada, en donde los novios van a vivir. Ella no quiere
mezclarse con la plebe, se lo dice a su prometido, no quiere fiesta, solo
la ceremonia religiosa y la boda la civil, no tiene nada que celebrar, el
padre le pide a su hija que ceda al primer capricho de su futuro esposo.
— No tendremos luna de miel pero esta noche será especial, al fin
eres mi esposa — La besa.
El novio desnuda a la novia, es la noche de bodas, ella tiene algo que
decirle antes de consumar su matrimonio.
— Eres un buen hombre Ramón…
Dos años después.
Ramón llega borracho insultando a su mujer, está lloviendo a cantaros,
después de golpearla, se queda tirado y despierta ardiendo en calentura,
la puerta se cierra con llave y no se abre hasta el quinto día, que ella sale
a buscar un doctor.
***
— Hace un año que murió mi esposo, mi madre es sirvienta en una
casa del lugar, donde antes vivíamos, mi padre vive de arrimado con su
familia política, me case para dejar de ser una sirvienta para esa familia,
pero lo fui de mi difunto marido, soporte muchos de sus golpes y
maltratos a cambio de esta pocilga en la que vivo, he buscado marido
desde entonces, un marido con poder que me devuelva al estatus social
al que pertenecía.
— También dicen otra cosa sobre usted — Se atreve a decir el
herido.
—Que, dígame, estamos hablando sin pelos en la lengua.
—Que esta urgida de hombre.
La mujer se sonroja, se levanta, retira las cosas de la mesa, limpia y
friega los platos.
—Dicen muchas cosas sobre mí, no crea todo lo que escucha

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