ALBERTO ROMERO

La Gran Noticia.

Antonio miraba a Ana con preocupación a pesar de que la cara de ella era de
absoluta tranquilidad. Le hablaba bajito preguntándole si le escuchaba y rogando
que le hiciera una señal en caso afirmativo.
Entró una enfermera a tomar las constantes de Ana y le avisó a Antonio de que
el médico iba a pasar enseguida, y que era necesario que se quedara, pues querían
hablar con él.
Antonio se sentó en la butaca que había junto a la cama y revisó su teléfono
móvil. Tenía un montón de llamadas y whatsapp de Ana que no había podido contestar
porque el teléfono se le había extraviado. Seguía dándole vueltas al lugar
donde lo había encontrado, era muy raro.
En ese instante apareció sin llamar a la puerta la Doctora Garmendia. No aparentaba
más de 30 años y su amplia sonrisa le dio confianza instantánea a Antonio.
Se presentó con gran detalle y pidió a Antonio que saliese con ella tras revisar las
heridas de Ana de manera mecánica.
Me alegro mucho de conocerle señor López, estuvimos muy preocupados hasta
que conseguimos localizarle. Como ya le explicaron ayer por la tarde Ana sufre
un estado de coma debido al accidente que sufrió al mediodía. Tiene varias contusiones
en las piernas y la que más nos preocupa es la de la cabeza, que es la que
puede revertir mayor gravedad. Le hemos hecho un escáner y estoy a la espera de
resultados para poder avanzar en el diagnóstico.
Por suerte el feto no parece haber sufrido daños, así que aunque Ana esté en
estado de coma, no hay peligro para su correcto desarrollo.
Antonio sintió como su ojos se salían de manera literal de las cuencas al pronunciar
la doctora la palabra feto. El labio de abajo se descolgó por iniciativa propia
y las cejas se arquearon para demostrar su sorpresa.
-¿Cómo? ¿Está embarazada? -Consiguió preguntar Antonio con dificultad.
Ahora la que tenía cara de sorpresa era la Doctora.
-¿No lo sabía?- Contestó sin salir de su asombro. -Ana nos lo dijo en la ambulancia
antes de desmayarse.
-Pues es la primera noticia que tengo- contestó Antonio completamente helado.
-Vaya, pues ¿Enhorabuena?- Le dijo la doctora levantando los hombros sin saber
muy bien por donde tirar.
El embarazo es de apenas cuatro semanas, está en una fase inicial y por las
pruebas realizadas todo está correcto.
Antonio se tuvo que sentar porque estaba flipando en muchos más colores de
los que tenía el arco iris.
La doctora se disculpó por darle la noticia de aquella manera, pero le dijo que
todo iba bien y que debía tener esperanzas de que Ana despertaría y serían uno
más en la familia. Agarró su carpeta y le dijo que tenía que seguir visitando a otros
pacientes, que volvería por la tarde.
Antonio, que tenía la mirada perdida en el infinito de las paredes blancas del
pasillo, recobró la conciencia para pedirle a la doctora que mantuviese ese dato
en privado por el momento.
-Descuide, así será.- le dijo la doctora con una sonrisa de amabilidad.
Se volvió a sentar en el asiento del pasillo y mientras la joven doctora se alejaba
sonrió de pura alegría. Está embarazada, por fin, está embarazada. Y por un segundo
su cuerpo se sintió feliz olvidándose de que Ana estaba en coma.
Caminando lentamente por el fondo del pasillo apareció Josefa.
-Serás la última en enterarte, pensó Antonio al verla. Y volvió a sonreír con suavidad
guardando para él la buena nueva mientras se rascaba la herida del brazo.

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