PSIQUE

El Pecas entra en el bar La Esquina como todos los días, después de levantarse a la una de la tarde. Media hora es lo que tarda en llegar al bar desde su piso de protección oficial, comprado por su padre cuando él nació hace treinta y nueve años. Siempre entra con un cigarro en la boca, a él le sudan los cojones que la ley diga que no se puede fumar dentro. Con su actitud chulesca y amenazante se apalanca en la barra, pide su desayuno, y se da la vuelta para ojear a la gente del bar.

Al otro lado de la barra, junto a la puerta, está El Lagarto. Un yonki que se gana la vida vendiendo marihuana, alguna vez le ha venido algo al Pecas. Ha estado un par de veces en la cárcel, pero la pasma ya pasa de él porque El Lagarto es un pobre diablo que no tiene donde caerse muerto y al que le quedan dos telediarios.

“Aquí tienes tu desayuno Pecas”, le dice Paco, el dueño del bar, dejando la cerveza para El Pecas sobre la barra. Paco es un buen hombre, el único hombre honrado que hay en el barrio. Su mujer lo dejo hace veinte años, se fue con la hija que tenían y no ha vuelto a saber más de ella. “Se fue porque le pegaba, por eso me pidió el divorcio me dijo su abogado. ¡Yo no le pegaba a mi mujer! Bueno, un par de tortas porque me contestaba de malas maneras, pero nada más… ¡Pues más hostias le tenía que haber dado a la muy puta. La tenía que haber matado!”, contaba siempre Paco cuando iba pasado de rosca.

Cuando El Pecas le da el tercer sorbo a la cerveza entra en La Esquina Toño, que va directamente y sin mediar palabra a sentarse en una mesa con una mujer que El Pecas no había visto nunca. Toño es el que maneja el cotarro en el barrio. Él es el que dice cuando se roba, cuando se trafica, con cuanto, con que, a quien hay que asustar, a quien hay que matar, donde se va a dar el siguiente golpe. Todos los asuntos del barrio pasan por sus manos. Si alguien necesita ayuda, acude a Toño. Y si alguien es nuevo en el barrio y quiere caer bien, debe hacerse amigo de Toño.

Eso mismo fue lo que hizo Pedrito cuando llegó al barrio hace siete años. El pobre se había quedado sin casa, estaba soltero y no tenia donde ir. Por las pintas que se gastaba, y se gasta aún, cuando llegó al barrio Pedrito era un tío trabajador, un pedazo de pan que se vio forzado a recurrir a la delincuencia para sobrevivir. Al final terminó en este sucio agujero donde encontró un hogar. Pues Pedrito está sentado en una de las mesas del bar con otros dos, El Potrillo y El Tuercas. El primero se llama así porque le gusta el boxeo y el segundo porque empezó apretando tuercas en el taller de mecánica de su difunto padre. Estos dos son otros “piezas de cuidado”. Junto con Pedrito y El Pecas forman parte de la banda de Toño.

La mirada de El Pecas se planta en la mujer que está sentada con Toño. Están muy acaramelados los dos. A ojos de El Pecas esa mujer es mucha mujer para Toño, lo que quiere decir que está demasiado buena para liarse con Toño. “¿La has visto tú también? Es la nueva “amante” de Toño. Esta buena, muy buena. Menudo par de tetas tiene la cabrona. Pero espera a verla de pie y le miras el culo que tiene. Es para estar dándole por culo toda la noche sin parar”, le susurra Paco a El Pecas. La verdad es que la tía esa que está con Toño está para hacerle de todo. Si no se la hubiera pillado Toño, El Pecas ya le habría entrado y se la habría llevado por ahí a follársela quisiera ella o no quisiera. Solo de pensarlo a El Pecas se le pone dura.

Ya no es solo ese par de tetas que la cabrona se gasta. Es esa cara que tiene. La nariz pequeña, los ojos más negros que el carbón y los labios gruesos pintados de rojo. Por no hablar de esa piel tan morena y la cintura de avispa que se le adivina detrás de la mesa. “¡Que no coño Tuercas! ¡Cómo vamos a entrar por la puerta principal del banco!”, grita Pedrito. Todo el mundo se calla y mira la mesa donde están sentados Pedrito, El Potrillo y El Tuercas.

Todos hacen como que no han oído nada, pero en el fondo lo saben todo. Los allí presentes están planeando, bajo la dirección de Toño, el robo del siglo en la ciudad. Un golpe, que si sale bien, los jubila para los restos. Pueden coger todos, irse a una isla del Caribe cada uno y pegarse la vida padre sin que nadie les moleste. Pero aunque todos los allí presentes son de confianza, hay que ser discretos. “Paco, ponme un bocadillo de tortilla y otra cerveza”, dice El Pecas, que no había hablado hasta ahora, para romper la tensión y que todo vuelva a la normalidad.

Paco le pone el bocadillo a El Pecas cuando desde fuera tiran abajo la puerta del bar La Esquina y entran un puñado de policías uniformados y armados hasta los dientes que a El Pecas no le da tiempo a contar.

“Manos arriba”, grita uno de los policías que está asaltando el bar. El Lagarto se pone detrás de los policías, como escondiéndose. Pedrito se levanta, saca una pistola y apunta a El Potrillo y El Tuercas. “Estáis detenidos”, dice Pedrito. Al final Pedrito a resultado ser un madero, menudo hijo de puta, con la cara de bueno que tenía. Otros dos policías se acercan a la barra, uno encañona a El Pecas y el otro la salta y hace lo mismo con Paco. En esto que Toño, que es más listo que el hambre, le recrimina a El Lagarto: “Serás cabrón Lagarto. Nos has vendido”. A lo que el otro contesta que no puede entrar otra vez en chirona o será su fin.

Toño reacciona entonces de la misma manera que Pedrito. Pero antes de que saque la pistola del pantalón, la tía buena con la que estaba tan acaramelado se levanta, se saca otra pistola de no se sabe dónde y le apunta a la nuca diciéndole: “Alto ahí Toño, tú también estas detenido”. Al final resulta que la tía buena también es policía.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s