FERNANDO 

Las luces de la pista de aterrizaje se veían nítidamente, eran las siete de la mañana de un luminoso día de verano había estado toda la noche a los mandos de Boeing 747 que hacía la ruta Los Ángeles– Madrid. El vuelo había sido muy tranquilo y toda la tripulación me cuidó, me mimó y hasta me dieron un desayuno con una pequeña sorpresa. El motivo: este era mi último vuelo como comandante de un avión comercial, había llegado a un acuerdo con la compañía y me prejubilaban, ahora tendría mucho tiempo libre.

Cuando aterrizamos y bajo todo el pasaje, llegaron los momentos de las despedidas, muchos abrazos, muchas lágrimas por parte de las azafatas y al final del finger, más compañeros y algunos directivos de la compañía, habían sido 25 años junto a ellos y por mis manos pasaron los que ahora eran comandantes de sus aeronaves y multitud de azafatas asustadas ante su primer vuelo transoceánico. Ahora con 50 años un nuevo frente se abría ante mí, el tener tiempo libre y dedicarme a mi hija y a mí, estaba deseando llegar a casa, abrazar a mi niña y decirla que ya se habían acabado mis viajes, que ahora solo viajaría con ella a donde quisiera.

Encendí mi teléfono y lo primero que leí ya no me gustó nada, un mensaje de mi hija diciéndome que se iba unos días con una amiga a Cádiz, eso me decía que iba a estar solo, no habría nadie esperándome. Me sentí algo decepcionado, aunque estaba muy cansado quería llegar, arreglarme y salir a comer por ahí con mi hija, mi gozo en un pozo. Aun así, me negaba a estar solo el primer día de mi libertad así que me fui a ver a mi gran amigo Roberto.

Roberto, Rober para los amigos, que gran tipo. Os contaré algo para poneros en situación, bueno y para que me conozcáis a mí también, mi nombre es Esteban. Bien Rober y yo éramos amigos desde el instituto, él es un año menor que yo, siempre fuimos inseparables además de los más gamberros y golfos de la pandilla que teníamos, las chicas se nos rifaban y encima estábamos los dos muy bien “armados” y eso fue vox populi, follabamos como queríamos y cuanto queríamos, fueron buenos años.

Cuando terminamos el instituto Rober empezó periodismo y yo empecé mi carrera como piloto, eso nos separó, ya no nos veíamos tanto y cuando me fui a Estados Unidos casi perdimos el contacto. Por aquel entonces no había wasap ni redes sociales, las pocas veces que venía a Madrid, nos íbamos de copas hasta perder el sentido y nos contábamos mil y una batallas, pero todo se pierde y al final supe por mis padres que termino su carrera y se metió a publicista, yo ya tenía mi licencia de piloto comercial aunque todavía no volaba en aviones grandes.

Más tarde conocí a la que a la larga seria mi mujer, un día en un garito me volví a encontrar a Rober, joder como me acuerdo de ese día, nos abrazamos y hasta casi lloramos de la alegría, él iba con su chica, yo con la mía, nos lo pasamos de fábula y desde ese día no nos separamos…bueno, es un decir, nuestras mujeres se llevaban de maravilla y nosotros éramos los mismos amigos del alma, todo era perfecto.

Curioso, nos casamos con un mes de diferencia, escogimos vivir en la misma urbanización, yo en un ático que era dúplex y Rober en un chalet con su piscina como siempre había querido, nuestras mujeres se quedaron embarazadas casi a la vez (y no penséis nada raro), nuestras hijas se llevan una semana de diferencia y teniendo las niñas siete años nuestras mujeres nos abandonaron con una diferencia de seis meses, creo que esa fue la peor época de mi vida, de nuestra vida, mi mujer me dejó por un italiano que había conocido, y la mujer de Rober despareció sin más, no dijo ni por qué, solo desapareció y tanto el como yo recibimos los papeles del divorcio a través de los abogados.

Arrastre a mi hija por medio mundo, aceptando ofertas de empleo como piloto para acumular horas de vuelo, hasta que cumplió catorce años, en un viaje a Madrid se enfrentó conmigo y dijo que se quedaba a vivir con Rober y Marina su hija, que estaba harta de no tener una casa donde encontrar un hogar; Rober lo acepto sin pestañear, en los siguientes años fue padre, madre, tío y amigo de sus dos niñas, pero lo llevo muy bien junto a la mujer que nos ayudaba a llevar nuestras casas, hasta que por fin salieron unas convocatorias para piloto en Iberia y pasé el proceso de selección logrando una cierta estabilidad, por fin podía ir todos los días a mi casa y estar con mi hija.

Bueno, hasta aquí lo que sería normal, mi hija Beatriz quiso ser modelo, era una preciosa jovencita con unas curvas de infarto, lo bueno de vivir en tantos países es que con 18 años hablaba seis idiomas fluidamente y entendía otros tantos, con lo que dada su belleza y sus aptitudes no le fue difícil abrirse un huequecito en ese mundo de caníbales sin alma, de hecho ya había hecho dos anuncios uno de colonia y otro de ropa interior, me ponía de los nervios el pensar que algún desalmado le pusiese sus manos encima. En el fondo eso me hacía gracia, yo pensaba eso de mi hija, cuando debido a mi profesión me había follado a cientos de azafatas, jovencitas recién incorporadas que eran auténticos bombones y es que esa era mi perdición las jovencitas. Era un estúpido, sabia de sobra que mi hija ya había follado y por supuesto no era virgen pero casi me ponía celoso el reconocerlo.

Aparqué frente al chalet de Rober y mire la hora, sabía que no estaría en casa, incluso que no habría nadie, pero tardaría poco en llegar y siendo viernes esa tarde no iría al trabajo, llame al portero automático de la entrada y a los pocos segundos una voz femenina me contestaba.

—¿Si?…¡¡Esteban, holaaa!!

El portero automático era de los que tienen cámara y esa vocecilla era la de la hija de Rober Marina, vi como salía de la casa corriendo y me quede sorprendido. Marina, Mar como la llamábamos era el polo opuesto a Beatriz mi hija, esta era algo feuchilla, no se cuidaba, tenía kilos de más y era muy introvertida hasta resultar algo antipática, pero la jovencita que se acercaba con una gran sonrisa en su cara no era la Marina que yo recordaba, tenía un cuerpazo espectacular, unas tetas para perderse en ellas, unas piernas largas, perfectas y un moreno que la daba una belleza increíble, aunque…esa nariz, la afeaba algo.

—¡¡ Esteban, que alegría verte!! Dijo Mar con cariño.

Se abrazó a mí con fuerza, y me beso en la mejilla, yo la estreche contra mí y note su cuerpecito, cálido, adorable, hecho para abrazarlo y mimarlo, la separe de mí y la mire de arriba abajo.

—Mar cielo estás preciosa, menudo cambio que has dado casi ni te conocía, dije babeando.

Ella dio una vuelta sobre sí misma y me dejo apreciar ese culito provocador enfundado en esos mini short tan pequeños, me miro traviesa.

—¿Te gusta el cambio Esteban? Dijo Mar coqueta.

—Dios, por supuesto que sí, vaya cambio, eres una preciosidad.

—Pues se lo debo a Bea, ella ha sido la artífice del cambio. Hace un año más o menos bañándonos en esta piscina me eche a llorar delante de ella y le confesé que quería tener un cuerpo como el suyo, he perdido casi veinte kilos, tu hija la dieta y el ejercicio me han hecho tener este cuerpo.

—Pues os tengo que felicitar a las dos, a ti por tu empeño, y a Bea por su ayuda.

—¿Y qué te trae por aquí Esteban? Se me hace raro verte con el uniforme, ¿Vas o vienes?

—Mar hoy era mi último vuelo como piloto comercial, vengo desde Los Ángeles y quería irme a comer con Bea, pero he recibido un mensaje suyo y no esta en Madrid. No quería estar solo y he venido a buscar a tu padre para…no sé, tomar unas cervezas y lo que surja.

Vi como Mar abría mucho los ojos y esbozaba una gran sonrisa, se volvía a abrazar a mí y me daba muchos besos en la mejilla.

—Es cierto, ni me acordaba, pues enhorabuena por tu merecido retiro Esteban. Pasa, papa no tardara en venir y así me haces compañía, estoy sola y aburrida.

Mar me dio la mano y me llevó hasta la piscina, no pude apartar los ojos de ese precioso culo. Allí vi un balancín y una mesita llena de libros y apuntes, me senté con ella y miré a mí alrededor.

—Mar, si te interrumpo, me voy a casa y vengo más tarde.

—No seas bobo, no me interrumpes, me encanta que estés aquí conmigo.

Empezamos una conversación muy interesante sobre ella y su vida. La verdad como hacía mucho tiempo que no la veía me quise poner al día, sabía que estaba haciendo biología y lo llevaba muy bien, no tenía novio ni nadie que la gustase, me sorprendió.

—Esteban soy una maleducada, ¿quieres tomar algo?

—Claro que sí, si tú me acompañas, una cerveza estaría bien.

Me sonrió de una manera seductora, y se levantó dirigiéndose a la cocina mientras contoneaba sus caderas de forma que mi vista no pudo apartarse de ese maravilloso culo, joder era la hija de mi mejor amigo, pero es que estaba buenísima y encima parecía que quería seducirme ¿o eran imaginaciones mías?

—Toma Esteban.

Mar me ofreció una cerveza bien fría, lo agradecía, ese uniforme me daba mucho calor, me quité la americana y me quede con la camisa y la corbata, Mar me miraba de una forma que me ponía nervioso, y eso no era normal en mí, me gustaba tener el control de las situaciones.

—¿Tienes calor Esteban? ¿Quieres que nos demos un baño?

—Veras cielo, es que no llevo traje de baño.

—¿Y eso es un problema? Déjate la ropa interior, y nos bañamos, la verdad es que quiero darme un chapuzón, venga, además así estreno mi nuevo bikini.

Juro que en esos momentos un escalofrió recorrió mi espalda, si como estaba vestida era para follarla hasta caer rendido en bikini no sé lo que pasaría, mi polla ya empezaba a dar señales de vida y la idea la atrajo, esta jodia ya pensaba por si misma sin atender a mis razones, vi como Mar se levantaba y desaparecía rumbo a su habitación.

Casi como un autómata me empecé a desnudar, cuando me quedé en ropa interior me di cuenta del tremendo bulto que mi polla marcaba en mis bóxer, no me lo pensé y me tire de cabeza a la piscina, el agua estaba buenísima y eso me ayudaría a bajar mi semi erección, que incauto fui, vi aparecer a Mar con un bikini blanco mínimo, parecía que era dos tallas menor, tapaba lo justo y resaltaba sobre su piel morena. Su pecho perfecto, altivo, generoso, su cinturita pequeña, su vientre plano unas caderas esplendidas y unas piernas largas sin un gramo de grasa, torneadas, perfectas. Mi cara debía de ser un poema, vi como Mar me miraba sonriente se iba a la ducha y me daba la espalda…diosss, su culo era impresionante se comía la tela del bikini y dejaba ver dos esferas perfectas. A estas alturas ya tenía una erección considerable que mi ropa interior no disimulaba, menos mal que estaba en el agua aunque seguro que eso no me salvaría. Vi como Mar se tiraba de cabeza hacia donde estaba sin apenas salpicar agua, emergió detrás de mí, y se abrazó a mi cuello pegando su cuerpo a mi espalda y dejando su cara pegada a la mía en actitud cariñosa.

—¿Hace cuánto tiempo no nos bañábamos juntos? Preguntó Mar.

—La verdad es que ni me acuerdo, la dije mintiéndola.

Me acordaba perfectamente de la última vez que me bañe en la piscina con ella.Tenía quince años, era muy tímida y casi no hablaba, pero su cuerpo hablaba por ella, me calentó, me calentó hasta hacerme perder la cabeza, se froto contra mí, contra mi polla, roce su cuerpo por todos los lados sobé su culo y su coño, y ella sin pudor agarro mi polla por encima del bañador, tuve que poner fin a eso a pocos metros estaba mi hija y mi amigo, me coloque la polla me puse una toalla para disimular mi erección y me fui al baño a hacerme una de mejores pajas que recuerdo, como lo iba a olvidar, tuve que poner fin a aquello era una menor de edad y además la hija de mi amigo.

—Yo si me acuerdo, dijo Mar con picardía, además fue divertido.

Diciendo esto empezó la misma táctica de roces, frotamientos, y manos que descuidadamente o no se posaban en partes de nuestra anatomía consideradas de alto riesgo. Pude apreciar la dureza de sus tetas, la suavidad de su piel, ese culo tentador con su dureza justa que se abría para mídejándome ver la tela de su bikini y su mullido coño que palpé durante unos segundos.

Mar se reía, la veía con las mejillas encendidas, ella se abrazaba a mí, me daba besitos por el cuello, y de cuando en cuando pasaba su mano por mi polla mientras veía como se mordía su labio inferior, estaba convencido que era cuestión de minutos el tenerla desnuda y estar follando los dos como desesperados, pero una llamada en su móvil congeló todo. Salió de la piscina y pude apreciar de nuevo su fantástico cuerpo, vino hacia mi muy seria, con cara contrariada y creo que a punto de echarse a llorar, mientras hablaba por teléfono, cuando llegó a mi altura me dio el teléfono muy seria mientras se sentaba en el bordillo de la piscina y metía los pies en el agua.

—Es papa, me dijo seria.

—Rober capullo, ¿Dónde te metes? Le dije divertido.

—¡¡ESTEBAN!! ENHORABUENA, YA ERES OFICIALMENTE UN JUBILADO, grito con júbilo Rober al otro lado.

—Pero que cabrón que estas hecho, le dije con cariño, ¿Dónde andas?, te estoy esperando para tomar una cerveza

—Todavía estoy trabajando, pero veras Esteban a Mar la he dicho que tengo que irme de viaje el fin de semana por una campaña de publicidad que tenemos entre manos, pero la verdad es que me voy con una chavalita a follar como un desesperado, no te lo he dicho, llevo ya un tiempo con ella.

—Bueno Rober, pues dejamos la cerveza para otro día, no trabajes mucho que ya estas mayor y no estas para muchos trotes, le dije con doble intención.

—Gracias por preocuparte por mí, pero con esta chica hay que darlo todo, y vaya que se lo voy a dar.

Cabrón con suerte pensé para mis adentros, será un yogurin seguro, y este con la polla que gasta la tiene que estar dando lo suyo y lo del vecino.

—Venga tío, un abrazo, nos vemos y termine la llamada.

Mire a Mar, estaba muy seria y con la carita triste, a cada momento me parecía más atractiva, aunque esa naricilla aguileña no le sentaba bien al conjunto de su rostro, me miro con esos profundos ojos verdes que tenía y note como se humedecían.

—Otra vez un fin de semana triste, me paso más tiempo sola que con papa y me empiezo a sentir abandonada, de acuerdo, no me falta de nada, pero quiero calor humano. Además se cree que soy tonta, está saliendo con una chica que será de mi edad o un poco más mayor, y aprovecha todo lo que puede para estar con ella.

Ella seguía sentada en el bordillo de la piscina y yo estaba dentro del agua en la zona que no cubría, me encantaba mirarla, sus muslos llenos el triangulito de su sexo cubierto por la tela del bikini, y su culo, marcando esa redondez en las caderas de la mujer que las hacen muy deseables, las arruguitas de su piel sobre su abdomen y ese par de tetas que harían perder la cabeza a más de un mortal.

Me acerque a ella di un pequeño impulso y besé su frente, mis brazos se fueron por los laterales de sus muslos y mis manos se apoyaron en su culo, el cual empecé a acariciar tímidamente.

—Mar no me gusta verte tan triste y sabes, en el fondo me siento igual que tú.

La mire durante unos segundos evaluando su posible respuesta.

—Te invito a comer y cuando terminemos veremos qué es lo que nos apetece hacer, pero pasemos el día juntos, ¿te apetece?

La cara de Mar se ilumino como las calles en navidad, esbozo una gran sonrisa y se metió en el agua, me abrazo con todas sus fuerzas y me beso en los labios, fue un pico creo que de alegría, pero que hizo que mi ya dormida poya se irguiese de nuevo.

—Me encanta la idea Esteban, por supuesto que me apetece.

Volvió a abrazarse a mí y estoy seguro que noto la dureza de mi hermanito en su sexo y en su vientre, pero lejos de alejarse hizo más estrecho el abrazo, mientras demostraba la alegría de mi proposición.

—Bueno casi mirando la hora que es mejor que me vaya a casa a cambiar, la dije abrazándola, te recojo aquí ¿en una hora?

—Aquí en una hora, me dijo ella sonriente.

Salimos del agua y con la alegría ni me tape la terrible erección que marcaba, mi polla asomaba la punta por el elástico del bóxer y marcaba toda su extensión, Mar según me vio abrió mucho los ojos y se llevó una mano a su boca.

—¡¡Ostras Esteban!! Mira como estas.

—Ufff…lo siento Mar…no quería que me vieses así, la dije tapando como podía mi vergonzosa erección.

—¿Es por mí?

—¿Cómo? La dije asustado.

—¿te has excitado conmigo? ¿Te has empalmado por mí?

—Joder Mar, mírate, eres una mujer preciosa y tus abrazos no me dejan indiferente.

Vi como Mar se ponía colorada, esbozaba una sonrisa traviesa y acercándose a mí me beso y me abrazó pegando su sexo a mi erección y pasando su lengua por mis labios me miró seductora.

—Me encanta Esteban…en una hora aquí

La vi desaparecer por la puerta de su casa mientras miraba hacia atrás y me lanzaba un besito volado.

Me quede en cuadro, no sabía muy bien que es lo que había pasado, creo que Mar jugaba conmigo, que leches, no había jugado, me había seducido y no me había dado ni cuenta, pero era la hija de mi mejor amigo y eso me acojonaba, pero deseaba follarmela hasta caer rendido.

Me fui a mi casa me duché y me puse cómodo, un polo, unos pantalones y unos zapatos de sport, como se suele decir, elegante a la par que informal, antes de la hora estaba frente a la casa de Mar e hice tocar la bocina del coche, a los pocos segundos un mensaje entraba en mi móvil.

—Dame diez minutos, en la nevera hay cervezas…lo bueno se hace esperar.

Sonó la apertura de la puerta, y pase al interior, me fui a la nevera y me puse una cerveza, me senté en un sillón del salón y al poco oí como bajaba Mar, me puse de pie para recibir al ser más bello que había visto, de verdad ¿tanto puede cambiar una mujer en tan poco tiempo? Juro que en ese momento me enamoré de ella, su vestidito que era como una segunda piel se aferraba a sus curvas, llegaba a medio muslo era amarillo canario y resaltaba el bronceado de su piel, los zapatos con taconazo a juego resaltaba su perfecto culo y un recogido en su pelo con mechones cayendo sobre sus hombros enmarcaban una mujer difícil de dejar de mirar, cuando llego a mi altura se paró y dio una vuelta sobre sí misma, era perfecta, babeaba ante ella.

—¿Te gusto Esteban?

—Por supuesto que me gustas, eres un lujo para la vista y voy a presumir de ti, la dije embobado.

Le di mi brazo, y ella se agarró con una gran sonrisa, su perfume me embriagaba, cuando llegamos al coche le abrí la puerta y la ayude a entrar, abrió ligeramente sus piernas dejándome ver su entrepierna cubierta por una braguita también amarilla, eran esos pequeños detallitos los que me ponían como una moto, cuando llegamos al restaurante mis sospechas eran ciertas no llevaba sujetador, con el aire acondicionado se le pusieron los pezones como garbanzos, mi polla ya pugnaba por salir.

La comida fue deliciosa, tanto por lo escogido como por la compañía, Marina no era solo un cuerpo bonito, daba gusto mantener una conversación con ella, no reconocía a esa chiquilla que hasta hace bien poco pasaba sin pena ni gloria y nadie la recordaba, hasta ahora que no podía dejar de mirarla y hablar con ella. La tarde la pasamos entre un centro comercial, cine y luego una fugaz cena después una copa en una terraza viendo todo Madrid, durante todo el tiempo que estuve con ella sus muestras de cariño no desaparecieron y sinceramente me encontraba muy a gusto con ella, estaba pendiente de mí en todo momento.

Todo llega a su fin, cerca de las tres de la mañana nos fuimos hacia su casa, durante todo el camino no dejo de decirme lo bien que lo había pasado conmigo y que había sido un día espectacular, cuando paré frente a la puerta de su chalet creo que ninguno de los dos quería que todo terminase en una despedida, por primera vez en todo el día vi a Mar nerviosa.

—¿Quieres pasar y nos tomamos la última?

La mire indeciso, ella me miraba de una manera en la que era incapaz de negarle nada, aunque sabía que si aceptaba su propuesta se tenía que dar por follada.

—Mar, ¿estas segura que quieres que pase a tomar la última?

Como única respuesta acaricio mi cara y poso sus labios sobre los míos, note su lengua en mis labios y abriendo mi boca fundimos nuestras lenguas en un beso salvaje lleno de deseo, cuando nos separamos vi la mirada de deseo de Mar.

—De hecho Esteban, me encantaría darme un baño contigo ahora, la noche invita a ello, susurró en mi oído.

—Mar no tengo traje de baño.

Me miro seductora, acarició mi cara con cariño y me susurro a mi oído nuevamente mordiendo el lóbulo de mi oreja.

—¿Y quién necesita trajes de baño?

Me miro traviesa y se bajó del coche mientras sacaba las llaves de su casa, ¿quería más pistas? Mi polla estaba deseando salir de su encierro y Mar me estaba invitando a follarla sin contemplaciones, bajé del coche y fui tras ella, mientras entrabamos en su casa se fue quitando el vestido dejándome ver su desnudez solo cubierta por un tanguita mínimo de hilo dental que tardó nada y menos en desaparecer.

—Esteban dame unos minutos, necesito ir al baño.

La vi desaparecer por las escaleras fascinado por su escultural cuerpo, aproveche y me desnude también aunque me deje mi ropa interior, me fui al baño del piso inferior y me lave mi polla y mis huevos eso era una costumbre, puse cara de fastidio, a no ser que Mar tuviese preservativos yo no tenía ninguno y los que tenía estaban en mi casa, eran los que me llevaba cuando iba de viaje y me follaba a algunas azafatas.

Mar bajó de nuevo solo llevaba sus zapatos de tacón se había desecho el recogido que llevaba y su larga melena castaña caía libre por su espalda, en ese momento me fije que todo su cuerpo lucía un broceado uniforme, síntoma inequívoco de que tomaba el sol desnuda, se acercó a mí me dio un beso en los labios y se agacho para quitarme la única prenda que me quedaba. Cuando mi polla salto rabiosa Mar abrió mucho los ojos y la miro fascinada.

—Joder Esteban…¡¡es enorme!! Y además muy gorda, esto no me cabe, decía mientras intentaba abarcar el diámetro de mi polla con sus manitas.

—Veras como si mi amor.

Me pajeaba con delicadeza mientras empezaba a darla besitos, escupió sobre ella y se la metió en la boca empezando una mamada que nubló mi vista, veía como intentaba tragarse toda mi polla sin conseguirlo, pero el placer que me estaba proporcionando era mucho, agarre su pelo y empecé a follarme su boquita estuvimos así varios minutos no aguantaría mucho más, solo se oía el gorgoteo de mi polla chocando en su garganta.

—Mar cariño me voy a correr…ufff no aguanto mucho maaas.

Como única respuesta me agarro del culo y metió más mi polla en su boca y exploté en su interior, el primer trallazo fue directo a su garganta, saco lentamente la polla de su boca succionando mientras me corría y los últimos estertores de la corrida cayeron sobre su lengua, volvió a metérsela en la boca y volvió a sacarla succionando, el placer era enorme la dejo limpia y reluciente.

—¿Te ha gustado Esteban?

—Joder Mar, me ha encantado, que boquita tienes me has vuelto loco.

Vi su mirada risueña y su carita de felicidad, la puse en pie y le comí la boca, nos abrazamos dejándome sentir su cuerpo voluptuoso pegado al mío, bajé mis manos a agarre ese culo que me tenía hipnotizado, mis manos abarcaban cada nalga sin problema era un culo hecho para pecar lo abría y lo cerraba mi polla que ya había perdido algo de dureza enseguida se puso dura como una roca.

La di la vuelta y acople mi polla entre los cachetes de su perfecto culo, la abrace contra mi haciéndola sentir mi dureza, ella movía su grupa de arriba abajo dándome un placer increíble, me apodere de sus tetas perfectas, duras, agarre sus pezones y tire de ellos notando como Mar se estremecía, sobé, amasé y castigue sus tetas ella echó sus brazos hacia atrás sobre mi cabeza ofreciéndome más su pecho, mientras sacaba más su culito y sus cachetes se abrían más para sentir mejor mi polla.

—Ummm, que placer Esteban…sigueee.

Una mano suya agarro una mía y la llevo hacia su coñito, cuando toque esa parte deliciosa de su anatomía noté que estaba encharcado, pase un dedo a lo largo de su rajita ella emitió un gemido gutural mientras abría más sus piernas invitándome a entrar en ella, acaricie con delicadeza su clítoris y note como se estremecía todo su cuerpo, se tensaba y explotaba en un gran orgasmo.

—Me corro Esteban…me corro…me corrooooooo, siiiiiiii.

Empapo mi mano y sus piernas incluso noté algo de humedad en mis pies mientras notaba las convulsiones de su cuerpo y como sus piernas se cerraban aprisionando mi mano contra su sexo, dejo caer sus brazos y apoyó su cabecita sobre mi hombro.

—Ahhhhh…dios que bien me sientooooo, ha sido increíble, gimió Mar.

Besé su cuello, ella me hizo abrazarla por la cintura, mi polla seguía alojada entre sus nalgas, nos mecíamos suavemente, pero necesitaba más de ella, deshice el momento y la cogí en brazos.

—Vamos a tu cama cielo, la dije con cariño.

Mar me miro con amor y beso mis labios, se abrazó a mi cuello, mientras no sin esfuerzo la llevaba al piso de arriba.

—Mejor vamos a la habitación de papa allí estaremos más cómodos, me dijo Mar susurrando en mi oído, eso me ponía a mil.

Cuando la deje sobre la cama esa imagen no se me olvidará el resto de mis días, Mar con cara de deseo mirándome, retándome a darla placer, su pelo extendido sobre la colcha blanca, su piel en contraste directo y sus piernas abiertas con sus manitas sobre su sexo tapando su intimidad, su pecho subía y bajaba muy rápidamente debido a la excitación, me arrodille ante ella y la atraje hacia mí, ella abrió aún más sus piernas y quito las manos de su coño.

Aquí quiero hacer un inciso, había visto en toda mi vida… ¿Cuántos? ¿Doscientos, trescientos coños? No lo sé, no llevaba la cuenta pero habían sido muchos, de todos los colores, tamaños y formas, pero fue ver el coñito de Mar y me enamoré aún mas de ella, totalmente rasurada parecía el sexo de una púber, muy cerradito sus labios mayores hinchaditos mullidos protegiendo su clítoris y sus labios menores, era como una puerta infranqueable, algo como diciendo de aquí no pasas.

Empecé besando sus rodillas mientras mis labios bajaban por el interior de sus muslos, su piel era terciopelo, suave, magnética, cuando tuve mi cara frente a su coño aspire su aroma, mi polla golpeo contra mi vientre, sabedora de que probaría esos flujos que el coño de Mar no paraba de soltar. Hundí mi cara entre sus piernas y mi lengua recorrió toda la extensión de su coñito que poco a poco se fue abriendo a mí, Mar no paraba de jadear y se agarraba a la colcha como si se fuese a caer en un precipicio de placer.

—Me voy a correr otra vez…diossss que gustooo.

Mar gemía de manera escandalosa hasta que note como se venía en mi boca, su cuerpo se convulsionaba, notaba como su vagina se abría y se cerraba con fuerza hasta que se relajó, mi boca seguía lamiendo suavemente desde su anito hasta su clítoris, ella acariciaba mi cabeza, notaba su respiración acelerada y sus gemidos de placer, estuve así varios minutos, hasta que note que me agarraba del pelo y tiraba de mi cabeza hacia su coño.

—Diooos…no pares, follame con tu lengua.

Ese coñito era un manjar, su sabor era delicioso y lo notaba ya muy abierto, comí con gula lo que se me ofrecía, atrape con mis labios su pequeño clítoris y eso fue como una locura para Mar, se contrajo y lanzo un chillido mientras se corría nuevamente, cerraba sus piernas sobre mi cabeza y tiraba de mi pelo desesperada.

—Para, para por dios, me estas matando…paraaa.

Me puse en pie la vi bañada en sudor, hacía mucho calor encendí el aire acondicionado de la habitación Mar había retrepado y estaba en medio de la cama, mirándome excitada mientras se mordía un dedo y abría sus piernas mostrándome un coño jugoso rojo de excitación esperando a recibir mi polla.

—Follame, estaban follamee, te necesito dentro de mí.

No la hice esperar, me tumbe sobre ella y me recibió con un beso que me hizo perder el aire mientras su manita agarraba mi polla y la dejaba en la entrada de su coño. Empecé a penetrarla, pero vi su mueca de dolor.

—¿te hago daño mi amor?

—Solo un poco, pero no pares por lo que más quieras.

Seguí empujando, su coño estaba muy apretadito aunque mi polla iba abriendo camino poco a poco. No tenía prisa, quería que disfrutara, así que paraba para que se acostumbrase al grosor de mi polla mientras la cubría de besos y de repente algo me impedía seguir, lo achaque a que Mar estaba nerviosa y cerraba sin querer su vagina, retrocedí con cuidado hasta casi sacarla.

—No mi amor, ahora no te salgas por favor ¡¡FOLLAMEEE!!

Volví a meterla en su coñito, me encantaba como aprisionaba mi polla hasta que de nuevo volví a sentir que no avanzaba…joder, imposible ¿era virgen? No podía ser, ¿virgen con 23 años? Me incorporé ligeramente y la mire a los ojos, Mar me miraba asustada, pero estaba preciosa.

—Mar cielo… ¿eres virgen? Pregunté sorprendido

Ella solo asintió con la cabeza mientras veía como se humedecían sus ojos.

—Cariño me lo tenías que haber dicho, te podía haber hecho mucho daño.

Se echó a llorar con una pena que me encogió el corazón, yo me limite a besar todas y cada una de las lágrimas que salían de sus ojos. Mi polla seguía en su interior y notaba como su vagina se aferraba a mi falo con desesperación. Cuando se tranquilizó note como su coñito se relajaba y comencé a avanzar de nuevo hasta encontrarme con esa barrera, ella me miraba expectante.

—¿Preparada mi vida? Esto te va a doler un poco.

Con un golpe de caderas metí más de la mitad de mi polla en su interior, ella dio un grito y cerró sus ojos con fuerza dejándome ver su dolor. Me quede muy quieto para que su vagina se acostumbrase al invasor que la había profanado, Mar abrió los ojos y aspiro llenado sus pulmones, me miro entre temerosa y satisfecha.

—Joderrr Esteban ¡¡que dolor!! Diosss, ¿ha entrado toda?

—No cariño, pero falta poco, ahora te tienes que acostumbrar voy a empezar a moverme poco a poco.

—Joder me siento llenísima, me vas a partir en dos con tu pollón pero la sensación es increíble.

Mientras hablaba con ella empecé a moverme con delicadeza, vi como ponía los ojos en blanco y clavaba sus uñas en mi espalda, note como su vagina se relajaba y me permitía moverme con más facilidad, aun así estaba muy apretadita su coño me estaba matando de placer. Me miro con la cara desencajada por el gusto que estaba sintiendo, me beso con pasión y me volvió a mirar boqueando.

—Con fuerza Esteban…follame, hazme gritar.

Y vaya que la hice gritar, empecé a follarmela con fuerza como me pedía, tardo muy poco en alcanzar su primer orgasmo con la polla de un hombre en su interior, se volvió loca, notaba como su coño se inundaba de sus jugos, sacaba mi polla y un borbotón de flujo salía de su coñito, la volvía a meter con furia hasta que mis huevos chocaban con su culo, cambie la postura, me tumbe en la cama apoyando mi espalda en el cabecero, ella se puso a horcajadas sobre mí y se la clavó hasta los huevos.

—Diossss, que gustooo, te quiero mi vida, eres mi hombre… ¡¡TE AMOOOO!!

Diciendo esto note como volvía a correrse, mi niña me estaba llevando a un orgasmo increíble, me apodere de su culo, y empecé a acariciar su anito, tarde o temprano ese culo de ensueño seria mío, me comí sus tetas, las chupe, lamí y martirice, mientras notaba como Mar encadenaba orgasmos. Yo no aguantaba más estaba a punto y se lo hice saber, lo estábamos haciendo a pelo con el consiguiente riesgo de embarazo.

—Mar mi amor me corro, déjame salirme.

—Noooo, quiero tu leche dentro de mí, siiiiiii, córrete mi amor, correteeee…ahhhhhh.

Explote dentro de ella como un quinceañero, inunde su útero con mi corrida que ella acogió con un gemido largo y otro orgasmo por su parte, cuando terminamos se desplomo sobre mi agotada, bese su carita y se abrazó a mí, me beso con cariño y echándose a un lado nos quedamos dormidos los dos como troncos, yo estaba agotado, hacía más de 24 horas que no dormía.

Cuando desperté no sabía muy bien donde me encontraba, aunque reconocí enseguida la habitación de mi amigo Rober y lo pasado la noche anterior. A mi mente vinieron los momentos que pasé con Mar y un sentimiento de inmenso cariño se apoderó de mí, necesitaba verla y quería saber si estaba bien, en la cama estaban las huellas de su desfloración, manchas de sangre por todos los lados y unos manchones que atestiguaban el inmenso placer que tuvo que sentir. Me acorde de que me había corrido en su interior y no habíamos tomado precauciones, eso me asustó, aunque podíamos ir a una farmacia a por la píldora del día después.

Cuando me di la vuelta vi un papel en la mesilla con algo escrito, era de Mar.

—”Sé que estas muy cansado mi amor, duerme cuanto quieras, cuando despiertes te espero en la piscina. Un beso. Te quiero.”

Esbocé una sonrisa, era muy tierno, pero me empezaba a asustar, no quería que Mar se enamorase de mí, me asustaba todo lo que podía conllevar aparte de la diferencia de edad, de acuerdo que lo habíamos pasado bien y que a lo mejor se volvería a repetir, pero para mí solo sería sexo. Estúpido, si estúpido por no saber discernir lo que realmente se me avecinaba. Mar no era un rollito de una noche, era la hija de mi mejor amigo y además no conocía de ella ni la mitad de lo que me diría después.

La verdad es que quería verla, necesitaba su cariño, me levanté y así desnudo como estaba baje hacia la piscina. Cuando estuve en el exterior el frescor de la mañana me envolvió y la vi tumbada en una hamaca, desnuda, bañada por el sol de la mañana, me acerqué con sigilo y cuando estuve a su altura empecé a besar su culo y fui subiendo por su espalda.

—Ummmm, que rico Esteban, ¿has dormido bien?

—He dormido como un niño, estaba muy cansado.

—¿Sabes? Esta noche me he despertado muchas veces, te miraba y no me creía lo que había pasado, ayer me hiciste la mujer más feliz de la tierra.

La miré con cariño, y es que me encontraba a gusto con ella, me beso con ternura, me dejo sentir nuevamente su cuerpo sedoso, y mi polla reacciono como esperaba se puso como el acero, no podía permanecer impasible ante semejante mujer.

—Me encanta como reaccionas ante mí, eso me halaga, pero mi amor tengo el coño dolorido, ayer me dejaste rota en todos los aspectos. Anda ven acompáñame.

Me llevo a un cenador, me senté y ella me sirvió un café con unas tostadas, se sentó frente a mí mientras me miraba con amor. La mire con cariño, estaba radiante su cara y su gesto lo decía todo, además así desnuda como estaba se la veía hermosa.

—¿Piensas hacer algo en especial hoy? La pregunté.

—No tenía nada pensado, solo aprovechar todo el tiempo que me dejes para estar contigo.

—Mar, ayer me corrí en tu interior y no tomamos precauciones, deberíamos buscar una farmacia para comprar la píldora del día después.

—Ah, no te preocupes por eso, hace años que tomo la píldora, me la recetó el ginecólogo debido a las menstruaciones tan dolorosas que tenía.

—Me alegro que me digas eso, me tenías preocupado.

Se hizo un silencio incomodo entre nosotros, como os dije Mar no era un polvo de una noche ni una de mis azafatas ávidas de un polvo de aquí te pillo aquí te mato, esta niña guardaba algo más. Aparte de que la conocía desde que nació y más de una vez la cambié pañales y fui niñera suya, aunque eso no era óbice, mi respeto por ella iba más allá, siempre supe por su afán de superación, viví sus alegrías y sus decepciones y luego esa temporada oscura en la que engordo mucho y se aisló en sí misma hasta el día de hoy que abrió su crisálida y se mostró como el ser más bello que había conocido. Mi respeto por ella iba más allá.

—¿Por qué me estas mirando tan serio? Preguntó Mar asustada.

Sin darme cuenta me había perdido en mis pensamientos y en sus ojos y la miraba con respeto eso la asustó.

—Mar solo te miraba a ti, a una mujer increíble.

Alargué una mano y ella me la cogió, tire de ella hacia mí, se levantó rápidamente y sorteo la mesita, pensé que se sentaría en mis rodillas, pero no, paso una pierna por cada lado de mi cuerpo se sentó a horcajadas sobre mi excitada polla en contacto directo con su vulva, ella gimió al sentirla dura y caliente sobre su alterado clítoris. Agarre su perfecto culo y me recree en él,  amasaba sus glúteos los abría y dejaba pasar un dedo por su anito, Mar gemía excitada mientras besaba mi cara con dulzura.

—¿Te gusta mi culo amor? ¿Quieres follártelo?

—¿Ahora?

—No mi amor, ahora no estoy preparada, pero sabiéndolo me preparare muy bien para ti, quiero que lo disfrutes.

Se abrazó muy fuerte a mi mientras sus caderas se movían frenéticamente, note como su cuerpo se tensaba de placer al alcanzar su orgasmo, empapo de su fragancia mi polla y mis piernas, me abrazó con amor mientras se recuperaba de su éxtasis, me miro traviesa, me descabalgó y fue bajando poco a poco por mi torso…mi abdomen hasta llegar a mi polla deseosa de sus atenciones, me hizo una de las mejores mamadas que recuerdo, ella de rodillas mirándome a los ojos, aguante muy poco, supo que me corría metió mi polla al fondo de su boquita, casi tocaba su nariz mi pubis y exploté y de qué manera, ella intento que no escapase nada pero fue imposible, se atragantó, tosió, mientras mi polla no paraba de soltar mi corrida, cuando terminé la mire con devoción estaba preciosa, sus ojitos cerrados y mi corrida en toda su cara y su boquita así como estaba embarrada de mi eyaculación la besé con pasión.

—Mar te quiero, eres increíble.

—Gracias mi vida, yo también te quiero…más de lo que imaginas.

Mar se levantó y sin soltar mi mano me llevo a la ducha de la piscina, estábamos acalorados y nos metimos sobre el chorro de agua fresca, nos lavamos muy bien y nos tiramos de cabeza al agua, a los treinta segundos, Mar me había puesto la polla como una barra de acero, me tenía excitado continuamente y eso me gustaba.

—Mar quiero follarte, necesito sentirte como ayer.

—Y yo estoy deseando que lo hagas, dame un pelín más de tiempo, mañana quiero encamarme contigo hasta que me hagas perder el sentido.

En el fondo sabía que tenía algo de miedo al dolor, pero lo que no sabía es que ya la había abierto, la siguiente penetración seria mucho menos dolorosa, aun así la deje tranquila, pero se me ocurrió algo, primero para sorprenderla y luego para pasarlo muy bien los dos.

—Mar, ¿te apetece que nos vayamos tú y yo el fin de semana a la playa?

—¿A la playa? ¿Tú y yo solos? Siiiii, me encantaría.

—¿Que te gustaría, mucho sexo y tranquilidad o mucho sexo y desmadre?

La carita de Mar pasaba por un montón de estados de excitación, hasta que se abrazó con fuerza a mí y me susurró.

—Sexo y desmadre.

—Cariño vete preparando una pequeña maleta, no metas mucha ropa la mayoría del tiempo iremos desnudos, la dije agarrando su culo.

Mar me miro alucinada salió de la piscina y se fue a preparar su maleta, yo solo hice dos llamadas, una a un buen amigo que tenía un jet privado y otra a otro que era dueño de un complejo hotelero con playa privada y que en verano organizaba unas bacanales increíbles, yo las había probado, pero con Mar debería ir con cuidado, en esas fiestas se follaba si o si, y no sabía si ella deseaba follar con otras personas.

Estuvimos cuatro días, cuatro días en la que no paramos de beber, bailar y follar, hubo de todo pero Mar y yo éramos inseparables y dejamos muy claro que de momento, éramos el uno del otro.

Ahora lo confieso abiertamente, me enamore de Mar de una manera que no había conocido ni siquiera con mi ex mujer, ella me trajo una plenitud y una tranquilidad que a mis cincuenta años no conocía, yo que pensaba golfear e ir de flor en flor, me pose en una que no me dejo remontar el vuelo de nuevo, me quería quedar con ella hasta…hasta el final.

Cuando llegamos a casa después de esos cuatro días, nos costó despedirnos, pero lo bueno de que ella estuviese de vacaciones y yo jubilado es que nos dejaba muchísimo tiempo para estar juntos, además Bea mi hija trabajaba en su agencia de modelos y Rober estaba todo el día liado con sus campañas publicitarias, eso nos daba mucho juego.

Como os iba diciendo, cuando llegamos a casa nos despedimos, estaríamos en contacto, fui a casa a dejar las cosas, y cuando entre me recibió mi hija entre gritos de alegría, se colgó de mi cuello y paso sus piernas por mis caderas mientras me plantaba un beso cariñoso en mis labios, mis manos instintivamente agarraron su perfecto culo solo cubierto por un pantaloncito de algodón.

—¡¡Papaaaa!! Por fin eres miooo, se acabaron tus viajes, me decía abrazándose con fuerza a mí.

—Pero serás…yo que estaba deseando llegar el viernes y disfrutar de mi niña y me dejas un mensaje que te vas de fin de semana.

—Papi lo siento de verdad, pero…es que hay un chico que me gusta, y este fin de semana hemos asentado mucho nuestra relación.

Una pequeña punzada de celos se agarró en mi estómago, sentía envidia del chaval ese que de seguro habría disfrutado del cuerpo de mi preciosa hija.

—¿Y tú de dónde vienes con tu maletita de viaje? Preguntó mi hija.

—Pues mira, el viernes cuando aterrice y ver que estarías fuera el fin de semana, me fui a casa de Rober para tomar una cerveza con él, pero él también se fue de fin de semana, por lo visto tiene una aventurilla con una chica, así que estábamos Mar y yo, por cierto, vaya cambio que ha dado Mar, esta guapísima.

—A que si, dijo mi hija con una gran sonrisa.

—Ya te digo, cuando la vi en bikini, me quedé con la boca abierta. Pues eso, que estábamos los dos abandonados y la he invitado a pasar estos cuatro días en Ibiza, nos lo hemos pasado en grande.

Mi hija me miro de una manera que no supe interpretar, pero su cara era mezcla de picardía y complicidad, me dio un pico en los labios y se abrazó de nuevo a mi mis manos no se habían separado de su culo y mi polla empezaba a dar señales de vida.

—Pues papa, ahora a pasarlo bien, estoy segura que va a ser increíble.

Esto último me lo dijo susurrando en mi oído, me volvió a dar un pico en los labios y deshizo el abrazo de sus piernas en mis caderas. Muy a pesar mío tuve que quitar mis manos de ese perfecto culo, cosa que agradecí ya que el bulto de mis pantalones era ya más que evidente.

—Voy a cambiarme y a llamar a Mar que me cuente, debo de irme a la agencia a trabajar.

La vi subir las escaleras meneando ese culete perfecto, la verdad no es porque fuera mi hija, pero era una preciosidad, “capullo con suerte” mascullé pensando en el chaval que se la follaba. Subí a mi habitación y deshice mi maleta, además de separar la ropa que había que lavar, me duche y me puse una cerveza, en esos momentos Bea aparecía por la puerta, vestida con unos vaqueros ajustados y una blusa blanca que transparentaba su sujetador blanco, me quede embobado mirándola.

—Me voy papa, esta noche llegaré algo tarde pero no te preocupes por mí, pásalo bien.

Miré mi reloj, eran cerca de las dos de la tarde, a mi mente acudieron la imágenes de estos días con Mar, me asustaba el sentimiento que crecía hacia ella, pero la quería no como a la niña que conocí siempre, sino como mujer, era simplemente perfecta, además me gustaba como me trataba, como me mimaba, una sonrisa se posó en mis labios en ese momento un wasap entro en mi móvil.

—”No hace ni dos horas que estoy sin ti y ya te estoy echando mucho de menos”

Era de mi niña, de Mar, yo también quería verla y estar con ella, marque su número y ni dio tiempo a que diese el tono de llamada.

—¡¡ESTEBAN MI AMOR!! Dijo Mar emocionada.

—Hola mi vida, que alegría oírte.

Si, ñoños, esa es la palabra, estábamos muy enamorados, demasiado para tan poco tiempo, y eso me seguía asustando, pero me sentía tan bien con ella parecíamos adolescentes con las hormonas disparadas.

—¿Qué haces cariño? La pregunté.

—Ahora mismo estoy sola, papa acaba de irse, me ha dicho que a ver si este fin de semana nos podemos ver los cuatro e ir a comer por ahí.

Ufff, eso me asustaba, estar con Rober y mi hija, sabiendo que mis manos no están quietas estando con Mar, me acojonaba.

—Bueno, ya hablaremos de eso, te invito a comer, quiero estar contigo.

—No cariño, vente a casa, papa no llegará hasta la noche, preparo algo de comer y pasamos la tarde juntos, ¿te apetece?

Que queréis que os diga, eso me sonó a vente a casa y follamos hasta perder el sentido.

—En cinco minutos estoy allí mi amor.

Cuando llegue a casa de Mar me recibió casi desnuda, solo un tanguita que no tapaba casi nada era la vestimenta que llevaba puesta, me quede mirando el cuerpo de Mar, cada vez me parecía más bella y más hermosa, ya no me parecía tan feuchilla, para mí era atractiva, delicada, tierna, entregada, mimosa, me encantaba su forma de ser y me tenía enamorado.

Cuando llegamos cerca de la piscina, me desnudó con tranquilidad, cubriendo de besos mi cuerpo, mientras sus movimientos felinos, cargados de sensualidad me iban encendiendo poco a poco, bueno a quien quiero engañar, ya estaba más que encendido, pero su ceremoniosidad me decía que fuese con tranquilidad.

—Creo que debo de decírtelo Esteban, me he vuelto adicta a ti, me es difícil estar separada de tu lado, me haces falta, más que el respirar.

Cuando me tuvo desnudo y con una erección más que dolorosa se desprendió de su tanguita, se puso de rodillas y empezó a comerme la polla de una manera increíble, no creo que aguantase mucho, verla tan sumisa y con esos ojitos mirándome podían más que yo, lo que realmente deseaba era vaciarme en su interior, cuando lo hacía Mar alcanzaba unos orgasmos increíbles y me encantaba como se aferraba a mí con brazos y piernas, agarre sus manitas y la puse en pie.

—¿Qué pasa Esteban no te gusta como lo hago?

—No  mi amor, todo lo contrario, me gusta demasiado como lo haces, pero lo que realmente quiero es follarte, y correrme en tu coñito.

Me miro lascivamente, se tumbó en una hamaca y se abrió bien de piernas, pero lo que vi me dejo perplejo.

—¡¡MAR!! ¿Y esto? La pregunte con los ojos muy abiertos.

—Es un plug anal mi amor me he preparado para ti, quiero que me rompas el culo.

Estaba muy excitado, no era la primera vez que enculaba a una mujer, pero hacerlo con Mar era más excitante aún, la visión de su coñito rosado abierto para mí y ese artilugio metido en su culo, me hizo perder la cabeza, hundí mi cara en ese paraíso y mi lengua hizo el resto, Mar no tardó mucho en alcanzar su orgasmo.

—Asiii mi amor, me encanta como me comes el coño, siiiiiii, así, así asiiiiiiii.

Me agarró la cabeza con desesperación y la hundió en su coño mientras notaba las convulsiones de su cuerpecito e inundaba mi cara con su corrida, notaba en mi lengua como su coñito se abría y se cerraba rápidamente como pidiendo más, mucho más. Cuando se relajó volvió a abrir mucho sus piernas y me miro con vicio mientras besaba sus ingles.

—Fóllame el culo, dijo Mar con desesperación, te quiero dentro de mí.

Agarre el plug y tiré de él era bastante grande, lo vi brillante de lubricante lo mismo que su anito que lucía resplandeciente y bastante rojo, era lo más lujurioso que había visto, le metí la polla en su cálido coñito para lubricarla bien, Mar arqueo su espalda y cerro sus puños crispando el momento.

—Diooooooos…siiiiiiiiiiiiii.

Metía mi polla hasta verla desaparecer en su coñito y la sacaba brillante de sus jugos, la respiración de Mar era muy acelerada, su pecho subía y bajaba rápidamente, así como estaba agarre sus tetas y las amase otra vez la tenía a punto de correrse de nuevo, su cuerpo me pedía caricias, cada parte que tocaba la hacía gemir de placer, no había conocido a ninguna mujer que se entregara con tanta lujuria y de esa manera.

—Por dios no pares, no pares, no pareeeeees…me corro, me corrooooooo…asiiiiii.

Mar no se cortaba, gritaba y se retorcía en espasmos propios de su orgasmo, pero estábamos fuera y sus gritos se podían oír sin problema, tampoco era plan de que los vecinos oyesen sus aullidos, aunque pensé en ese momento que me daba igual la veía hermosa radiante y llena de lujuria. Ella seguía muy abierta de piernas, su coño enrojecido de la última follada, muy abierto y su anito esperándome, yo no me había corrido y lo estaba deseando, me agarre la polla y la apunte a su culo.

—Follame el culo mi amor es todo tuyo.

Hice algo de presión y la cabeza entro con mucha facilidad, Mar gimió de gusto, empuje y vi como su culo se comía mi polla sin problema centímetro a centímetro, la verdad me sorprendió, ya que el sexo anal suele ser doloroso, según toco mi pelvis sus culo note como Mar empezaba a correrse otra vez.

—Jodeeeer siiiiiiii. Exclamó Mar.

Me abrazo con sus piernas mientras me miraba con los ojos perdidos en su lujuria y movía sus caderas buscando placer, baje mi mano y mi pulgar de apodero de su enrojecido clítoris, según empecé a masajearlo bufo  echo su cabeza hacia atrás y la empecé a follar el culo salvajemente, era una delicia sentir como mi rabo era devorado continuamente por ese culito perfecto, mi aguante empezó a abandonarme, solo mirar como mi polla se perdía en su interior acelero mi orgasmo, Mar me miro con desesperación me empujo para salirme de su interior.

—Vamos dentro mi vida, quiero que me folles bien.

Subimos a su habitación, puso el aire acondicionado y me sentó en una silla de ordenador, ella se arrodillo y me hizo una mamada profunda lubricándome muy bien la polla, se sentó a horcajadas y con su manita apunto mi polla a su anito, se dejó caer con cuidado, mientras veía su cara surcada por una mueca de intenso placer, agarre su perfecto culo y la empecé a follar nuevamente mientras le comía las tetas, estuvimos así varios minutos mientras nuestros orgasmos crecían en nuestro interior, vi nuestra imagen reflejada en un espejo y eso provoco que explotase en su interior.

—Maaaaar, me corrooooo.

Le clave la polla en lo más hondo de su culo mientras empezaba a largar trallazos de semen en su interior, Mar al notar mis contracciones y mis espasmos estallo en otro orgasmo increíble que nos dejó agotados a los dos pero muy satisfechos, las caderas de mar se seguían moviendo, me encantaba el tacto de su piel, juntamos nuestras bocas y nos besamos hasta en el alma, la tenía muy abrazada a mi mientras su cuerpo se iba relajando.

—Te amo Esteban, me encanta cuando noto tu lechita golpeando en mi interior, decía Mar fatigada y con voz mimosa.

Cogí su carita entre mis manos, y la mire fijamente, en esos momentos me parecía la mujer más guapa del mundo. Estaba asustado por lo que sentía con ella y no me daba cuenta de las dimensiones que estaba tomando esto, había tenido muchas mujeres en mi vida, pero lo que estaba llegando a sentir con Mar y en ese corto espacio de tiempo es lo que realmente hacia que me hiciese muchas preguntas. No quise asustarla, solo el tiempo pondría todo en su sitio, quizás fuese la novedad, el saber que era la hija de mi mejor amigo eso le daba más morbo aún.

—Yo también te amo Mar.

Esa respuesta ilumino su cara, me miro risueña echo su cabeza hacia atrás y chilló un siiiii, larguísimo, para seguidamente comerme a besos, me gustaba verla así de feliz. Nos duchamos juntos y volvimos a follar, era imposible resistirse a los encantos de esta mujer, me encantaba como su coño se aferraba a mi polla como queriéndola hacerla suya, y luego esos orgasmos que tenía, ella estaba en el séptimo cielo pero a mí me llevaba a lo más alto del placer.

Nos bajamos a la cocina a hacer la comida, yo estaba hambriento, Mar me preparo una ensalada campera y un entrecot a la pimienta que fue delicioso, ella más comedida otro tipo de ensalada y una pechuga de pavo a la plancha. Pero la alegría de antes de comer parece ser que se esfumó, comimos en silencio, miraba a Mar y la veía seria, y me miraba con algo de miedo.

Ya en los postres estaba incomodo con ese silencio y decidí coger al toro por los cuernos, aunque creo que el corneado fui yo.

—A ver Mar, ¿Qué es lo que está pasando por tu cabecita que te tiene tan seria? Y por favor, no empecemos con “No me pasa nada” por qué algo está pasando, cuéntamelo.

—Esteban, cuando me has dicho que me amabas… ¿lo decías en serio?

—Mar se lo que implica esa palabra, y por supuesto que te lo decía en serio.

—He de confesarte algo Esteban, esto que nos está ocurriendo ahora lo deseaba desde los quince años. Llevo enamorada de ti desde los once años, más o menos, has sido para mí el imposible, lo que nunca alcanzaría, hasta hoy y soy tremendamente feliz.

—Pe…pero… ¿cómo?, balbucee.

—No preguntes el pero, solo ocurrió, me enamore de ti como una niña, como lo que era, pero tu ni me veías, en mi mente infantil intentaba llamar tu atención pero me seguías tratando como a una niña. Me dices que no te acuerdas pero sé que sí, para mi ese día cambio todo, ese baño en la piscina en la que me entregue a ti y me deje acariciar por todo mi cuerpo, estaba muy excitada y tú también, pero no terminaste lo que habíamos empezado, ese día si me lo llegas a pedir hubiese sido tuya sin condiciones.

—Pero Mar, ¿no te das cuenta de la locura que eso representaba? Eras menor de edad y la hija de mi mejor amigo.

—¿Acaso he dejado de serlo? Sigo siendo la hija de tu mejor amigo y sigo muy enamorada de ti, sé que tienes muchas dudas en tu cabeza, pero te aseguro que si pudieses leer mi mente despejaría todas tus incertidumbres.

—¿Y por qué no hablaste conmigo? No se hubiésemos encontrado alguna solución.

—Ohh, vamos Esteban, desapareciste, estuve un año sin verte, ya no pasabas por casa, luego caí en una depresión, me abandoné y engordé mucho, mi adolescencia fue horrible, hasta que todo volvió a ser como debía, hasta que llamaste a mi puerta y según te vi pensé que serias mío, sí o sí.

—No sé qué decir Mar, me siento culpable, muy culpable de haberte hecho daño, de habértelo hecho pasar mal, no pensé que tu…

—Quiero que sepas que esto no es un juego para mí, te amo y estoy enamorada de ti y la edad me importa un pimiento, ahora solo quiero saber lo que quieres tú.

—A ti Mar, te quiero a ti, pero me asusta lo rápido que está ocurriendo todo.

—Pues no te asustes cariño, dijo Mar sentándose en mis rodillas y besándome. Todo lleva su ritmo, dejémonos llevar a ver hasta donde llegamos, porque te aseguro que voy a poner todo de mi parte para que esto funcione.

Diciendo esto último me beso con deseo, joder era imposible no enamorarse de esa mujer pero en realidad estaba A-CO-JO-NA-DO. Vamos a ver que desde la separación de mi mujer fui y sigo siendo un golfo, un espíritu libre que me follaba a todo lo que llevaba falda o pantalones ajustados marcando anatomía, que la relación más larga fue de un mes y me harté de sus tonterías, no sé por qué solo confié en Mar, me daba miedo pero a la vez tranquilidad y sosiego, la conocía desde que nació, sé de sobra que no me haría nada raro ni montaría escándalos, no era su estilo.

Pasamos una tarde increíble, entre arrumacos y polvos fantásticos, no me cansaba de su juvenil cuerpo, descubría cada vez algo nuevo en ella y todo lo que descubría me acercaba más a Mar me atrapaba, no solo me decía te amo, lo demostraba en cada caricia, en cada orgasmo, en cada mirada que me derretía como un helado en el desierto, bien, si ella lo deseaba yo no sería quien lo echase todo a perder, me involucraría en esta relación hasta donde quisiésemos llegar.

El siguiente fin de semana fue tranquilo, aunque muy extraño, por fin nos juntamos los cuatro, Rober, Bea, Mar y yo, reconozco que lo pase muy bien, hicimos una barbacoa en casa de Rober, el día acompaño, calor, piscina, música y dos bellezas como Mar y Bea que porque no decirlo nos alegraron la vista. Eche de menos, más de lo que creía, las caricias y las muestras de cariño de Mar pero hubo muchas miradas y palabras de ternura que me hacían esbozar una sonrisa de gratitud hacia ella, Bea y yo nos quedamos a dormir en casa de Rober y Mar, llegada la madrugada las chicas de fueron a dormir y nos quedamos a charlar Rober y yo en el jardín.

—Y dime abuelo, una vez jubilado ¿Qué te planteas hacer? Pregunto Rober riéndose.

Le mire entre acojonado y orgulloso, echaba de menos a rabiar a Mar junto a mí.

—Rober he conocido a una mujer increíble, estoy muy enamorado de ella, creo que a lo que me voy a dedicar es a hacerla feliz.

—¡¡Ostia viejo no me fastidies!! ¿Te has enamorado? ¿Tú, el más golfo? Dijo Rober partido de la risa.

—Joder, pues sí, me he enamorado y hasta las trancas pero lo que me asusta es que la chiquilla en cuestión tiene 23 años, pero es un cielo de mujer.

La risa de Rober en ese momento se borró de su cara, me asusté, ¿sabía algo?

—Joder Esteban, vaya dos, yo también estoy perdiendo la cabeza por una chavalita muy joven, creo que de la misma edad, estoy muy colgado de esa mujer.

Estuvimos hablando hasta bien entrada la madrugada, y cuando los gin tonic nos hicieron la lengua de trapo, decidimos irnos a dormir, aun así casi amaneciendo Mar se pasó por mi habitación y me echo un polvo que me dejo totalmente relajado, de la misma manera silenciosa que vino se fue dándome los buenos días.

Mi vida empezó a ser muy cómoda, Mar y yo aprovechábamos que los fines de semana se iban con sus parejas Rober y Bea y nos encamábamos hasta el domingo que no nos quedaba más remedio que guardar las apariencias, o bien nos íbamos de fin de semana a algún sitio a encamarnos y seguir follando, la vida con Mar era increíble, me daba todo lo que la pedía, pero ella me daba más, era un sueño estar con ella.

Todo iba bien, iba muy bien, el verano quedaba atrás, Mar y yo llevábamos más de cuatro meses amándonos sin medida, sé que suena a frase estudiada pero es que en realidad era así, estar con ella era fácil y muy placentero, hasta que un día se me ocurrió pasarme por donde trabajaba mi hija. Había ido a solucionar un asunto y me pillaba cerca de su trabajo, cuando termine miré la hora y pensé en ir a comer con ella, Mar estaba en la universidad y no la vería hasta la noche.

Dejé el coche aparcado y me dispuse a esperarla, en eso estaba cuando vi llegar el coche de Rober, paró en segunda fila, y todo paso en un momento, vi como mi amigo Rober se bajaba del coche, salía por la puerta mi hija corriendo y yo iba a cruzar la calle cuando vi como mi niña se colgaba del cuello de mi mejor amigo y le comía la boca salvajemente.

—Pero… ¿Qué cojones….?

Pensé en voz alta mientras mi amigo sobaba el cuerpo y el culo de mi Bea sin cortarse aun estando en mitad de la calle. No supe reaccionar, estaba bloqueado por lo que estaba viendo, vi cómo se metían en el coche e iniciaban la marcha.

Como puede me recompuse y tomé consciencia de la situación, mi cabreo aumento por momentos contra mi “amigo” quizás mi imaginación me había jugado una mala pasada, pero no, se lo que vi. Les seguí hasta un hotel en las afueras, se metieron en el restaurante, cuando terminaron se fueron a recepción y les dieron una llave, se dirigieron hacia el ascensor y me quede con cara de bobo viendo como desaparecían camino de una habitación.

—¿Como…cómo es posible?, me decía a mí mismo, ¿mi hija follando con Rober? No puede ser, tiene que haber un mal entendido, me seguía diciendo, saldrán ahora se montaran en el coche y ya está.

Pero no, me quedé como un gilipollas esperando, salieron a las cuatro horas, la cara de los dos me decían que no habían estado jugando a las cartas, vaya, conocía la cara de Rober cuando había follado habían sido muchos años golfeando juntos. No me lo podía creer, ¿pero qué es lo que había visto mi hija en ese tío? Le maldije, mi hija era una preciosidad de 23 añitos, un “yogurin” con unas curvas y un cuerpo perfecto y ese pervertido, ese asalta-cunas se la estaba follando desde vaya usted a saber cuándo.

Les seguí desde cierta distancia, al rato Rober dejaba a Bea en casa, de lejos vi cómo se comían la boca y mi hija  se montaba a horcajadas sobre él, no sé si se la folló de nuevo pero lo parecía y dándose un último y pasional beso mi hija se bajaba del coche y se metía en casa. Vi pasar el coche de Rober y su cara de inmensa satisfacción, en esos momentos quise matarle, era un golfo y había tocado lo más sagrado, a mi hija.

Mi teléfono sonó era Mar pero en esos momentos no quería hablar ni ver a nadie me hacía falta digerir todo lo que había vivido, no había comido pero tenía el estómago revuelto y no daba crédito a lo que estaba pasando. Una segunda llamada de Mar, me puso furioso, no porque fuese ella si no porque tenía que descargar mi irá con algo, tiré mi móvil contra el salpicadero del coche y sonó la llegada de un wasap, grite, me baje del coche y estampé el teléfono contra el duro asfalto, salto en mil pedazos y me sentí algo mejor.

Anduve deambulando, no me apetecía ver a Bea, no me apetecía ver a nadie, no sabiendo lo que sabía ahora. Necesitaba beber algo, pare en el primer tugurio y ya no recuerdo mucho más, sé que pedí de beber una detrás de otra hasta que perdí el sentido o yo que sé que me pasó, me desperté en mi cama y al lado tenía a Mar mirándome con los ojos muy rojos de haber llorado, mi cabeza iba a explotar de dolor.

—Espera que te traigo algo para ese dolor de cabeza, me dijo Mar con cariño.

Al poco tenía un vaso de agua y dos analgésicos, que me tome sin rechistar, sabía que Mar deseaba asaetearme a preguntas, pero fue cauta y solo se tumbó conmigo y me abrazó, me volví a quedar dormido por no sé cuánto tiempo, cuando desperté de nuevo Mar ya no estaba a mi lado, estaba solo en mi habitación, escuchaba hablar de fondo, como en un murmullo, me levanté y me fui al foco del murmullo, Mar hablaba por teléfono.

—No se Bea, estoy asustada, no le he querido preguntar todavía, solo sé que ahora está bien, está dormido, cuando despierte si quiere hablar lo haremos, ya te contaré como siempre.

Me la quede mirando, la vi tan indefensa tan asustada, deseaba abrazarla y que ella me abrazase a mí, necesitaba su cariño. Se sorprendió al verme mirándola y se puso en pie como esperando a que le dijese algo grave, me acerqué a ella y la vi pálida y con los ojos a punto de desbordarse, la abracé contra mí y la besé rompiendo a llorar con desesperación, me costó un buen rato que se tranquilizase cuando vio en mi actitud que no pasaba nada entre ella y yo me miro con esos preciosos ojos.

—¿Qué ha pasado Esteban? Nos has dado un susto de muerte a los tres, vimos tu coche abierto y tu teléfono destrozado en el suelo, nos temimos lo peor.

La mire con amor, quería decirle lo que había pasado, pero todavía me tenía que tranquilizar estaba algo nervioso y mi cabeza tenía ese regustillo de dolor que no se iba. Mar me sonrió y me beso nuevamente.

—Haz una cosa, sube a ducharte, mientras yo preparo la comida.

Eso hice, he de reconocer que la ducha me dejo nuevo, me puse ropa limpia y baje a la cocina, Mar estaba afanada en preparar la comida, me esperaba con una cerveza bien fría.

—Tomate esta cerveza, dicen que para las resacas es lo mejor.

—Eres un cielo Mar, te quiero.

Comimos en silencio, la cara de Mar había cambiado, era de felicidad, pero adivinaba que me empezaría a hacer preguntas, recogí las cosas de la comida y metí los platos en el lavavajillas, prepare café y nos sentamos en el salón, sabía que había llegado la hora de contar lo que paso.

—¿Y bien? Dijo Mar, ¿Qué ha pasado?

—Ayer me pase a buscar a Bea a su trabajo para invitarla a comer, pero vi llegar el coche de tu padre, y lo que vi después me dejo sin habla, tu padre y Bea besándose con desesperación, se fueron a un hotel y se pasaron toda la tarde follando, luego la vino a dejar a mi casa y creo que en coche echaron el ultimo mientras se devoraban a besos…y exploté, descargue mi furia con mi teléfono.

Mar me miraba sin pestañear, pero en su expresión no se adivinaba ninguna sorpresa.

—Bien, creo que hay algo que debes de saber, desde que éramos bien pequeñas, Bea y yo nos hemos confesado todo, y una de esas confesiones es que ella se sentía muy atraída por mi padre y yo me sentía muy atraída por ti.

—Eso se podía tomar como un complejo de Electra, erais muy niñas.

—No, yo no estaba enamorada de mi padre, estaba enamorada de ti y con los años no menguó ese cariño, al contrario aumento y no te pienso explicar más, solo sé que Bea consiguió su sueño y ese sueño era estar con mi padre, en cambio yo vi cómo te alejabas cada vez mas de mi hasta ese día en que los astros se alinearon a mi favor y fuiste mío.

—A ver, dije algo molesto, ¿Me estás diciendo que tu sabias lo de tu padre y Bea?

—Por supuesto que lo sabía, desde el minuto uno.

Mi cabreo iba subiendo por momentos, escuche la puerta de entrada y vi aparecer a Bea y a Rober con gesto de circunstancias, mi cabreo explotó y me fui hacia Rober con clara intención de pegarle, pero mi hija se interpuso entre medias y me miro muy seria.

—Tócale un solo pelo papa y te juro por lo que más quieras que no me vuelves a ver más en tu vida.

La mirada de Bea era dura, hablaba en serio, replegué velas y me fui a sentar al sillón me faltaba el aire.

—Y tu hijo de mil padres me dirigí a Rober, como me has podido hacer esto, como te has podido follar a mi hija, si es una niña.

—No Esteban, tu hija ya es una mujer y no me jodas tío mierda, tu doble moral me pone enfermo, que se supone que haces tú con mi hija, ¿jugar a las muñecas?

—¿Y tú qué coño sabes lo que hago con tu hija hijo puta?

—Lo sé todo Esteban, ¿o que te crees que cuando os quedasteis a dormir Bea y tú en casa, no supe que estuvisteis follando?

—¿Y cómo lo supiste subnormal? Dije ya colérico.

—Por qué Bea estaba en mi habitación follando conmigo y me lo dijo gilipollas

Me levanté de nuevo, y me fui hacia el con los ojos inyectados en sangre, había tocado lo más sagrado que era mi hija y encima me vacilaba y me faltaba al respeto. Bea y Mar me pararon y me empujaron suavemente pero con firmeza hacia atrás hasta sentarme de nuevo en el sillón, la mirada de mi hija me decía que estaba a punto de mandarme a la mierda y la cara de Mar era muy seria no había nada de empatía hacia mí. El dedo de mi hija señalándome acusadoramente me hizo mirarla

—Papa, ya no soy ninguna niña a quien puedas manejar, no me toques las narices y compórtate.

Se dirigió a donde estaba Rober, le dio un pico en los labios y se abrazó a él le dijo algo al oído dio media vuelta y oí como se iba de mi casa.

—No quiero que ese tío vuelva a pisar esta casa, ¿me oyes Bea? Le dije enfadado.

—No papa, Rober entrara en esta casa todas las veces que quiera y tú entraras en casa de Rober las veces que te dé la gana y ahora hablemos y dejemos todo claro.

En el fondo la seguridad de mi hija me asustaba, creo que tenía todo más que pensado y no habría nada que yo pudiese hacer para que todo esto siguiese adelante.

—Una cosa que te quede clara papa, clarísima, Rober se comportó en todo momento como se esperaba de él, fue amigo, padre y madre y me cuido como imagino que tú lo harías, pero fui yo quien lo sedujo, y fui yo quien se metió en su cama y lo folló. ¿Te ha quedado claro?

—Pero hija…

—Esto te lo digo para que no viertas toda tu mala leche contra Rober, es mi hombre, un hombre bueno que me ha hecho la mujer más feliz de la tierra. Y ahora… ¿quieres conocer toda la verdad? La historia lo merece, y así sabrás que tu niña no es tan niña como crees.

La cara y la actitud de mi hija no eran las que yo conocía, ahora era más agresiva, como queriéndome hacer daño.

—¿Me va a gustar la historia? Pregunté con miedo.

—NO, no te gustará pero debes de saberla, creo que tienes que conocerla. Mira papa, casi todo empezó cuando mama nos abandonó, ese día fue el peor de mi vida solo recuerdo que entro a mi habitación me abrazó me besó y me dijo “cuida muy bien de tu papa, te va a necesitar” En ese momento no lo entendí hasta que vi que mama no venía a dormir, llamé a Mar y me estuvo consolando hasta que ella sufrió el mismo destino.

En ese momento se miraron con cariño y se dieron la mano recordando la experiencia que habían vivido.

—Mar fue mi apoyo, y yo el suyo, nos consolábamos mutuamente y nos contábamos la pena que sentíamos cuando llegabais a casa y se os oía llorar como niños, eso nos rompía el alma, queríamos que fueseis felices, pero para unas niñas tan pequeñas era tan complicado. Al poco nos confesamos lo que sentíamos por nuestros respectivos padres, ósea yo por Rober y Mar por ti.

Bea se quedó mirando a un punto fijo con la mirada perdida como recordando todo lo vivido.

—Bea… ¿desde cuándoestáis juntos?

—¿Seguro que quieres saberlo? Dijo Bea muy seria.

—Necesito saberlo.

—Desde hace ocho años papa, me follé a Rober cuando tenía quince años.

Un sudor frio inundó mi cuerpo, me quedé mirando a Bea con cara asustada, no podía creer lo que me había dicho mi hija, sobrepasaba mi entendimiento y me eche a llorar.

—Pero Bea, sabes lo que estás diciendo, con esa edad eras muy niña todavía y Rober es un animal en la cama, lo conozco te tuvo que destrozar.

—Ni mucho menos, fue una de las mejores noches de mi vida. Veras papa, cuando estuvimos en Nigeria en casa de mama Bakaly su hijo me folló cuando tenía doce años. Ya desde hacía dos años me masturbaba, pero un día le vi desnudo vi su polla y me quede alucinada fue cuando decidí que “eso” lo quería dentro de mí, a pesar de tener 17 años ese chico tenía una polla enorme, pero me preparó muy bien y aunque al principio dolió el resto solo fue placer, mucho placer. Cuando llegamos a Madrid y decidí que me quería quedar en casa de Rober y Mar yo ya estaba tan abierta por todos lados que la polla de Rober fue para mí un lujo, en Nigeria me follaron más hombres y probé de todo, todo lo que puedas imaginar.

No podía articular palabra, estaba…estaba escandalizado, mi niña, mi pequeña era una zorra desde una edad muy temprana.

—Vamos papa, no pongas esa cara, tú has hecho cosas peores con azafatas muy jovencitas, algunas veces Mar y yo escuchábamos a escondidas las historias que contabas a Rober, y si te soy sincera me tocaba pensando que podía ser yo.

—¡¡BEA POR DIOS!!

—¿QUE PAPA? SOY TAN VICIOSA COMO TU JODER.

Nos quedamos callados por unos interminables minutos, no sabía cómo asimilar todo lo que estaba escuchando, tenía una imagen de virgen célibe de mi hija y la estaba dinamitando con cada comentario.

—La noche que me entregue a Rober no puedo olvidarla, llevaba muchos meses sin follar y estaba que me subía por las paredes, le necesitaba dentro de mí, me prepare muy bien, me duché, me perfume, incluso me quite los pocos pelitos que tenía en mi coño, me desnudé delante de Mar, —¿Qué tal estoy?, le pregunté.

En ese momento Mar y Bea se dieron la mano, y fue Mar la que siguió.

—Estas preciosa, la dije, parecía un ángel, nos abrazamos y salió de la habitación, la envidie, sentí una envidia sana, porque ella iba a conseguir lo que yo no había logrado, a la hora más o menos los gemidos de placer de Bea me indicaron que había conseguido lo que deseaba, mi padre la folló durante toda la noche, perdí la cuenta de los orgasmos que tubo Bea, al día siguiente apareció por nuestro cuarto chorreando semen por su culo y su vagina, en su cara se apreciaba el cansancio de la increíble noche que había pasado, en ese momento te odie Esteban, te odie por no haberme dado lo que le dio mi padre a Bea.

—¡¡¿PERO SE PUEDE SABER QUE OS PASA A VOSOTRAS DOS, ESTAIS ENFERMAS?¡¡

Grite escandalizado, no me podía creer lo que acababa de escuchar, por dios era lo más indecente que mi mente había oído.

—No estamos enfermas Esteban, dijo con tranquilidad Mar, estamos enamoradas, ¿es eso algo malo?

—Mira papá más vale que lo vayas aceptando, yo estoy más que enamorada de Rober y no pienso renunciar a el bajo ningún concepto y Mar te quiere con locura, de hecho ha guardado su virginidad solo para ti, aparte del esfuerzo que ha hecho y lo guapa que se ha puesto para que te fijases en ella ¿no hay mayor prueba de amor hacia una persona?

Estaba grogui, me habían dejado noqueado con todo lo que me habían contado, mi cabeza iba a explotar, me levante y me fui de nuevo a la cocina a por un par de calmantes, cuando volví al salón las dos estaban de pie, vino Bea y se abrazó a mi dejándome sentir su cuerpecito cálido, lo reconozco envidie a Rober por poder poseerlo y gozar de él.

—Me tengo que ir a la agencia papa, Mar y yo te queremos un montón, solo deja que todo vaya ocurriendo veras como no es malo, además ¿tú quieres ver a tu hija feliz?

Yo solo asentí con la cabeza, Bea acaricio mi cara y me dio un pico en los labios.

—Pues ahora soy muy feliz papa…mucho.

Dio otro beso a Mar y la vimos desparecer por la puerta. Mar vino hacia donde estaba y se abrazó con fuerza a mí. Una de las muchas cualidades que tenía Mar era la de ser prudente en sus comentarios y en su forma de ser, no le gustaban las confrontaciones yo estaba con los nervios a flor de piel y algún comentario qué hubiese podido hacer sin maldad hubiese hecho que explotase como una bomba teniendo con ella una soberana bronca.

—¿Estas más tranquilo mi amor? Me preguntó Mar.

—Necesito tranquilizarme y pensar en todo esto, todavía no me creo lo que he escuchado.

—Anda cariño, vístete y vamos a dar una vuelta. Sugirió Mar.

Mar condujo mi coche hasta un centro comercial y me llevó a una conocida tienda de productos electrónicos, busco el departamento de telefonía móvil y con una gran sonrisa me lo dijo.

—Escoge el móvil que más te guste, lo necesitas para ti y para mí.

—No te preocupes Mar ya me compraré uno.

—No mi amor, este te lo quiero regalar yo, me apetece hacerlo y no te preocupes por el precio…paga papa.

Esto último me lo dijo guiñándome un ojo, no me corté ni un pelo me fui directamente al Iphone 7 Plus, casi 900€ de móvil que Mar pago con tarjeta sin decir nada de nada, solo me miraba divertida.

Mar estaba en todos los pequeños detalles, cuando tuve el móvil en mis manos me di cuenta de que mi SIM no la tenía, Mar solo abrió su cartera y saco la Sim de mi teléfono estampado en el asfalto, se preocupó de recogerla y guardarla, nos fuimos a una terraza a tomar algo y configurar el teléfono, de nuevo me demostró que era mi mitad, lo que necesitaba. Con 50 años las nuevas tecnologías se me resistían un poco, cuando me atoraba ella cogía el móvil y lo que para mí parecía dificilísimo, ella lo hacía simple, eso me hacia admirarla. Pasamos una tarde increíble, nos divertimos, incluso me hizo olvidar por momentos lo vivido hacia unas horas, estábamos cenando en un Burger y me lo dijo.

—Esteban, quiero pasar la noche contigo, creo que después de todo ya no hay nada que esconder.

Si, la verdad es que me apetecía tener en mi cama a Mar, en ese momento no pensé que mi hija podría estar en casa, solo quería perderme en el cuerpo de mi chica. Llegamos cerca de media noche a casa, cuando entramos Bea estaba viendo la televisión mientras cenaba algo ligero.

—Vaya parejita que alegría veros. Dijo Bea risueña.

Se levantó y vino hacia nosotros, se abrazó a mí y me besó con cariño.

—¿Estas más tranquilo papa?

—Bueno hija, más tranquilo estoy, pero me cuesta aceptar todo esto.

—Mira papa, Rober pasó también por la fase de aceptación, y aunque no lo creas fue duro para él, pero veras como todo va a ir bien, créeme.

—Bea esta noche me quedo a dormir aquí. Dijo Mar divertida.

—Estupendo, vosotros a lo vuestro, como si yo no estuviese aquí.

Bea se abrazó a Mar y rieron las dos cómplices sabiendo que tenían lo que deseaban, Mar me agarro de la mano y nos fuimos a mi dormitorio, esa noche follamos como dementes, poco antes de las dos de la mañana oímos la puerta de entrada que se cerraba, Bea se había ido a casa de Rober y no la culpo, por que hice gritar de placer a Mar y creo que eso la espoleo, incluso diría que se hizo un dedo oyéndonos follar.

Todo cambió a raíz de aquel día, me cambió, bien creáis que me cambió. A las dos semanas Rober y yo nos fuimos a comer juntos, sin las chicas que se quedaron preocupadas por lo que pudiese ocurrir. Que queréis que os diga, Rober era mi amigo, mi gran querido amigo, sabía que podía confiar en el en todos los aspectos. La conversación fue áspera, pero me habló con franqueza y eso lo agradecí, me pidió perdón por lo borde que fue en la bronca que tuvimos y el poco tacto que había tenido, pero me aseguró que amaba a Bea por encima de todo, y que por dios que no le hiciese elegir porque mi hija era muy importante en su vida, no me quedo más remedio que aceptar todo como había predicho Bea.

Los meses siguientes me hicieron admitir el que Bea y Rober tuviesen muestras de afecto, de “excesivo” afecto delante de mí, pero como siempre entre Mar y Bea hicieron que lo que parecía insalvable fuese lo más normal del mundo. La conformidad total de su relación fue al verano siguiente los cuatro estábamos en la piscina y lo que empezó como una velada normal termino con Bea y Rober, Mar y yo follando como desesperados en el jardín, pero lo que realmente me inquietó, fue que Bea me miraba con deseo cuando se estaba follando a su chico. No le quise dar más importancia de la que tenía y lo achaqué al calentón del momento, pero mi hija era una puta con mayúsculas y me lo demostraría más adelante.

Todo iba bien entre Mar y yo, quizás echase de menos un poco más de agresividad a la hora de hacer el amor o follar, pero Mar era muy tierna y romántica, le encantaba que la manejase como a una muñeca y que la dejase agotada y hecha un trapo con los orgasmos que la regalaba y sinceramente era feliz con eso, Mar me llenaba en todos los aspectos. La relación con mi hija era perfecta, pero sí que note que cuando estábamos solos se mostraba más ante mí, enseñándome hasta donde era lo correcto, los calentones que me agarraba eran impresionantes.

El día que mi vida se puso patas arriba fue cuando Rober y Mar se fueron a un entierro de un familiar a Santander. Esa noche me fui a la cama y Bea aun no había venido, estaba leyendo un libro cuando escuche la puerta de la calle y a Bea subiendo las escaleras, entro a mi habitación a saludarme cuando la vi mi polla se puso en posición de firmes en segundos, una blusa tapaba su generoso pecho que pretendía reventar los botones, una faldita tableteada tapaba lo justo, de hecho desde mi posición veía el comienzo de sus nalgas y unos zapatos de tacón le daban un aire de putón increíble.

—Bea hija, con esa indumentaria estas para comerte con ropa y todo.

—Jajajaja, ya lo sé papa, pero teníamos una reunión con unos peces gordos y de vez en cuando hay que darles carnaza para que firmen una campaña.

—No me jodas que has tenido que follar con ellos.

—No, solo tenía que dejar caer el bolígrafo y recogerlo tal que así.

Diciendo esto tiro como por descuido su lápiz de labios, se levantó y agachándose sin doblar las rodillas recogió lo que había tirado, no llevaba ropa interior, así que me mostro su coñito y su anito perfectamente.

—Joder Bea, no llevas bragas.

Me miró con cara de vicio, se quitó la faldita con sus ojos clavados en los míos y me puso el culo a escasos centímetros de mi cara.

—Venga papa, esto es algo que tenemos pendiente tu y yo decía Bea con voz excitada.

El culo de Bea era perfecto, suave, durito respingón, lo amase con deseo mientras metía mi cara entre sus dos cachetes y me inundaba su olor a hembra, mi lujuria me nubló la vista, me aferré a sus caderas mientras mi lengua horadaba su anito con furia, mi boca se bebía los jugos que salían de su coñito rasurado sin un solo pelo, Bea se retorcía de placer, después de unos minutos, se incorporó, se quitó la blusa el sujetador y los zapatos y apartando las sabanas dejo mi polla al descubierto.

—Joder papa, para tener cincuenta años estás buenísimo, decía Bea con la respiración agitada.

Puso una pierna a cada lado de mi cabeza y un escalofrió recorrió mi espalda cuando note la humedad de su boquita recorriendo mi verga, bufé de placer mientras hundía mi cara en su entrepierna y devoraba su coño y su culo. Estábamos tan excitados que no tardamos en corrernos, lo morboso de la situación nos superó.

—Beaaaa…me corrooo…me corrooooooo.

Note las convulsiones del cuerpo de mi hija mientras se corría gimiendo con mi polla dentro de su boquita mientras mis huevos se vaciaban en su garganta. Seria porque era mi hija pero fue una corrida increíble como hacía tiempo no tenia, y eso que con Mar cada día era mejor, Bea se incorporó y me dejo ver su cara de satisfacción.

—Dios papa ha sido increíble, que boquita tienes, se nota que te has comido mucho coños.

Mi niña se abrazó a mí y apoyo su cabecita en mi pecho, su mano seguía jugando con mi polla y mi mano acariciaba su perfecto culo.

—Papa, ¿Te puedo hacer una pregunta?

—Claro hija, pregunta.

—De la historia con Rober, ¿Qué es lo que más te ha molestado? Sé sincero.

Yo sabía perfectamente lo que más me había jodido, el hecho de que mi mejor amigo se follase a mi hija no es que me hiciese gracia pero no me disgustaba, confiaba en él. Lo que realmente me enfureció es que se follase a mi hija con quince años, que él hubiese podido disfrutar de su cuerpecito y yo no, recordaba los quince años de mi hija y mi polla  se puso como una barra de acero.

—Sinceramente Bea, que ese cabron disfruto de ti con quince años, le envidio, hubiese dado cualquier cosa por estar en su lugar.

—Ummm, así que a mi papa le hubiese gustado follarse a su niñita adolescente. Dijo Bea mimosa.

Los dedos de mi niña no dejaban de jugar con mis huevos y mi polla, Bea se arrimaba y frotaba su cuerpo lascivamente contra mí, mi mano notaba la humedad de su coño y el calor que desprendía, toda su piel era un radar de sensaciones captando cada caricia, cada, beso, cada movimiento que hacía.

—¿Y por qué no lo hiciste papa?

Su boca acariciaba mis labios, mi cara mi cuello, notaba su aliento quemándome, mi excitación, mis ganas de follarla iban a traspasar todo momento de cordura, agarre su culo y la puse a horcajadas sobre mí, su coñito baboso, empapado entro en contacto con mi polla, dura, roja de deseo, surcada por gruesas venas.

—¡¡OHHH!! Siiiii, papa, eso es, dijo Bea, siempre te he deseado, lo mismo que para Mar, tú eras mi imposible…diossss que gustooo, pero sabía que ibas a follarme, lo sabiaaaa dijo Bea muy excitada.

Besé su boca con amor, amaba a mi niña, su cuerpo, su cariño, su deseo.

—Bea, eras tan niña, tan frágil.

La dije agarrando su culo y metiendo mi dedo índice en su anito. Ella me miro a los ojos mientras gemía y se mordía el labio inferior, agarro mi polla la apuntó a la entrada de su coñito y se dejó caer, entro suave y hasta el final, la cara de placer de mi hija era de fotografía movió sus caderas un poco para que se acoplase bien a su vagina.

—Diossss papa, que gustooo, follame, rompemeee.

Empecé a follarla con fuerza casi rozando lo salvaje, en la habitación solo se escuchaban los gemidos de mi hija y mi pelvis chocando con su culo, mi polla martilleaba sin descanso su joven coñito que no paraba de soltar flujos, a los pocos minutos le sobrevino el orgasmo.

—Me corrooo papaaa, me corrooooooo.

Se abrazó con fuerza a mí, mientras nos comíamos la boca, notaba su cuerpo convulsionarse y su vagina exprimiéndome la polla, la deje que se recuperase un poco, me salí de ella y la tumbé en la cama, me comí esas tetas perfectas que tenían los pezones como diamantes, las dediqué un buen rato mientras mordía chupaba y succionaba.

—Jodeer que ricoooo… papa no me dejes marcas Rober no es tonto.

Cierto no me acordaba de Rober, quería a mi hija solo para mí, pero eso no era posible. Estando en la postura del misionero la follé con furia, mi hija no paraba de gritar mientras abrazaba mi cintura con sus piernas y alcanzaba otro orgasmo que mojaba la cama, yo seguía dando mi vida en ese polvo y alcanzo otros dos orgasmos más.

—Por favor papa para, necesito parar, me estas destrozando.

La di la vuelta y ella vio lo que deseaba, tenía su culo brillante de las corridas que había tenido, apoyó su pecho en la cama exponiendo su culo y abriéndoselo.

—Vamos papa, follatelo, sé que lo estas deseando.

Aunque fuese mi hija, no tuve compasión con ella, apunte mi polla a su esfínter y de un golpe de caderas se la mande hasta que mis huevos rebotaron en su coño.

—Diossss, que doloooor papaaa joder.

Estaba como ido, nunca me había comportado así de salvaje con una mujer, pero mi hija me incitaba a ello, la di un azote y gimió, otro más fuerte y gimió más alto, empecé a azotarla el culo hasta dejárselo rojo, mi hija chillaba y me pedía que la destrozase, creo que por un momento perdí el sentido, fue como un calambrazo que recorrió desde los huevos hasta el cerebro, ver a mi hija así  viendo como mi polla era comida por su culo, me hizo explotar de placer.

—Mi amor, me corrooooooo.

Bea a su vez estalló en otro orgasmo al notar los trallazos de semen en sus intestinos, mi niña se dejó caer agotada y yo caí encima de ella sin sacar mi polla de su interior mientras los últimos latigazos del orgasmo se iban apagando. Llené su carita y su espalda de besos, mientras recuperábamos nuestras respiraciones.

—Papa, ha sido increíble, uno de los mejores polvos de mi vida, te quiero. Dijo Bea con voz cansada.

Me tumbé a su lado la abracé contra mí y nos quedamos dormidos enseguida, pero mi sueño fue muy ligero, me desperté muchas veces para cerciorarme que la persona que me daba calor era mi hija Bea esa persona que había logrado llevarme al séptimo cielo de los placeres. Dormimos poco, la noche había sido corta y el despertador de Bea sonaba allá en su habitación, rompiendo el silencio de la mañana, note como mi hija se levantaba de mi cama y la veía desaparecer camino a su habitación, a los pocos minutos oía la ducha funcionar, me levanté mi polla iba a reventar de lo dura que estaba, entre al cuarto de baño y me metí en la ducha con ella.

—¿Me puedo duchar contigo? Pregunte excitado.

Bea por respuesta pegó su culo a mi polla mientras enjabonaba su cuerpo con lujuria y me miraba seductora.

—¿Seguro que solo quieres ducharte conmigo?

Su culo subía y bajaba por mi polla, mi hija estaba muy deseable y yo muy salido, la empuje contra la pared con violencia, ella sabiendo lo que iba a pasar saco su culito, ofreciéndomelo.

—Ahhhhh…papa asiiiiii, fuerteeee revientameeee

Me dijo mientras mi polla entraba en su culo hasta los huevos.

—Siiiii, papa me encanta, ¿ayer por la noche no tuviste…..aummmfff…joder…joder, suficiente?

—No mi vida, la dije muy excitado, contigo nunca tengo suficiente siempre quiero más.

Una de mis manos se apodero de sus tetas mientras la otra bajaba hasta su coñito y buscaba su clítoris hinchado por la excitación, el agua no escondía en manantial que tenía entre las piernas, mientras gemía y yo taladraba su culo, estuvimos así por varios minutos, mientras le comía el cuello y besaba su espalda.

—¡¡Papaaaa me corrooooooo…!!

Grito mi hija mientras notaba las contracciones de su esfínter en mi polla, yo todavía notaba que me quedaba para alcanzar mi orgasmo, seguía penetrando el culo de mi niña con saña mientras ella gemía de placer e iba apaciguando su gozo, su respiración era agitada y ronroneaba como una gatita, cuando vi que se relajaba me salí delicadamente de su interior y la abrace muy fuerte contramí.

—Te amo papa, eres increíble.

—Tú también mi amor.

Mi niña estaba preciosa, lave de nuevo su cuerpo y cuando terminamos le di aceite corporal en su culito, sabía que lo tendría irritado eso la calmaría, la seque bien y ella hizo lo mismo, se esmeró con mi polla que no había perdido nada de su dureza, se arrodilló delante de mi mientras me pajeaba.

—Joder papa sabía que la tenías grande, pero así de cerca es enorme.

Se la metió en su boquita y empezó una mamada de fábula, mi hija era capaz de alojar casi por completo mi polla en su garganta, cada vez que la sacaba para tomar aire estaba llena de babas que colgaban entre su boca y mi verga, la visión era morbosa desde cualquier punto, ante tal visión mi orgasmo empezó a manifestarse con gemidos por mi parte cada vez más largos, mi hija me miro a los ojos, se puso en pie y se sentó en la encimera del lavabo abriendo mucho sus piernas y mostrándome su coñito, brillante, abierto, precioso.

—Vamos papa, follame, córrete dentro de mi coño, es el único sitio que te queda para que sea totalmente tuya.

Mi hija tenía el don de hacerme sentir muy bien, esto lo decía sin doble sentido ni nada parecido, lo decía convencida de así era. Apunte mi polla a su coño y se la fui metiendo poco a poco viendo como desaparecía en su interior la sensación de plenitud  de ser parte de ella eran increíbles, cuando mis huevos rebotaron en la encimera del lavabo sabía que estaba totalmente dentro de ella me quede sin moverme sintiendo el calor de su coño abrazando mi polla.

—Papaaaa…que placer…no pareeees. Follame con tu enorme pollaaaaa. Párteme en dossss.

Y lo hice, vaya que lo hice, mi orgasmo empezó a crecer en función de ver como mi polla bombeaba salvajemente el coño de mi hija, la visión era excitante ver como cuando salía estaba brillante y cuando desaparecía dentro de ella, Bea gemía escandalosamente, mi hija empezó a decir algo incoherente mientras me miraba y se abrazaba contra mí, estreche su cuerpecito, su cabeza apoyada en mí notando el coñito de mi hija como nunca, mi polla se hinchó y explotó en su interior, mi hija cuando noto el primer latigazo de semen me miro con los ojos muy abiertos.

—¡¡Papaaaaaaa… siiiiiiiiiiiiiiiii…!!

Me corrí en su interior abundantemente, y gritamos nuestro orgasmo mientras nos fundíamos en un abrazo largo, amaba a mi hija, era una mujer increíble en todos los aspectos y volví a envidiar a Rober por poder poseerla siempre que quisiera. Estuvimos un buen rato demostrándonos cariño hasta que la postura por incómoda para Bea, dio por finalizada esa aventura. Mi niña se puso en pie, mientras veía como mi corrida se escurría desde su coño hasta el suelo. Aun así se puso su tanga mientras me miraba divertida.

—Quiero que tu corrida me tenga mojada todo el día, esto es algo que no quiero olvidar.

No sé por qué eso me pareció a una advertencia de que no volvería a ocurrir, Bea se fue a su habitación a vestirse y yo me fui a la mía a hacer lo mismo.

—Papa, me voy a trabajar.

Dijo Bea apoyada en el marco de la puerta de mi habitación. Me levante de la cama donde estaba sentado  y ella me recibió con los brazos abiertos. Nos fundimos en un húmedo beso cargado de deseo y de intenciones.

—Quiero dejar algo claro papa, me ha encantado follar contigo, es algo que teníamos pendiente tu y yo…pero no debe de volver a repetirse, amo a Rober y esto me hace sentir una mierda de persona, le he traicionado, lo mismo que tú a Mar.

—Tranquila mi vida, lo entiendo. Sabes que siempre estaré para lo que necesites, eres mi niña, lo que más quiero en esta vida.

Se despidió de mi como siempre, con un pico en los labios.

—Papa, hoy comemos juntos, ven a buscarme al trabajo.

Nos despedimos y me quedé solo, en esos momentos eche de menos a Mar como nos hacéis una idea. De acuerdo me podéis llamar lo que queráis, he sido un cerdo, pero la echaba mucho de menos. Tome mi móvil y busque en mis favoritos, enseguida localice el teléfono de Mar y la llamé necesitaba oír su voz, su cariño. Sonó una vez, dos, tres, cuatro a la sexta acepto la llamada.

—Siiiii, dijo Mar somnolienta.

—Mi amor como estas, ¿cuándo vas a venir?, te echo de menos. La dije con ternura.

—Hola mi vida, esta noche llegaremos sobre las doce dijo Mar para seguidamente oírse una voz masculina…Mar vuelve a la cama y sigamos follan…

Ruidos a lo lejos en el teléfono como intentando acallarlo y la voz de Mar muy enfadada de fondo.

—¡¡¿PERO TU ERES GILIPOLLAS?!!

Y luego el silencio, se había cortado la llamada o la había cortado Mar, esboce una sonrisa, el cargo de conciencia que tenía había desparecido, Mar, mi mujer, la persona que en estos momentos ocupaba mi corazón me había puesto unos buenos cuernos, bueno seamos sinceros nos habíamos puesto unos buenos cuernos los dos. Ni me llamó ella de nuevo ni la llamé yo, me termine de arreglar y me fui a dar una vuelta, no me quitaba de la cabeza lo que había pasado, me tendría que sentar con Mar y hablar con ella muy seriamente, necesitaba saber qué es lo que quería.

Poco antes de la una de la tarde aparcaba el coche frente a puerta de la agencia donde trabajaba Bea, necesitaba estar con ella, le contaría lo que había pasado, aunque sé que se reiría de mí. Parece mentira como cambia el cuento, hasta hace cuestión de unos meses era un depredador y me follaba a toda azafata que subía a mi avión y ahora me sentía como un estúpido, al que habían corneado.

Estaba con mis pensamientos y no vi acercarse a mi hija hasta que estuvo  a un metro de mí, cuando levante mi vista la vi acompañada por una de las mujeres más bellas que recuerdo, bueno era lo normal, trabajaba en una agencia de modelos.

—Hola papa, ¿llevas mucho esperando? Dijo Bea dándome un pico en los labios.

—No cariño, no llevo mucho aunque la espera merece la pena por estar con dos bellezas como vosotras.

Las dos rieron coquetas por el cumplido, la sonrisa de esa chiquilla era perfecta.

—Mira papa, esta es Carla, es una nueva modelo, hoy ha venido a hacerse el book.

Lo normal es que la hubiese dado dos besos como es lo habitual, pero soy un puñetero nostálgico, me encanta la seducción, agarre una manita suya, pequeña, suave, y haciendo una pequeña reverencia bese el dorso de su mano. Me fije en ella, era alta más o menos metro ochenta, melena negra y ligeramente rizada, los rasgos de su cara eran perfectos sus ojos eran color gris y muy risueños, iba enfundada en un trajecito que dejaba sus hombros y brazos desnudos así como gran parte de sus torneadas piernas, su pecho no era muy grande pero si del tamaño justo, el pequeño repaso que la di no pasó desapercibido para ninguna de las dos que se miraron complicemente.

—Encantado de conocerte Carla, la dije mirando sus ojos.

Ella me miraba divertida y sorprendida, hizo una pequeña reverencia y me dedico una bonita sonrisa.

—Lo mismo digo Esteban, es un placer conocerte. Dijo Carla seductoramente.

Nos fuimos los tres a comer a un restaurante cerca de donde trabajaba Bea, la comida, y la compañía fueron de lo mejor, en un momento que Carla fue al baño hablamos Bea y yo.

—¿Papa, sabes que esta niña solo tiene 16 años?

—¡¡¿Solo 16 años?!! Madre mía yo la echaba tu edad más o menos esta imponente.

—Es una preciosidad, pero le falta ser más atrevida aún es muy tímida ante las cámaras, pero lo suple con su belleza, la he visto en bikini y a todos los hombres que había se les cayó el mentón al suelo, no hacían más que babear.

—No me extraña hija, tiene que ser un lujo para la vista.

—Otra cosa papa, me ha llamado Mar llorando y me ha contado lo que ha pasado, solo espero que le des la importancia que tiene y recuerdes que tú también has follado con otra.

—Tranquila hija, cuando llegue el momento hablaré con ella y no olvido lo que hemos hecho la noche pasada, solo me ha sorprendido viniendo de Mar.

Bea agarro mi mano y la apretó en señal de complicidad, en esos momentos vi salir a Carla del baño y me fije que todos los hombres la miraban desnudando su cuerpo, se sentó nuevamente y nos sonrió a los dos.

—¿Me he perdido algo interesante? Dijo Carla con una gran sonrisa.

—Nada cariño, le dijo mi hija, solo le he dicho a mi padre la edad que tienes y se ha quedado alucinado.

En ese momento mi hija miró su reloj y se levantó rápidamente.

—¡¡Ufffff…!! Se me ha hecho tardísimo, dijo Bea con premura, papa hazme un favor muy grande, acerca a Carla a su casa, esta noche nos vemos.

Me dio un pico en los labios y un beso en la mejilla a Carla y la vimos desaparecer por la puerta a toda prisa.

—Bueno Carla, quieres que nos vayamos ya o te apetece tomar algo.

—No me apetece para nada meterme en casa ahora. Anda pídeme un gin tonic y sigue contándome anécdotas de tus vuelos.

Pasamos un rato muy agradable, la voz de Carla era sugerente, suave, dulce, empezamos hablando de mis anécdotas y terminamos hablando de ella de su futura carrera como modelo y de futbol, me dejo a cuadros, pero sabía de lo que hablaba. Me encontraba muy a gusto con Carla, pero sabía que ese encuentro debía de terminar, por mí me hubiese gustado estar con ella más tiempo, me embrujaba, no podía dejar de mirarla, pedí la cuenta al camarero y nos fuimos hacia el coche. La ayude a entrar siempre he sido un caballero, muy golfo, pero un caballero, abrí su puerta y le di la mano para que entrase en el coche, eso me dejo ver su entrepierna cubierta por una braguita blanca. No sé si lo hizo adrede o fue casualidad, pero la falda de su vestido se subió hasta casi mostrarme el triangulito de su sexo solo cubierto por su ropa interior, sus piernas eran dos columnas de mármol, llenas, torneadas, perfectas, tuve que respirar hondo.

—Si me dices la dirección de tu casa, te acerco.

—Esteban, como te he dicho antes no me apetece meterme en casa. Anda busquemos otro sitio para tomar algo, a esta te invito yo.

No sabía hasta donde podría llegar con esta niña, pero me estaba poniendo cardiaco, conocía el sitio, una especie de pub muy tranquilo y discreto con una especie de cubículos que te daban algo de intimidad y en el que dado el momento podías echar un polvo rápido sin moverte del sitio. Durante el trayecto no podía dejar de admirar sus piernas, mis miradas eran continuas y sé que ella lo sabía, no sé si debido al movimiento del coche o que ella lo hizo adrede, me mostraba sus braguitas ya sin pudor, ante tal visión mi polla no sabía estarse quieta, y empezaba a estar molesto con mi erección

Cuando llegamos y nos sentamos a Carla le encantó el lugar, tenía privacidad, no había mucha luz y los sillones eran muy cómodos.

—Me encanta el sitio Esteban, aunque no sé por qué creo que tú has estado aquí más veces. Dijo Carla con picardía.

Me la quede mirando, por mí en ese momento la hubiese comido la boca hasta ahogarla, estaba preciosa. Aun así hice un comentario para tantear el terreno.

—Te mentiría si te dijese que no he estado aquí alguna que otra vez, la dije con aire misterioso.

—¿Solo? Preguntó Carla divertida.

Me acerque a ella, estaba para comerla, mirándome de frente sentada sobre su pierna izquierda, sus piernas ligeramente abiertas dejándome ver su ropa interior su codo derecho apoyado en el respaldo y con su mano sujetando su cabecita. La besé en el cuello y oí un leve gemido mientras note como su piel se erizaba, me acerqué a su oído y mordí el lóbulo de su orejita, su perfume me volvió loco.

—No, la dije susurrando, siempre con jovencitas dispuestas a pasar un buen rato.

—¿Sabes? Creo que voy a tener mucho cuidado contigo, tienes mucho peligro. Dijo Carla con la respiración acelerada.

Me miro directamente a los ojos mientras acercaba su boca a la mía y nos fundíamos en furioso beso lleno de lujuria, ufff como besaba la niña. Mi mano a garro su nuca y la atraje más hacia mí, haciendo más profundo el beso, una mano suya se posó en mi pierna acariciándola pero sin llegar a mí ya crecida polla aunque era cuestión de tiempo el que me la sobase por encima del pantalón. Deshicimos el beso de la misma manera que habíamos empezado, mirándonos fijamente a los ojos.

—Creo que debo de ir a pedir algo de beber, le dije a Carla.

—Déjame ir a mi cielo, tú no puedes ir así, dijo sobando con descaro mi erección por encima del pantalón. Ummm…gimió Carla, esto promete.

Se levantó y aliso su vestido, salió del pequeño cubículo donde estábamos sentados y aproveche para colocarme la polla que la tenía mal situada y me hacía polvo. Al poco vino Carla con las bebidas y una gran sonrisa en su perfecta cara, se sentó de la misma manera y me miró traviesa, volvió a juntar su boca con la mía y su mano esta vez fue directa a mi polla. Carla deshizo el beso pero mi boca bajo por su cuello, los gemidos de esa niña eran excitantes.

—Joder Esteban perece enorme y estoy muy cachonda, dijo Carla gimiendo.

Puse mi mano en su muslo y fui subiendo por su parte interna, ella abrió aún más sus piernas hasta que mis dedos tocaron su ingle, Carla gimió mas audiblemente y mis dedos ya comprobaron que no llevaba braguitas, se las había quitado…joder, eso para mí fue la locura, me encendió de tal manera que me comporte como un animal, mis dedos se apoderaron de su coñito, depilado, como me gustaban y muy jugoso, Carla se abrazó a mí con deseo.

—Follame con tus dedos Esteban, joder… ¿podemos follar aquí?

—Claro que si cielo, es lo que más deseo, me tienes loco desde que te vi.

Esta niña era una loba sedienta de sexo, desabrocho mis pantalones y se apodero de mi polla en menos y nada.

—¡¡Diosss, que pedazo de pollon!!Susurro admirada Carla mirando a todos lados.

Solo sentir sus manitas en mi sexo casi me hace correr, estaba muy excitado, saqué mi mano de su coño y la lleve a mi boca para saborearla.

—Joder Carla me encantaría perder mi boca en tu coño, sabes deliciosa, me encantaría beberte.

—¡¡Cabron!! Como me pone que hagas esooooo. Mierda hoy no hay tiempo…

Vi como Carla buscaba algo en su bolso, saco un preservativo y me lo puso con rapidez, se puso en pie dándome la espalda y levantándose el vestido me mostro su perfecto culo, se abrió de piernas y se dejó caer, agarro mi polla y la enfilo hacia la entrada de su coñito, estaba tan mojada que mi polla se abrió camino en su vagina sin problema hasta que se alojó totalmente en su interior.

—Esto es lo que necesitaba…una buena polla en mi coñoooo, joder es enorme, me siento muy llena. Susurraba Carla.

Notaba mi polla ardiendo, el coño de esa niña era el puro infierno, empezó a botar sobre mí, en ese momento eche de menos el estar totalmente desnudos, una mano bajo hasta su coño y se apodero de su clítoris la otra quiso apoderarse de sus tetitas por encima del vestido, era incomodo pero las sobe a conciencia mientras estimulaba sus pezones a través de la tela.

Carla estaba desatada, gemía sin vergüenza y se mordía la mano para no chillar, sentía mucho placer pero debido al preservativo a mí me quedaba para llegar un mundo, estuvimos así por un rato para mi largo hasta que Carla en un espasmo muy violento empezó a correrse, su cuerpo se retorció pero fue silencioso aunque sé que quería gritar. Echo su cabecita hacia atrás apoyándola en mi hombro mientras los espasmos de su orgasmo se acallaban.

—Joder Esteban ha sido increíble decía Carla fatigada, según te vi esta mañana quise follarte.

—El sentimiento es muto mi niña, eres una preciosidad.

Carla se levantó y dejo mi polla totalmente brillante de la corrida de esa niña, ella la miro disgustada mientras la pajeaba con el preservativo puesto.

—¿No te has corrido? Preguntó Carla extrañada.

—Cielo, hacía mucho tiempo que no utilizaba preservativo, casi siempre he follado a pelo.

—¿A pelo?, ¿con la cantidad de ETS’s que hay?

—Si tienes razón, es lo más seguro la dije, pero debes de saber con quién follas, el tener la seguridad de que no va a pasar nada y que te puedes correr en su interior sin problemas es una gozada para los dos, aseguré.

Carla se quedó pensativa, pensé que a lo mejor decidía quitarme el preservativo y follarme a pelo, pero no, me miro traviesa nuevamente y quitándome el preservativo empezó a hacerme una mamada.

—Esteban no puedo dejar que te corras en mi interior, estoy en esos días en que es mejor no tentar a la suerte.

Me miro con vicio mientras se metía más de la mitad de mi polla en el interior de su boquita.

—Pero quiero que te corras.

Carla inició una mamada de película, su cabecita subía y bajaba mientras sus piernas permanecían abiertas y una mano suya se perdía en su coñito, me miraba de forma lasciva mientras llenaba de babas mi polla y mis huevos, Carla se esmeró, hasta el punto que en pocos minutos me tenía al borde del orgasmo, agarre su cabecita y no se lo pregunté, me tensé y empecé a correrme en su boquita que golosa tragaba mi corrida.

—Diosss Carla eres increíble, que boquita tienes.

Lamio y chupo mi polla hasta dejarla limpia y lustrosa, mientras me miraba y recogía las ultimas gotas de mi corrida.

—Ummm, me encanta tu sabor, sabes muy rico.

Se puso en pie y se colocó su vestido, estaba para follarla hasta morir ella lo merecía, mi polla aunque hacia minutos que había descargado su preciada carga en la boquita de Carla estaba todavía como una barra de acero. Esta niña la cogió delicadamente y la pajeo suavemente.

—Es una pena que no tengamos tiempo porque te follaria otra vez.

—¿Carla en serio tienes 16 años? Pregunté sorprendido.

Ella rio de forma graciosa arrugando su naricilla, buscó en su bolso y sacando la cartera me enseñó su carnet de identidad. Efectivamente tenía 16 años cumplidos hacía apenas dos meses.

—Perdí mi virginidad con 9 años, pero mi cuerpo a los 9 años ya me pedía follar, estaba muy desarrollada, fue un amigo de mis padres, le calenté le puse cachondo y me lo follé, desde entonces me he follado a todo lo que he querido me encanta el sexo y no le hago ascos a nada.

Oírla hablar así me puso más cachondo aun, mi polla estaba amoratada de la excitación, mi mano fue hacia su muslo y empecé a subir hacia su coño, Carla me miró con vicio y abrió más sus piernas en invitación a que siguiera, cuando llegue a su coñito era un manantial de fluidos.

—Joder Esteban no me hagas esto, no tengo tiempo.

No la escuché, la agarré de su brazo y la senté a horcadas sobre mi polla, ella solo levantó su culo y apuntando mi polla se dejó caer, hasta que mis huevos tocaron su culo.

—Siiiii, que gusto por dios, gimió Carla

Empecé a bombear con fuerza en el coño de esta niña que me estaba empapando, abrazó mi cabeza contra su pecho mientras gemía, vi como pasaba una pareja que se quedaron mirando excitados viendo como mi polla entraba y salía del coño de Carla, la chica no dejaba de mirar mi polla y el levanto la faldita que llevaba ella para enseñarme que no llevaba bragas, ella abrió ligeramente sus piernas mientras una mano de él se perdía en su coñito.

—No te corras dentro Esteban, dentro no por favor, gemía Carla excitada.

Estaba a punto de correrme, esta niña me excitaba con sus gemidos y me iba a correr, no quería problemas con ella así que saque mi polla de su coño, me miro con disgusto, pero abrió mucho sus ojos cuando notó la punta de mi verga en su anito.

—Esteban espera, que vas a hac…¡¡OHHHHHH!!

De un golpe de caderas metímás de media polla en su culo, Carla me besó con fuerza mientras gritaba en mi boca por el dolor y el placer, me quede quieto, esperando a que su culo se acostumbrase al invasor, pero fue ella la que dejándose caer se incrustó todo mi balano en su culito.

—Me encanta como me follas, dijo excitada.

Los dos estábamos al borde del orgasmo y no tardamos mucho en alcanzar el clímax, note como el anito de Carla empezaba a tener espasmos, agarré su perfecto culo y le clave hasta el fondo mi polla estallando los dos en un poderoso orgasmo, lo mismo que la pareja que nos miraba que se corrieron con nosotros mirando como mi polla descargaba dentro del culo de esta niña. Nos quedamos los dos muy abrazados recuperando la respiración, la pareja que nos miró se retiró, la chica me lanzo un beso y él puso su pulgar hacia arriba.

—Increíble Esteban, estoy aluciando contigo, has hecho que me corra tres veces en nada de tiempo.

—Y porque creo que no podemos estar más rato que si no te dejaría agotada. Carla eres un sueño de niña y para mí un privilegio el haber podido disfrutar de ti.

—Tu y yo tenemos algo pendiente, este ha sido un polvo de aquí te pillo aquí te mato, pero quiero estar contigo en una cama los dos desnudos y que me folles hasta caer desfallecidos.

Diciendo esto Carla me besó hasta dejarme sin aire, me miro con lujuria mientras cerraba sus ojos y mordiéndose el labio inferior sacaba mi polla de su interior.

—Debo de ir al baño amor, espérame.

Mientras ella estaba en el baño guarde mi polla que para mi edad llevaba casi 24 horas sin parar, la pobre se había reducido a su mínima expresión y casi pedía que la dejase tranquila por unos días, pero joder que dos mujeres, primero mi fantástica hija y luego Carla, quien dice que no ante semejantes bellezones.

Al rato estaba dejando a Carla en la que me imagino seria su casa, yo solo seguí sus indicaciones y cuando me dijo para, me detuve y nos despedimos.

—Esteban me ha encantado conocerte, espero que no sea la última vez que nos vemos, porque sigo repitiendo que quiero pasar un día entero contigo. Diciendo esto saco su móvil de su bolso. Dame tu teléfono, me pidió.

Se lo di, ella lo metió en su agenda y seguidamente me llamó, cuando mi móvil sonó ella colgó y me miro con cariño.

—Llámame un día, ¿vale? No quiero perder el contacto contigo, me ha enloquecido el día de hoy.

Me dio un beso largo y húmedo nuestras lenguas se juntaron y se fundieron demostrándose las ganas de no separarse pero el beso terminó, me miro con cariño me volvió a besar y sin decir nada se bajó del coche y la vi desaparecer en un portal. Había sido una tarde estupenda, y esa niña me había fascinado, pero ahora mi realidad era otra a mi mente acudió como un flash Mar y su traición, y de acuerdo no podía decir nada al respecto porque yo la había traicionado dos veces, cierto, pero ella no lo sabía, ojos que no ven…

Me fui a casa a ducharme y a esperar a que mi hija llegase, pero mi sorpresa fue mayúscula al abrir la puerta y encontrarme a Mar echa un mar de lágrimas esperándome, me vine abajo al verla tan hecha polvo, quería a Mar con toda mi alma, pero tengo que reconocer que me molestaba y mucho su traición, de acuerdo llamadme cínico y capullo, pero la realidad era esa, no llevaba bien la traición de Mar. Fui más capullo aun cuando mirándola con desilusión la pregunté.

—¿Te lo has pasado bien? Seguro que si después de lo que escuché.

Mar se echó a llorar con desesperación, podría haberla abrazado contra mí y haberla dicho que no pasaba nada, pero no, después de un rato en el que me miraba pidiendo comprensión se tranquilizó y hablo de nuevo para joderlo más aún.

—Esteban no es lo que piensas, no fue nada, solo…

—¡¡¿COMOOO?!! Casi grite, venga Mar no me jodas, y ahora tendrás la caradura de decirme que no es lo que parece, a ver niñata, en tu primera salida sin mi te has follado a otro tío, me la suda por qué ha sido, el hecho es este, ME HAS TRAICIONADO, y no solo a mí, sino a ti también y a nuestra relación he perdido la confianza en ti y eso créeme es muy grave en una pareja.

Mar lloraba con impotencia de una manera que no había visto llorar nunca a nadie viendo como todo se desmoronaba a su alrededor, en esos momentos me acordé de lo que yo había hecho, era un poco hijo puta al hacerla sentir tan mal además me acorde de la depresión que había pasado por mi culpa y eso me hizo sentir peor. Quise abrazarla pero me di cuenta de que olía al perfume de Carla, si Mar se daba cuenta entonces sí que daría por acabada mi relación con ella, siendo muy cínico me retire con cautela.

—Perdóname Mar, estoy cansado y necesito ducharme, desde esta mañana todo ha sido extraño y agotador.

—Pero por dios dime algo más Esteban no me dejes así, dime que puedo hacer te amo y no soportaría perderte, decía Mar llorando hasta la extenuación.

—Mira Mar, necesito asimilar todo esto, lo mejor es que te vayas a tu casa y ya hablaremos mañana o pasado, pero ahora quiero estar solo.

Subí hacia mi habitación y la dejé sola no quería arriesgar el que su olfato captase el aroma de Carla, oí con impotencia como lloraba desesperadamente y eso me hizo sentir mucho peor, cerré la puerta de mi habitación tras de mí y apoyé la frente sobre la puerta.

—Perdóname mi amor, no tengo derecho a hacerte sentir así. Susurré hacia la puerta.

Me metí en la ducha y me tire un rato largo para “limpiar” mi culpa, de acuerdo que no me hacía gracia la traición de Mar pero ¿le harían gracia a ella mis dos traiciones?, no, seguro que no. Cuando bajé de nuevo al salón ya no había nadie, ni rastro de Mar, solo se escuchaba el eco de su llanto desesperado encerrado entre esas cuatro paredes joder no me lo podía creer, con lo golfo y cabrón que había sido ahora tenía moral y pensaba en mi pareja y en su estado de ánimo como cambia el cuento.

Estando preparando algo de cena cuando apareció mi hija por la puerta, tenía cara de pocos amigos.

—A ver papa, ¿qué coño le has hecho a Mar que está al borde del suicidio?

—¡¡¿Cómo?!! Hija por dios no me asustes.

—Te dije que no fueses duro con ella, de acuerdo se ha follado a otro, pero tu papa…tú te has follado a dos,

—¿A dos? Pues dime quien es la otra que ni me acuerdo.

—De verdad papa, de vez en cuando eres como un crio, ¿quieres que llamemos a Carla y la preguntemos? No soy idiota, conozco a Carla, le ponen los maduros muchísimo, según te ha visto te ha devorado con la mirada y joder, esta tarde me ha llamado y me ha dicho nada más hablar con ella “tu padre folla de película” ¿alguna pista más?

—Bueno más bien me ha follado ella a mí, es una hembra de cuidado.

—Me da igual papa, Mar te quiere con locura, no la hagas sufrir y no seas cabrón.

—Hija de acuerdo, hablare con ella y no la haré sufrir, pero no me faltes al respeto.

Bea miro avergonzada al suelo, se había venido arriba y pensaba que me podía censurar, pero no se lo iba a consentir, así no.

—Lo siento papa, perdóname.

Me acerque a ella y la besé en la cabeza mientras la abrazaba.

—Tranquila cielo, anda vamos a cenar.

Durante la cena le tuve que explicar mi encuentro con Carla y lo que habíamos hecho, a mi hija no la extrañó nada, me contó de ella que le gustaba el sexo y le gustaba follar hasta el delirio, pero que no era fiel a nadie.

—Bea de verdad ha sido difícil resistirse a ella, es muy “convincente” cuando quiere algo

—Me da pena dijo Bea, Carla tiene un novio, que es una monada y es un cielo, pero tiene tal cornamenta que no cabe por ninguna puerta, lo he hablado con ella, le he dicho que lo deje y que haga su vida sin él, pero dice que le quiere a su manera y que no quiere perderle, es como el perro del hortelano.

—No me gustaría estar en la piel de ese chaval, pero esa chica no puede ni debe de tener un compañero sentimental, a no ser que tengan una relación abierta solo va a sufrir cuando se entere  que su novia es una puta.

Ninguno de los dos quisimos seguir tocando ese tema, creo que incluso vi a mi hija algo molesta con el asunto estaba algo celosa de Carla pero es que esa niña era puro vicio y follaba de maravilla. Nos fuimos al salón y nos pusimos una película, Bea se quedó dormida enseguida abrazada a mí, ese momento me pareció muy tierno, cuando termino la película nos fuimos a dormir acompañé a mi hija a su cuarto como cuando era pequeña pero al despedirse me besó con pasión dejándome sorprendido.

—Hasta mañana mi amor, no seas malo y habla con Mar.

Si, había sido un día extraño, pero con lo cansado que estaba me dormí enseguida, mi sueño fue corto y muy excitante, imágenes de mi hija y de Carla mezcladas me hicieron despertar con una erección enorme, pero extrañamente la primera persona que vino a mi mente fue mi amada Mar, di vueltas en la cama y no conseguía dormirme, en mi cabeza estaba la imágenes de Mar llorando desesperada y eso me llenaba de tristeza, creo que no aguantaría hasta el día siguiente sin verla, cogí mi teléfono y mire mi wasap la vi en línea, creo que eso me puso celoso pensando que podía estar hablando con el que la había follado.

—«¿Estas despierta?»

—«¡¡Esteban!!» Escribió Mar rápidamente.

—«¿Te puedo llamar?» La pregunté.

—«Me da miedo por lo que me puedas decir»

No me lo pensé, busqué su contacto y la llamé, necesitaba oírla, necesitaba sentirla, necesitaba abrazarla y decirla que aunque enfadado, no podía vivir sin ella. Según acepto la llamada y la escuche seguía llorando, y eso me entristeció aún más.

—Esteban decía entre hipidos, no quiero perderte.

—Mi amor, necesito verte, necesito verte ahora, ¿te puedo ir a buscar a tu casa?

—¡¡Diosss siii!!

No tarde ni cinco minutos en llegar a su casa y ya me estaba esperando, me baje el coche y vino corriendo hacia mí, nos abrazamos y nos besamos hasta fundirnos el uno con el otro, Mar no dejaba de llorar pero me bebía todas sus lágrimas. La miré a los ojos y me perdí en ellos, en esos momentos estaba preciosa y me avergoncé de lo que había hecho acariciaba su cara mientras la llenaba de besos.

—Mar, no me esperaba esto de ti, pero por nada del mundo me vas a perder, te amo demasiado

Creo que eso fue lo que la hizo relajarse, se abrazó a mí nuevamente y guardó silencio, todavía tenía hipidos, pero me miraba con cariño.

—Vámonos de aquí, me dijo susurrando en mi oído.

Arranque el coche y nos fuimos a tomar algo, eran cerca de las dos de la mañana y entre diario pero no me costó encontrar un sitio tranquilo donde poder abrazar a Mar, tomarnos algo y charlar las muestras de cariño por parte de los dos hicieron que me excitase, Mar llevaba un vestidito corto, que dejaba sus preciosas piernas al aire, las acaricie y fui subiendo por el interior de sus muslos, Mar abrió ligeramente sus piernas y mi mano llego a su coñito, húmedo, pero sin nada que lo tapase.

—Mar… ¿vas sin bragas? Susurre en su oído excitado.

—Me vestí a toda prisa, dijo mimosa, y me olvide de mis braguitas… ¿te molesta?

Esto último me lo dijo abriéndose más de piernas, mire a todos lados y corríamos riesgo de ser descubiertos de hecho unos chavales que estaban sentados casi frente a nosotros no apartaban su vista de la entrepierna de Mar y mi mano perdida en su interior.

—Necesito follarte Mar, vámonos a mi casa

Vi los ojos de Mar brillar de deseo, no preguntó solo se levantó tiró de mí y nos fuimos corriendo a mi casa, antes de entrar a la habitación ya estábamos desnudos y nos devorábamos, después del día que había tenido mi polla estaba como una viga de acero, deseando meterse en el coñito de Mar y hacerlo suyo nuevamente. Pasamos de preliminares, Mar me quería dentro de ella.

—Follame Esteban, vamossss follameeeee.

Mi mente perdió el sentido y de una estocada se la metí hasta los huevos, Mar se aferró con brazos y piernas a mí y gimió del placer que había sentido.

—Asiii mi amor, ahora follame hasta reventarme mi vidaaaa.

Mar me dio todo lo que necesitaba para follarla hasta caer rendidos, disfrutamos como niños y cerca de las cinco de la mañana caímos agotados, nos dormimos muy abrazados solo me fije en la cara de tranquilidad y de felicidad que tenía mi niña.

Amanecí tarde Mar seguía abrazada a mí besé su frente y ella abrió los ojos mirándome con amor.

—Buenos días cariño mío, me dijo Mar besándome.

Nos miramos por un rato largo sin decir nada, nuestras manos hablaban por nosotros, nos acariciábamos con cariño.

—Mar, solo por saberlo, ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me engañaste?

Mar agacho la cabeza pero inmediatamente la volvió a levantar, me miro muy fijamente sin retirar sus ojos de los míos.

—Fue una estupidez Esteban, en el entierro me encontré con una estúpida que siempre me ha caído mal, me hizo la vida imposible cuando engorde y me dejo mi auto estima por los suelos, cuando me vio casi lo gritó “pero mira la gorda, si ha adelgazado” La miré con odio me acerqué a ella y se lo susurré “Me pienso follar a tu novio delante de ti” Ella solo se rio con ganas en mi cara.

Mar se quedó callada por unos instantes como intentando recomponer la escena.

—Al final fuimos todos a un restaurante a comer y me lo conseguí llevar al servicio de señoras donde me folló, lo hacía por venganza no porque me apeteciese. Esa estúpida lo vio todo y se puso histérica, pero lo agarre de la mano y lo saque de allí, cuando pase por delante de ella la mire con desprecio “Me lo llevo al hotel, mañana te lo devuelvo” y bueno el resto ya lo sabes.

—¿Por lo menos disfrutarías del encuentro? La pregunté.

—Esteban no quiero seguir hablando de lo que pasó, y no, no disfrute nada, como te dije fue por venganza, el tío era de gatillo rápido y además con condón no me gusta follar, fue penoso, ¿es lo que quieres oír? Dijo Mar algo enfadada.

—Perdóname cielo, no quería molestarte.

De alguna manera eso me tranquilizó, empezaba a conocer bien a Mar, sabía que esa no era su manera de ser, si hizo lo que hizo es que la persona que la despreció no midió bien las consecuencias que podía acarrearle su actitud, Mar explotó y fue como un elefante en una cacharrería, arraso con todo con tal de herir a esa persona que la hizo sufrir, incluso a mí que fui un daño colateral.

Ese día lo pasamos juntos demostrándonos amor en todo momento, Mar estuvo pendiente de mí cuidándome, mimándome, creo que esa fue su manera de pedir perdón, y eso me hizo amarla mucho más, las cosas no tardaron en volver a su cauce. Mar retomó sus clases de biología, mi vida empezó a girar en torno a ella, muchos días iba a buscarla a la universidad y comíamos juntos mi vida con ella era sencilla y muy llevadera, no me controlaba, y yo a ella tampoco, pasábamos mucho tiempo juntos, incluso pasaba semanas enteras en mi casa haciendo vida de pareja, Bea a su vez también se iba a casa de Rober aunque ella no podía vivir sin verme todos los días y su visita era obligada, dejaba a las chicas solas y charlaban de vaya usted a saber qué, pero antes de irse reclamaba su parte de cariño paternal.

Hasta aquí seria todo normal, mi vida era tranquila, tenía todo el sexo que reclamaba, Mar me lo daba y me hacía sentir único, estaba enamorado de ella y de su cuerpo perfecto, pero algo pasó. Una Mañana estaba resolviendo unos asuntos en el centro y recibí un wasap de Carla, cuando lo vi mi polla salto como un resorte, una foto del coño de Carla en un primer plano brillante babeando de excitación y un texto.

—«Mi coño necesita tu polla y sentir como te corres dentro. Recógeme mañana a las 9 donde me dejaste»

Seguido de caritas lanzando besitos con corazoncitos. Joder, joder, joder, quería enmendarme y no ser tan promiscuo, pero es que eso era como poner un pastelito delante de un amante de los dulces, no me lo pensé le mande un mensaje enseguida.

—«Ok, a las nueve te recojo»

Llame a un amigo que era dueño de una cadena hotelera especializada en estos encuentros, ya lo había probado alguna vez y sus habitaciones eran un lujo, piscina interior, jacuzzi, además eran muy discretos y lo más importante no hacían preguntas.

Estuve hablando con él un buen rato poniéndonos al día, me dejo una suite a precio de habitación por un día entero y sin límite en el bar, pero me dijo que algún día se lo cobraría, sabía lo que significaba, pilotar un avión para él, le encantaba volar. Bien, todo estaba preparado, solo faltaba la excusa para parecer que tenía que estar fuera de la ciudad, tampoco fue complicado un mensaje del SEPLA invitándome a una reunión seria la excusa perfecta

Mi noche fue intranquila, estaba muy excitado pensando en lo que iba a suceder, Carla era lo que más deseaba en ese momento, solo imaginar que la iba a tener desnuda y la iba a llenar de mis corridas me ponía como un toro. El despertador sonó a las 7.30, me levante corriendo y me duché, me depilé mis genitales, quería ver mis huevos en la boquita de Carla, desde que me levanté tenía una semi erección que no se me quitaba, cuando baje a desayunar me encontré con Bea, espectacularmente guapa vino hacia donde estaba y abrazándose a mí me planto un húmedo beso que hizo que me excitase más de lo que estaba, bajé mis manos y agarre su perfecto culo a través del vestidito que llevaba atrayéndola hacia mí y dejándola sentir mi dureza en su tripita.

—No sé por qué me da que hoy va a ser un día inolvidable, dijo mi hija susurrando en mi oído.

Me miró con cariño y dándome un beso salió corriendo por la puerta.

—Te quiero papa, me marcho que llego tarde.

No entendí nada, mi hija me dejo claro que no quería que se repitiese ningún encuentro sexual entre nosotros, pero lo de ahora…ufff, me había puesto como una moto. Me tome un cialis, sabía que no tendría problema, pero con esa loba me tenía que asegurar, estaba nervioso no sabía por qué, esto lo había hecho cientos de veces, me monte en el coche y antes de la nueve estaba esperándola. La vi aparecer diez minutos después, venía con una sonrisa en su cara que era todo un presagio de lo que iba a ocurrir, era difícil no mirarla, de hecho todos los hombres la decían algo según pasaban a su lado, pero ella solo miraba a mi coche y nada la entretenía.

Su indumentaria no ayudaba a ignorarla, una camiseta que marcaba sus tetas de forma provocadora, una minifalda vaquera que rozaba lo prohibido y unas bambas era todo su atuendo, llego al coche y según cerró la puerta se abrazó a mí y me comió la boca con deseo.

—Mi amor que ganas tenia de verte, me dijo Carla susurrando excitada, llevo desde ayer empapadita, mira.

Agarro mi mano derecha y la metió entre sus piernas, el calor que sentí me puso la polla como el asta de una bandera, su humedad traspasaba su braguita, mínima, notaba sus labios mayores sin protección, ella abrió sus piernas y pase un dedo a lo largo de su rajita, ella gimió como una gatita, aparte un poco su braguita y metí un dedo en su coño.

—Esteban como sigas así me voy a correr, estoy muy cachonda.

Me lleve el dedo a mi nariz y aspiré sonoramente mientras metía ese dedo en mi boca y lo chupaba con glotonería, los ojos de Carla brillaban de deseo, llevo una mano a mi polla y la acaricio por encima de mi pantalón.

—Diosss, como estas mi amor vas a reventar.

Necesitaba sentirla desnuda, necesitaba profanar todos y cada uno de sus agujeritos, la iba a llenar de leche, esa niña me lo estaba pidiendo a gritos. Arranque e inicié la marcha, el trayecto se me hizo eterno, Carla destilaba sexo por cada poro de su piel pero creo que no fueron más de veinte minutos hasta que me vi dentro de la habitación de esa magnífica suite y con Carla mirando todo con los ojos muy abiertos mientras se quitaba su poca ropa y se quedaba solo con esa minúscula prenda que pretendía tapar su ya profanado coño.

—Esteban esto es increíble, nunca había visto nada igual.

Esto lo decía mientras veía su cuerpo de ninfa revolotear por todos los rincones mostrando su casi desnudez, se hacía difícil disimular mi erección dentro de mis pantalones más aun cuando vino hacia donde estaba de manera sensual y empezaba a desnudarme.

—Llevo soñando con esto desde que estuvimos en aquel garito donde me follaste, decía mientras besaba mi torso y me quitaba mi camisa. Nadie ha conseguido hacerme disfrutar tanto y en tan poco tiempo.

Carla no tardó en tenerme desnudo, mi polla casi me asustaba a mí de lo dura y grande que estaba, la miró con los ojos muy abiertos y no tardo en tenerla en su boquita haciéndome diabluras no sé si seria por la puñetera pastilla o por mi excitación al tener a una niña de 16 años follándose su boca pero note mí orgasmo muy cerca de llegar a su fin y no quería eso.

—Para cielo, paraaa, vas a hacer que termine enseguida y no quiero eso. La dije jadeando de excitación.

—¿Qué te gustaría mi amor?¿Correrte en mi boca?¿Correrte en mi coño…o en mi culo? Pídeme lo que quieras soy tuya, soy tu puta.

Oír eso casi hace que terminase de manera bestial pero me controlé, Carla bajo su ritmo, y pude dosificar el placer que sentía, ayude a esa diosa del sexo a ponerse en pie y bese su boca de forma demencial, ella me abrazo dejándome sentir todo su cuerpo fundido con el mío.

—Túmbate en la cama cielo, la dije con cariño.

Ella me obedeció y se tumbo en la cama, instintivamente abrió sus piernas y me dejo ver una de las mejores vistas que un hombre puede desear, un tanga mínimo metido entre sus labios y dejando casi a la vista un anito rosado, perfecto, deseoso de recibir atenciones. No me demoré mucho quité esa prenda mínima y me lo acerqué a la nariz aspirando sonoramente haciendo que sus feromonas entrasen en mi organismo. Metí mi cabeza entre esos muslos perfectos  mi lengua fue directa a su coñito localicé su clítoris y me dediqué a castigarlo, Carla no tardo mucho en empezar a mover sus caderas y obsequiarme con un orgasmo brutal que regó mi cara y mi boca de forma deliciosa.

—Follame Esteban, decía Carla excitada, follame por dios necesito sentirte dentro

Tenía mi polla a punto de reventar, no aguantaba mucho mas, necesitaba correrme, agarre sus piernas y la puse al borde de la cama, la deje bien abierta mostrándome su coño brillante de su corrida solo escuché su voz excitada.

—Hazloooo vamos hazlooo.

Se la metí de golpe hasta que mis huevos rebotaron en su culo, su fuego interior me abrasaba los dos gemimos de placer al sentir nuestros sexos unidos, follamos como dementes y nuestros orgasmos se acercaban inevitablemente las caderas de Carla se movían sin control.

—Estebannn me corroooo…diossss…siiiiiiiiiii.

Note como su vagina se aferraba a mi polla para no dejarla escapar, no se lo pregunte emití un gemido bronco y empecé a llenar su útero con mi corrida, ella abrió mucho sus ojos mirándome y vi como los ponía en blanco del placer que sentía estaba siendo un polvo increíble, cuando nos tranquilizamos me salí de su interior y una gran cantidad de semen se escapó de su coñito me tumbe en la cama satisfecho y muy relajado Carla se puso encima de mi me abrazó con fuerza y me besó intensamente.

—Joder, me ha encantado Esteban, me alucina como follas y encima…ummm tu polla sigue dura como el acero.

Me miró con cara de vicio, se arrodilló y me empezó a dar una mamada increíble de nuevo, sus ojos no se apartaban de los míos y como leyéndome el pensamiento paró se puso en cuclillas encima de mí y agarrando mi polla la dejo a la entrada de su perfecto culito, se notaba que estaba lubricado porque mi polla entro suave y hasta los huevos, la cara de Carla era entre el dolor y el placer sus ojitos cerrados y mordiéndose su labio inferior, su coño era precioso y su clítoris sobresalía buscando atenciones que recibió enseguida de mi dedo.

—¡¡¡AHHHH!!! Diosssss que ricoooo no pareees.

Estuvimos más de veinte minutos follando hasta que se corrió esa niña era pura perversión, su manera de moverse y su belleza me tenían embrujado, hasta la hora de comer no paramos de follar me corrí en su coño, en su culo en su boca, esa pastilla era dinamita pura y me mantenía dispuesto para ella, al final de la mañana Carla me pidió que parasemos, estaba agotada y necesitaba relajarse, nos dimos un baño en la piscina y luego nos duchamos juntos acariciándonos y dándonos cariño yo tenía mi polla nuevamente como el acero, el cuerpo de esa niña era una provocación, aunque me pidió una pausa no lo pude evitar y la empotre contra la pared mientras clavaba mi polla en lo más hondo de sus intestinos ella intento resistirse pero no pudo.

—Eres un cabrón, pero me encanta como me sometes, gimió Carla con excitación.

Saco su culito de manera provocativa y la empecé a follar con furia mientras metía dos dedos en su coño y buscaba su punto “G” Si lo encontré o no es algo que desconozco, se movía de tal manera y gritaba tanto que creo que antes de que me corriese ella había alcanzado dos orgasmos más. El último fue tan salvaje que perdió el sentido y la tuve que sujetar para que no cayese al suelo de la ducha, me asusté un poco porque estaba totalmente ida apoye mi oído en su pecho y oí su corazón latiendo a toda velocidad, la cogí en brazos y la lleve a la cama y la tumbé para que se recuperase, mi polla seguía como una barra de acero pero la arrope y me abracé a ella, al poco me hablo con voz cansada.

—Eres un cabronazo Esteban, me has destrozado, pero me encanta lo que he sentido.

Se quedó dormida durante más de dos horas, y yo me adormilé con ella, cuando se despertó me beso suavemente y despertándome comimos algo, estábamos muertos de hambre. Por la tarde follamos un par de veces más, pero fue muy tranquilo, casi diría que hicimos al amor, llevábamos casi diez horas follando y estábamos agotados, nos duchamos nuevamente pero ya fue todo más tranquilo, más íntimo. A la hora más o menos la estaba dejando en el mismo lugar de donde la recogí.

—Ha sido un día espectacular Esteban, hoy me has hecho sentir cosas que creo no podré olvidar y me has follado como nadie lo ha hecho.

Sin importarla donde estábamos se sentó a horcajadas sobre mí y me beso con pasión, la estreche contra mí dejándola sentir mi deseo por ella.

—Sé que nos volveremos a ver, vamos yo estoy segura de ello.

—Por supuesto que sí, le respondí, eres una mujer difícil de olvidar…por cierto ¿también lo haces con mujeres?

—¿Me quieres proponer un trio? Pregunto Carla traviesa

—Quizás, la respondí sin saber muy bien por qué.

—Pregunta a tu hija y ella te contara lo bien que lo pasó conmigo, como te dije en el sexo no hago ascos a nada.

Me volvió a morrear con lujuria y se bajó del coche por mi puerta, literalmente me dejo sin habla ¿Bea y Carla follando? Joder con mi hija, pero solo el mero hecho de pensarlo ya me puso la polla nuevamente como una piedra. La vi alejarse hacia su portal y antes de entrar vi que se dirigía a un chaval se abrazaba a él y le besaba, me imagino seria su novio, note una sensación rara, esa chica acaba de terminar de follar conmigo y se besaba con el chaval como si nada; a mi mente acudió Mar y me sentí mal por lo que había hecho, joder ¿desde cuándo tenía yo remordimientos? ¿Acaso la prejubilación me había ablandado? Nunca en los años de casado me había pasado eso con mi ex mujer, y ahora tenía mis dudas sobre lo que hacía. Quise limpiar mi culpa de alguna manera y llame a Mar, enseguida su dulce voz acaricio mis oídos.

—Hola mi amor, dijo Mar alegre, ¿ya has terminado tu reunión?

—Hola cariño, si ya he salido de ella y estoy agotado ha sido maratoniana. ¿Qué haces? La pregunté

—Estoy en la biblioteca de la uní, entre apuntes y libros, pasado mañana tengo dos exámenes muy importantes y quiero que me salgan bordados.

—¿Hoy te voy a ver?, pregunté

—Mejor que no, tú estás cansado y yo voy a salir tarde de la biblioteca, nos vemos mañana por la noche ¿no te importa?

—Claro que no mi amor, te dejo que estudies, te quiero.

—Te quiero Esteban que descanses.

Me fui a casa triste, me apetecía ver a Mar y abrazarla, y si sé que no lo entendéis pero la quería, la quería mucho, el resto era sexo. Cuando llegué a casa la encontré muy vacía, no había nadie, bueno era temprano, serian cerca de las nueve de la noche, me senté, pero no estaba a gusto, me levanté y me fui a la universidad de Mar, la buscaría en la biblioteca y por lo menos cenaría con ella. Al rato entraba en la biblioteca de la universidad, un montón de gente en los pasillos fumando y más gente dentro de la propia biblioteca, pensé que me costaría encontrar a Mar incluso que no la encontraría, quería darla una sorpresa, pero como suele ocurrir la sorpresa me la llevé yo.

Localicé a Mar sentada en una de las largas mesas, según me acercaba vi algo extraño, un joven estaba a su lado muy cerca de ella, con su brazo por encima de sus hombros y su otra mano debajo de la mesa sin saber muy bien donde se encontraba, susurraba algo en su oído mientras Mar cerraba sus ojos y mordía su labio inferior, abrió sus ojos miró al chaval y levantándose le agarro su mano y muy decidida se fue con él. Con toda la discreción de que fui capaz les seguí a cierta distancia, entraron por una puerta de emergencia subieron al primer piso, recorrieron un pasillo casi en penumbra y se metieron tras una puerta, cuando llegue abrí con sumo cuidado, sabía lo que iba a presenciar como un mamarracho se follaba a mi chica, era una especie de vestuario, solo las luces de emergencia alumbraban la habitación dándola un ambiente muy íntimo, un gemido de Mar me dirigió donde se encontraban, era una especie de cabina grande, me metí en la cabina de al lado más pequeña, me subí al inodoro y me asome con cuidado, Mar sentada en una especie de camilla y totalmente desnuda recibía una comida de coño por parte del chaval.

—Joder tía, te has lavado el coño, sabe raro, no me estaré comiendo la corrida del anterior. Decía el chaval desconfiando casi susurrando

—Come y calla gilipollas, en mi coño solo se corre mi hombre y ese no es ninguno de los que me he tirado, dijo Mar en voz baja

Mar gemía como la puta que era, el tío le estaba haciendo un buen trabajito, encendí mi móvil y me puse a grabar tan preciada primicia, al poco vi como Mar se corría en silencio, mordiendo su mano, vi la cara del tío completamente bañada en los jugos de mi chica. El chaval se puso de pie y se quitó los pantalones y los calzoncillos se limpió la cara y vi su polla, joder casi me echo a reír, no llegaría ni a 13 cm, pero Mar golosa no la hizo ascos, le hizo una mamada de antología hasta que se corrió en su boca, cuando termino escupió el semen al suelo.

—Joder tía que mierda ¿Por qué no te lo tragas?

—Solo me trago la corrida de mi hombre, si quieres seguimos, si no nos vestimos y damos por terminado esto.

—¿A cuántos te has follado hoy zorra 6…7 tíos, a todos les tratas igual?

—Tu eres el octavo y si a todos les trato igual, son mis condiciones, ¿me quieres follar o no?

—Por dios que sí.

El tío busco un preservativo en su bolsillo se lo puso y metió su pollita en el coño de mi amada, a estas alturas tenía una erección de caballo, estaba por entrar y demostrarle al gilipollas ese cómo se folla a una mujer así, solo me saque mi polla y me pajee viendo como mi chica era poseída por otro hombre.

—Ummm, gimió Mar, la tienes tan pequeña que no siento nada ¿te gustaría follarme a pelo? ¿Te gustaría correrte en mi interior?

—Joder tía que puta eres, me encantaría follarte a pelo.

—En mi coño solo se corre mi macho, follame el culo y córrete dentro.

Creo que el pardillo ese vio el cielo abierto, el culito de Mar era de lo más deseable, se quitó el preservativo y metió su polla sin dificultad en el culo de Mar, vi como el tío  casi se corría al meter su polla en tan apretado orificio, Mar a su vez bajo su mano a su coño para estimular su clítoris.

—Ufffff, joder zorra me voy a correr eres la ostia.

—Aguanta un poco cabrón, así nos correremos los dos.

—Tía no sé si aguantaré…diooos estas buenísima te follaria hasta morir.

Mar controlaba la situación, viendo que el tío la iba a dejar colgada con su orgasmo le hizo salirse, se tumbó con las piernas bien abiertas e hizo que el chaval le comiese el culo y el coño, he de reconocer que el jodío se esmeró y llevo a mi chica a un orgasmo sin retorno, se puso espaldas a él y casi le grito.

—¡¡Córrete en mi culoooo!!

El chaval la volvió a penetrar y a los pocos segundos estallaron los dos en un poderoso orgasmo que hizo que me corriera yo también, joder vaya día llevaba, pero mi polla seguía recia y dura, no sé si debido a esa pastilla, pero si en esos momentos Mar me descubre y me pide que la folle lo haría sin problema.

Vi como los dos recuperaban el resuello el intento besarla pero Mar retiro sus labios y el chaval besó su mejilla, se comportaba como una verdadera puta Mar le miro agarro su cabeza y le besó en la frente.

—Anda, vámonos Superman antes de que nos echen de menos.

Se vistieron y salieron de ahí con el mismo cuidado que habían entrado, ya no los seguí ni me preocupe por Mar, solo me limpié un poco mi intensa corrida y salí de allí, a la hora me encontraba en mi casa, entre mosqueado y excitado, quería a Mar y no pensaba dejarla, era mi espejo, una mujer que acababa de descubrir su sensualidad y le gustaba follar. Puse de nuevo la grabación que había hecho y volví a empalmarme como un adolescente viendo una porno, me la iba cascar de nuevo viendo cómo se follaban a mi chica cuando oí las llaves en la puerta de casa, en ese momento llegaba Bea a casa.

—Holaaa, decía Bea cantarina.

—Hola cielo, ¿Qué tal?

—Papiii estas en casa dijo Bea alegre.

Vino hacia donde estaba y me beso en la mejilla.

—¿Y Mar? Preguntó Bea.

—Está estudiando en la biblioteca, me ha dicho que hoy no vendría a casa.

Bea me miro con deseo, se acercó a mí y me beso, fue un beso muy dulce, notaba su cariño.

—Me voy a duchar mi amor, ahora prepararemos la cena. Dijo mi niña.

Me fui hacia la cocina y empecé a preparar la cena, al poco apareció Bea por la puerta y trague saliba, una camiseta cortada que casi dejaba sus tetas al descubierto y un pantaloncito tan pequeño y ajustado que dejaba sus nalgas casi al aire y se metía en su coñito y en su culo de forma provocativa. No quise decirla nada pero estaba para comérsela con ropa y todo, cenamos en silencio pero Bea me miraba con deseo.

—Papa, te veo muy serio y me he puesto así para ti, sé que te dije que no deberíamos repetir lo que sucedió entre nosotros, pero te deseo y quiero repetir muchas más veces contigo.

La mire con deseo, mi polla iba a reventar el pantalón, me levante y me tomé otra pastilla de cialis, si tenía que morir que fuese follando a mi hija.

—Cariño, quiero ser sincero contigo y no esconderte nada, hoy he estado follando con Carla todo el día, por la tarde he ido a buscar a Mar a la universidad y es una puta, se ha follado a ocho tíos.

Bea Abrió mucho los ojos, no creía lo que había dicho.

—¡¡¿COMOOO?!!

—Lo que has oído, lo de Mar lo tengo grabado, me excité viéndola follar con ese pardillo, y me corrí como un adolescente mirándolos.

—Lo de Carla me lo creo, es su manera de ser dijo Bea, pero lo de Mar…joder quiero verlo.

La puse la grabación, en un principio no creía lo que veía, pero antes de llegar al final tenía mi polla metida en el coño de mi hija follándonos con desesperación, dejamos el video que terminase y nos subimos a mi habitación, esa noche volví a follar a mi hija y me corrí en su culo en su coño en su cara y su pelo, no me digáis de donde sacaba mi leche, pero creo que esa pastilla tenía mucho que ver, al final caímos rendidos de cansancio, yo no podía seguir con este ritmo, iba a acabar conmigo.

A la mañana siguiente Bea me despertó de forma suave y cariñosa, notaba su cuerpo desnudo encima de mí, besaba mi cara y me miraba con deseo.

—Papa no he podido dormir bien esta noche, ¿Qué va a pasar con Mar?

—La amo, la quiero más que a mi vida, pero va a follar con quien yo diga, no quiero que se folle a lo primero que vea, va a conocer lo que ser follada por buenas pollas, y por supuesto va a conocer lo que es que la follen tres tíos a la vez hasta dejarla agotada.

—Ufff papa me estas poniendo cachonda hasta a mí.

—¿Quieres probar? Solo dímelo, estoy seguro que vas a disfrutar.

—Jajajaja no, con Rober y contigo tengo más que suficiente.

—Bueno y con Carla ¿no?

—Joder con la niña dijo Bea molesta, no es capaz de mantener la boquita cerrada.

—No te enfades con ella, dije conciliador, en el fondo me gustó saberlo, quizás algún día…nosotros tres.

Bea sonrió con malicia y me beso hasta dejarme sin aire mientras se apoderaba de mi polla y la empezaba a pajear suavemente.

—Quizás papa, solo quizás, anda vámonos a la ducha y follame que me quiero ir contenta al trabajo.

Por supuesto que se fue muy contenta, tuvo dos orgasmos que la dejaron muy satisfecha y a mi también, prepare el desayuno para los dos y besándome la vi salir meneando es culo que me volvía loco. Me fui a la cama otra vez y me quedé profundamente dormido, estaba tan cansado que me desperté cerca de la seis de la tarde, ese sueño reparador me dejó como nuevo, me afeite y me duche nuevamente, iba a salir cuando escuche la puerta de la calle abrirse y la voz de Mar saludando.

—Holaaa, ¿hay alguien?

Fui a su encuentro, según me vio se abrazó a mí y me beso con pasión, venia guapísima, con unos vaqueros blancos ajustadísimos que marcaban cada parte de su anatomía, zapatos de tacón y un suéter fino y algo escotado que dejaba ver un canalillo precioso.

—Te he echado de menos mi amor, dijo Mar.

Yo seguía abrazado a ella y besaba su cara, la mire muy serio a los ojos.

—No tienes nada que contarme Mar.

Mar me miro asustada, intentando adivinar algo, pero solo veía mi cara muy seria mirándola.

—¿Algo que contarte? Como que… ¿qué debería de contarte? dijo titubeando Mar mientras perdía el color de sus mejillas.

—Ayer por la noche me acerque a la biblioteca, quería cenar contigo necesitaba verte, pero me lleve otra sorpresa vi cómo te ibas con un mamarracho y te lo follabas.

—Eso no puede ser, dijo Mar pálida, te equivocarías de persona.

Me separé de ella y le puse la grabación en el móvil, vi como sus ojos se llenaban de lágrimas mientras veía avanzar el video, no termino de verlo, agachó su cabeza mientras rompía a llorar con desesperación. La acompañe hasta el sillón y la senté fui a prepararla una tila para que se tranquilizase.

—Anda cariño, tomate esto y tranquilízate.

No era capaz de articular palabra y me imagino que no era capaz de hablar sobre lo que había visto en la grabación que no dejaba lugar a dudas. Mar me miraba desconsolada intuyendo que la iba a mandar a tomar por culo por lo puta que era, pero nada de eso iba a ocurrir.

—Mira Mar, en una relación como la nuestra mejor que seamos sinceros el uno con el otro, tu eres una puta y yo soy un golfo, mejor que pongamos las cartas boca arriba.

Mar me miró extrañada, pero dejo de llorar, estaba preciosa, si no fuese porque teníamos que dejar claro este asunto la habría follado hasta el delirio.

—¿Qué quieres saber? Dijo mi niña.

—Cuéntame desde el día de tu primera infidelidad y no te cortes, quiero pelos y señales, yo también me he acostado con otras mujeres, así que tenemos mucho que contarnos.

Mar abrió mucho los ojos y me miró con odio creo yo, aunque enseguida dulcifico su gesto, eso la espoleo y fue a herirme aunque ya estaba curado de espanto.

—Bueno del primero ya hemos hablado dijo Mar, aunque te mentí, nos pasamos toda tarde y parte de noche follando como animales, ni recuerdo la cantidad de orgasmos que tuve el tío me lleno de leche por todos mis agujeritos, en ese momento descubrí lo que me había perdido esperándote, y quise recuperar el tiempo perdido, quería follar con más hombres.

Mar fue desgranado uno tras otro a todos los que se había tirado hasta el último, desde que la vi follar con el chaval ese, se había tirado a tres más en total 23 tíos sin contar conmigo. Mar me miro orgullosa como diciendo, anda supera eso.

—Jooo…der, vaya zorron estas hecha, yo solo con dos mujeres, pero he repetido con ellas, aunque solo con mirar mi agenda soy capaz de tener a quien quiera y follar con una distinta cada día por meses.

—Eso no te lo crees ni tu Esteban, dijo Mar segura.

—¿Apostamos?

—Espera Esteban, dijo Mar algo asustada, quiero que sepas que te amo hasta la locura y no quiero perderte, lo que te he contado es solo sexo, quiero que quede claro por qué creo que esto se me está yendo de las manos.

—Tranquila mi vida, no pienso dejarte, yo también te amo y quiero estar a tu lado, los dos somos unos cornudos, pero quiero que me veas follar con otra delante de tus narices ¿serás capaz de aguantarlo?

Mar me miro muy seria y tragó saliva, se notaba que estaba indecisa ante la decisión que tomar, pero su curiosidad pudo más.

—De acuerdo cielo, demuéstrame de lo que eres capaz…pero…¿Qué nos apostamos has dicho?

—Sencillo, la dije, si en menos de una hora no tengo aquí a una mujer follando conmigo, pierdo la apuesta pero si no es así vas a hacer todo lo que te diga, y no follaras con el primero con el que te cruces.

—¿Y que gano yo si pierdes? Dijo Mar.

—Seguirás follando con quien desees, no te preguntaré ni te reprocharé nada, y si lo deseas seguiremos juntos, harás la vida que tú quieras.

—Como quieras dijo Mar segura, pero sabes que vas a perder llevas casi dos años fuera de tu ambiente y muchas de tus amiguitas se habrán olvidado de ti.

La miré desafiante, cogí mi teléfono y en ese momento dudé de mí, Mar tenía razón, ya no era el comandante de un avión era un pre jubilado, para muchos de mis compañeros un “abuelete” aun así busqué y me pare en un nombre que sabía no me iba a fallar, Erika, una preciosa mujer de 35 años con un cuerpo que me volvía loco, sé que ella estuvo enamorada de mí, aunque yo sutilmente la rechacé, aun así follamos todas las veces que pudimos. Pulse sobre su nombre y la pantalla paso a modo de llamada, puse el altavoz para que Mar oyera todo.

—Ahora calladita y no abras la boca, la dije serio.

A los pocos tonos de llamada la voz de Erika sonaba alegre.

—¡¡Estebaaan, mi amor!! ¿Qué tal estas cuánto tiempo?

—Erika cielo mío, que alegría oírte, si hacía tiempo si, ¿Qué tal estas?

—Bueno bien, trabajando ya sabes, casi no me pillas esta noche vuelo a Los Ángeles.

Respiré aliviado, por lo menos me daba margen para que viniese a casa.

—Sabes Esteban muchas veces pienso en ti, te echo mucho de menos.

—Yo también mi amor, llevo un par de semanas que no te puedo sacar de mi cabeza.

—¿En serio? Me encantaría verte, dijo Erika con la voz alterada.

—Estoy solo en mi casa ¿vienes?

—En quince minutos estoy allí mi amor, espérame.

Mire a Mar que tenía una expresión de no creerse lo que estaba ocurriendo, me miro desconcertada.

—¿Y ahora? Pregunto con miedo.

—Ahora Erika llamará a esa puerta nos subiremos a nuestro dormitorio y me la follaré hasta que me diga que se tiene que ir, tú te meterás en el armario que esta frente a la cama y veras como mi polla entra dentro de su cuerpo y la arranca unos cuantos orgasmos.

Mar se quedó callada y con la mirada perdida, vi como caían lágrimas de sus ojos, no la quise decir nada, sabía que estaba sufriendo por que iba a presenciar lo que yo viví la noche pasada, el telefonillo de la entrada nos sobresalto a los dos.

—Súbete al dormitorio y ponte cómoda dentro del armario.

Mar subió y a los pocos segundos Erika llamaba a la puerta, cuando abrí Erika se abrazó a mi besándome con pasión sin decir ni una sola palabra, cerré la puerta y deshice el beso y el abrazo.

—Erika estas guapísima, me alegro de volver a verte.

—Y yo también Esteban no sabes lo que he soñado con este momento.

Volvió a besarme y dándome la mano subimos las escaleras hacia mi habitación Erika no era la primera vez que estaba en mi casa así que la conocía bastante. Cuando llegamos al dormitorio se quitó la única prenda que llevaba puesta una gabardina, debajo estaba completamente desnuda.

—Ufff, Erika sabes a lo que vienes, ¿me tienes ganas?

—No te haces una idea de lo que te deseo “abuelo” dijo Erika divertida.

Me desnudo en un momento, con prisa, tenía ganas de follar se lo notaba, estaba muy excitada, su manera de hablar lo dejaba claro, cuando tuvo mi polla frete a ella gimió de gusto.

—Dios Esteban me parece enorme.

Bien a partir de aquí podría describiros como me follé a Erika, pero creo que sería redundar en lo mismo, siento ser frio pero era un polvo de compromiso que quería que viese Mar, quien por cierto no perdió detalle. Me corrí dentro del coño de Erika, en su culo, precioso por cierto y en su boca, Erika se distinguía por hacer una felaciones profundas, y conmigo no hizo distinción, me sorprendía como era capaz de relajar los músculos de su garganta y tragarse toda la longitud de mi polla hasta hacerme perder el sentido por el placer que recibía, pero todo tiene un final y al cabo de las dos horas más o menos algo sonó en su bolso, pero eso no fue motivo para que Erika gritara su ultimo orgasmo conmigo mientras me corría nuevamente en su coño.

—Joder Esteban, ufffff ha sido increíble, es una pena que me tenga que ir pero debo de hacer muchas cosas antes de que me vaya esta noche. Me voy a duchar ¿me dejas?

—Claro, sabes que estás en tu casa.

Cuando la puerta del baño se cerró vi salir a Mar del armario los pantalones por la rodilla lo mismo que su braguita, su coño chorreando flujo y su manita brillante de sus jugos, lloraba en silencio, yo solo me limite a abrazarla contra mí y susurrarle en el oído palabras de cariño para que se tranquilizase, cuando dejamos de oír la ducha, Mar volvió al armario, su culito estaba al aire provocador y mi polla estaba otra vez pidiendo guerra me tumbe en la cama y cuando salió Erika, me miro con deseo.

—Mierda, exclamo Erika mirando la hora, porque me tengo que ir, pero te dejaba seco.

Cuando la acompañé a la puerta se abrazó a mí y me beso nuevamente.

—Espero que no tengan que pasar dos años para que nos veamos nuevamente. Se acercó a mi oído y me lo susurro. Estoy en mis días fértiles, solo espero que me hayas preñado, me gustaría tener un hijo tuyo ya que mi marido es un inútil.

La mire sorprendido y me quede sin palabras, me dio un pico en los labios y la vi marcharse hacia el ascensor, cuando se cerraron la puertas me tiro un besito y cerré la puerta, que cabrona pensé, quiere quedarse embarazada. Subí a mi habitación a por Mar, pero la encontré desnuda en la cama abierta de piernas con su coño enrojecido.

—Follame esteban, suplico excitada Mar.

Nunca he visto a Mar tan excitada, fue meter mi polla en su coño e inmediatamente empezó a correrse, me abrazaba me besaba, y encadenaba orgasmos como si no costase, nunca la había visto así. Aun después de haber estado con Erika, mi niña quedó satisfecha con su coño y su culo bien llenos de leche. Ya más tranquilos y abrazados en nuestra cama Mar lo preguntó.

—Bien mi amor has ganado tu apuesta, dime que es lo que quieres de mí.

—Mira Mar no quiero que dejes de follar con otros hombres…

—¡¡¿COMOOO?!! Dijo Mar sorprendida, Pero tú me dijiste que no follaria con otros hombres.

—No cariño, yo solo te dije que harías lo que yo te dijese, no vas a follar con quien quieras, solo con quien yo diga, y te aseguro que no te vas a arrepentir. Los ojos de Mar brillaban de deseo. Hay algo que debes de saber, cuando te vi follar el otro día con otro me excite mucho y acabe haciéndome una paja viendo como el chaval se corría en tu culo pero también estaba muy enfadado, no se sentimientos muy encontrados.

—Algo parecido me ha pasado a mi viéndote follar con Erika, deseaba matarte pero me excitaba ver como tu polla la daba placer, como gemía cuando chocaba tu pelvis contra su culo, no lo he podido evitar mi mano se ha perdido en mi coño dándome placer.

Ese día lo pasamos juntos Mar y yo y disfrutamos de nosotros como hacía tiempo no lo hacíamos. Esa semana fue tranquila, nadie nos molestó y Mar se mantuvo firme, no buscó que la follase nadie, solamente yo, cerca del fin de semana llame a un amigo y compañero de vuelo, fue mi segundo muchos años y con el follamos a lo más granado de la compañía, era un hombre íntegro con una polla normal tirando a grande, pero gorda y muy vistosa, creo que nunca he visto a un hombre eyacular de la manera que lo hacia él y en el pensé para ser el primero que se follase a Mar, le expliqué la situación y todo lo que había pasado y lo entendió.

—Esteban, sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras, te quiero y te respeto como hombre y como profesional, pero ¿tú sabes lo que me estas pidiendo?

—Por supuesto Sergio, te estoy pidiendo que te folles a mi mujer como la puta que es, y no quiero que te cortes a la hora de follarla, acuérdate de nuestras juergas, quiero que la llenes de leche.

—Bien Esteban, quien dice NO a semejante proposición, solo te pido que si te sientes mal, o no quieres seguir, o si tu mujer no se siente a gusto conmigo y no quiere follar, con un gesto doy todo por terminado y desapareceré de inmediato no se puede forzar la situación.

—Lo se Sergio, pero Mar según te vea va a querer follarte seguro, la conozco.

—Bien Esteban, entonces nos vemos el Lunes en tu casa para comer…y algo más.

Cuando se lo conté a Mar, primero no le hizo mucha gracia aunque lo aceptó, pero inmediatamente empezó a pensar que se ponía para poder agradarle, más aun cuando le enseñé una foto de Sergio.

—Umm, es guapísimo Esteban, ¿Y tú quieres que me folle a este tío?

—En principio si, luego te follaremos los dos.

—¿Co…cómo? Dijo Mar asustada.

—Mi amor vas a probar cosas nuevas en el sexo, va siendo hora de que espabiles y pruebes de todo.

Mar anduvo nerviosa todo el fin de semana, pero follamos con una pasión que no conocía en ella, estaba seguro de que todo esto la excitaba, bueno a quien no. El lunes nos levantamos temprano, Mar quería estar preciosa para Sergio, en el fondo me puse un poquitín celoso y ella lo notó.

—¿Temes que te deje por él? Estas celosooo mi amor que poco me conoces todavía, de acuerdo me estoy preparando para él, para agradarle y que me folle, pero solo una persona que eres tu ocupa mi corazón y mi cabeza, esto es solo un juego de seducción y al final es solo lo que es…SEXO.

A las dos y media sonó el telefonillo de la entrada, Mar estaba vestida para la ocasión, solo un vestido muy ajustado y muy corto con unos zapatos de taconazo para realzar su culito respingón era su vestimenta, iba sin ropa interior, sus pezones iban a romper la tela del vestidito y no se notaba ninguna costura, yo ni me había vestido, únicamente llevaba un pantalón corto, para lo que iba a durar la ropa puesta mejor no llevar nada.

—Anda mi amor, ve a recibir a nuestro invitado, la dije excitado.

Vi como Mar se alejaba hacia la puerta moviendo su culo de forma descarada, mi polla ya empezaba a dar señales de vida, al momento apareció mi chica llevando de la mano a Sergio, fue un momento pero vi sus ojos clavados en el culo de Mar y casi babeando.

—¡¡Esteban!! Que alegría verte

—¡¡Sergio!! ¿Qué tal estas hombre?

Nos fundimos en un abrazo, hacía años que no le veía y apreciaba mucho a ese chico, aunque en esos momentos tenía una mezcla de sentimientos, entre miedo, celos y excitación, Mar nos miraba sin decir nada pero escaneando a Sergio de arriba abajo y casi relamiéndose por lo que iba a ocurrir, Sergio era un hombre moreno de ojos marrones, alto de más de 1.85 con un cuerpo fibroso y musculado cuando entrabamos en algún hotel o local en los vuelos que hacíamos las mujeres le miraban con deseo. Cogimos unas cervezas del frigorífico y nos fuimos al salón Mar y yo sentados en un sillón y Sergio frente a nosotros, hablándonos y contándonos como le iba todo. Me fije que Mar abría y cerraba las piernas mostrándole a Sergio su coño y me fije en el gran bulto que marcaban sus pantalones, nos quedamos callados y mirándonos esperando que alguien diese el primer paso y algo incomodos hasta que hablé.

—Bueno, sabemos por qué estamos aquí, dije tranquilo, ¿a qué esperamos?

Sergio se levantó y dio la mano a Mar poniéndola en pie y fundiéndose en un beso interminable con ella, nunca la había visto besarse con otro hombre y me intranquilice, fue subiendo su vestido hasta que lo sacó por su cabeza dejándola totalmente desnuda.

—Eres una preciosidad Mar

—Gracias, dijo Mar algo avergonzada.

—Y ahora zorra, desnúdame y hazme una buena mamada, tienes unos labios que me están volviendo loco, dijo Sergio con autoridad.

Mar le desnudo con rapidez, no podía dejar de mirar su cara de deseo según le iba desnudando, yo me quite el pantalón que llevaba puesto y apareció mi polla en todo su esplendor.

—Joder Esteban, siempre he envidiado el pollón que tienes.

Vi como cerraba sus ojos y ponía una mueca de placer baje mi mirada Mar se había metido más de la mitad de la polla de Sergio en la boca y empezaba una mamada que le iba a llevar muy pronto a un gran orgasmo, estaba muy excitado y empecé a pajearme suavemente mientras veía como mi chica la hacía una mamada de película a Sergio.

—Uffff, como la chupas guarra, eres una mamona de primera.

La manera de hablar a Mar me excitaba más aun, veía como Sergio iba agarrando su pelo hasta hacerla una cola de caballo con su mano cuando la tuvo bien agarrada tiro bruscamente hacia atrás.

—Eres una puta de primera pero quiero follarte la boca,

Diciendo esto la besó nuevamente y separándose de ella con su mano sujetando su pelo la embistió la boca y se la metió hasta la garganta, Mar aguanto como pudo los envites de Sergio, yo seguía pajeandome con tranquilidad, veía la cara de Mar congestionada llorando y soltando babas que caían por su pecho, tosía, casi llegó a vomitar, pero se tragó el pollon de Sergio hasta que arrugando su naricilla toco su pubis se veía su lengua lamiendo los huevos para hacer sitio al invasor que la follaba la boca.

—Diossss, me corrooooo golfaaa.

Los dos primeros trallazos fueron a su garganta, Sergio saco su polla de la boca de Mar y empezó a correrse de una forma bestial en su carita cuando termino la tenía totalmente embarrada, sus ojos su nariz su boca, su pelo el semen goteaba hacia su pecho, no lo pude evitar agarré mi teléfono y le saqué varias fotos estaba preciosa, Sergio limpio sus ojos y su boca y la beso tiernamente.

—Estas guapísima, pero ve a lavarte, te queremos follar hasta que pidas que paremos.

Mar obedeció y se fue dejándonos ver su perfecta desnudez, Sergio se dejó caer en el sofá con cara de cansado.

—¿Cómo estas Esteban?¿Todo bien?

—Joder Sergio estoy que exploto, necesito correrme.

—Pues cuando venga tu mujer fóllatela.

—No, quiero que la comas el coño y te la folles tu mientras me hace una mamada.

En esos momentos entraba Mar al salón risueña, no sé por qué pero me sentía orgulloso de ella.

—Chicos, necesito que me folléis, estoy ardiendo de deseo.

—Pero la comida…dije excusándome.

—Ya comeremos dijo Mar excitada, solo quiero polla.

Mar se empezaba a comportar como la puta que vi en la biblioteca, tenía su cara colorada de la excitación y temblaba ligeramente.

—Subid vosotros primero, dije, debo de quitar cosas del fuego y sacar el asado del horno.

Mar me miro picara agarro de la mano a Sergio y subieron a nuestra habitación, a los pocos minutos oía los gemidos de placer de mi chica en manos de Sergio, espere hasta que oí como se corría y al momento se oía a voz en grito.

—Siiiii…follame, párteme en dos con tu polla…diosss que gustooo.

Ese fue el momento de subir para mí, cuando entre me impacto ver a mar muy abierta de piernas y encima Sergio barrenado como un martillo pilón su coño, veía su polla dilatando los labios del coñito de Mar y haciendo que sus huevos rebotasen en su culo, era morboso de todo punto mi polla estaba reventando, me pajee viendo eso no tarde nada en correrme sobre la alfombra de la habitación en una de las mayores corridas que recuerdo, ni Mar ni Sergio notaron mi presencia, pero lo que si hice fui a tomarme un cialis, esa tarde prometía que iba a ser larga y no podía competir contra la juventud y el ímpetu de Sergio.

Cuando subí nuevamente a nuestra habitación Sergio la tenía a cuatro y empezaba a sodomizarla.

—¿Te gusta puta?, le decía Sergio excitado, ¿te gusta que te revienten tu culo de zorra?

—Siiiii joder, decía berreando Mar sobrexcitada, reviéntame con tu polla.

Mi balano estaba de nuevo amoratado, me subí a la cama y me arrodille delante de Mar, vio mi polla y se la metió de tirón hasta la garganta, me miraba a los ojos sumisa eso me enardeció saque mi polla de su boca y la bese con lujuria, metiendo mi lengua hasta su campanilla.

—Te amo Esteban, más que a mi vidaaaa…joder me corrooooooo…siiiiiii…¡¡AHHHHH!!

Vi como Mar se convulsionaba y de su coño salía un líquido que regaba las piernas de Esteban, cuando Mar se tranquilizó vino hacia mí y me beso con cariño.

—Si me perdonáis voy a bajar a por un poco de agua, dijo Sergio, ¿os subo una botellita?

Asentimos con la cabeza y nos quedamos Mar y yo solos, se abrazó con fuerza a mí.

—Cariño dime que todo va bien, que es esto es lo que quieres. Dijo Mar preocupada.

—Todo va sobre ruedas mi amor, estoy muy excitado viendo cómo te ha follado Sergio

—Joder Esteban, su vocabulario su polla gorda, enorme, abriéndome, me tiene encendida pero te quiero a ti también dentro de mí.

En ese momento entro Sergio en el dormitorio con las botellitas de agua que bebimos con gusto, teníamos la boca seca. Se puso al lado de Mar y quedo entre los dos.

—Comandante, dijo Sergio, ¿te acuerdas de esos dos días en Panamá? ¿Cómo se llamaba el hotel?

—Riu Plaza Panamá. Dije seguro.

—Siii, eso es ¿y cómo se llamaba la azafata que follamos durante un día entero?

Mire a Mar, a estas alturas ya no se asustaba de nada me miraba divertida esperando una respuesta.

—Era Erika, le dije medio riéndome.

—Eso es, dijo Sergio, menuda gata, follaba de maravilla pero la destrozamos entre los dos, fue memorable porque era tan puta que no le aguantaba un hombre más de una hora, lo despellejaba rió Sergio.

Mar me miro divertida, pero lejos de preguntar algo más nos agarró la polla a los dos mientras nos pajeaba.

—Quiero que me destrocéis, quiero caer rendida, que no recuerde ni mi nombre… ¿seréis capaces de conseguirlo?

A los pocos minutos Mar, mi amada Mar tenía dos buenas pollas en su interior, una en su culo y otra en su coño, era su primera vez en esa experiencia y le encantó, de hecho tuvo uno de los orgasmos más largos que recuerdo en ella nos corrimos en su interior, esa fue la tónica de aquel día, no paramos de follarla hasta que cerca de las once de la noche Mar no aguanto su trigésimo vaya usted a saber orgasmo que tenía y cayó desmayada sin sentido sobre mi pecho mientras Sergio sacaba su enrojecida polla del culo de mi chica, y besaba sus nalgas con cariño.

—Esteban no aguanto más, tu chica aparte de ser una puta es mucha mujer, y ya no somos los jovenzuelos que éramos.

—Jovenzuelo tu cabrón, que yo me he tenido que tomar un cialis para estar a la altura.

Sergio se retorcía de la risa, pero me miraba con respeto, eso era lo que me gustaba de él era un hombre íntegro que sabía respetar a “los gallos viejos” aunque se follase a sus mujeres.

—Esteban me ha encantado conocer a tu chica, y recordar otros tiempos, ha sido un día excepcional, pero creo que me voy a ir, todos estamos cansados y Mar está agotada, me ha encantado verte otra vez.

Se duchó y se fue, me quedé solo con Mar, llené la bañera y fui a por ella, de su coño y su culo todavía salía semen de las corridas que tenía dentro de su cuerpo, eso me excitó de sobremanera, la llevé en brazos a la bañera y la lavé bien, con amor, con cariño, abrió ligeramente sus ojos y me sonrió con dulzura.

—Esteban te amo, dijo Mar con un hilillo de voz

La dejamos tan rota que durmió 24 horas seguidas, en la noche del día siguiente apareció Mar por el salón andando con dificultad, vino hacia mí y se sentó a horcajadas en mi regazo, no dijo nada solo me besó, en un beso interminable, suave, tierno, cargado de cariño, tuvimos más de cinco minutos nuestras bocas unidas, saboreándonos.

—¿Te encuentras bien mi amor? La pregunté.

—Dolorida, pero todavía asimilando la tremenda follada que me disteis, esto es algo que las mujeres deberían de experimentar, nunca he sentido tanto placer, ni he tenido tantos orgasmos seguidos. Cuando me he levantado me he ido al baño y me he mirado con un espejo mi culo y mi coño, todavía siguen muy abiertos y muy irritados.

—Bueno Mar, te follamos los dos como la puta que eres, la pregunta es si te gustó como para repetir y quieres seguir adelante.

Mar me miró seria, mientras acariciaba mi cabeza, sus ojos no se apartaban de los míos.

—De acuerdo soy una puta, pero soy TU puta no lo olvides nunca, no vamos a entrar en los estereotipos que la sociedad nos impone, pero mientras yo me he follado a 23 tíos y me llamas puta tú te has follado… ¿a cuantas, 150…200 tías? ¿Cómo he de llamarte?

—Ummm, creo que puto pervertido es lo más indicado.

Los dos nos echamos a reír con ganas, rompimos un momento de tensión que podría haber acabado en bronca. Mar me dejo muy claro que no la gustaba que la llamase puta aunque lo fuese y si, tenía razón yo no era el más indicado para criticarla aunque fuese su pareja.

—Y bien, puto pervertido mío ¿Qué me tienes preparado? Porque quiero seguir adelante.

—Mar, ¿lo has hecho alguna vez con alguna mujer?

—¡¡¿QUEEEE?!! ¡¡¿EN SERIOOO?!! Exclamó Mar divertida.

Pero no dijo que no, de hecho la idea le atrajo, cuando la expliqué que no sería ninguna mujer mayor que ella, sino una jovencita que le encantaría y más joven no puso impedimentos y en efecto sería Carla, cuando la llamé y le explique la situación le encantó la idea.

Esa semana compre algunos complementos en un sex shop que suelen utilizar las mujeres en el sexo lésbico y el sábado a las dos de la tarde con Mar más nerviosa que de costumbre fue a recibir a Carla vestida únicamente con un top que no tapaba casi nada y unas braguitas mínimas, a diferencia de Sergio Carla se paró en el salón y acaricio a Mar, se besaron y se acariciaron con ternura, no quise mirar más, estaba a mil con mi polla a punto de romper mis pantalones, al poco entraron en la cocina agarradas de la cintura.

—¡¡Esteban!! Que alegría volver a verte, me dio dos besos y miro a Mar, tienes una mujer preciosa dijo Carla con admiración.

Ese fin de semana fue increíble para mí, mis dos gatitas me dejaron más seco que la cecina, Carla se quedó hasta el domingo por la noche que con tristeza se tuvo que ir. Mar lo disfrutó hasta el último momento y quedaron en verse nuevamente.

—Mi amor, Carla me ha enamorado, diosss que niña es un cielo, dijo Mar extasiada.

—Si…es una chica que enamora y que es muy convincente.

Hubo muchos más encuentros, aunque hay algo que Mar me dijo y fue que para evitar malos entendidos no repetiríamos con las mismas personas, no fuese a ser que alguna se encoñase y acabáramos mal con ella. En ese tiempo Mar se hizo unos retoques estéticos que le confirieron una carita angelical esa naricilla que la afeaba ligeramente ahora era una preciosa naricilla respingona, antes Mar era una preciosidad, pero ahora tenía una belleza impresionante.

Mar probó cosas nuevas conmigo, la lleve al límite, pero según pasaba el tiempo yo me sentía cada vez más triste cuando veía a Mar poseída por otros hombres, creo que el día que peor lo pase fue uno en el que invite a un antiguo compañero y se presentó con dos tíos mas, le miré con mala cara pero según vio a Mar la arrodillo e hizo que se la chupara, los otros siguieron su ejemplo y de pronto Mar se encontró con tres pollas de considerables dimensiones, yo no pude follarla, fueron esos tres energúmenos los que la follaron hasta decir basta y la dejaron rota, satisfecha pero hecha un trapo, al final los eche de casa y llevé a Mar a la bañera, no se atrevía a mirarme, dejo un reguero de semen desde la cama hasta el baño procedente de su coño y su culo, la bañé en silencio y la ayudé a acostarse.

A raíz de aquella experiencia dejamos de invitar a gente a casa y nos hicimos socios de un club de intercambio de parejas, llevábamos ya casi año y medio con estos juegos y creíamos que lo teníamos claro pero no era así. El día que dijimos hasta aquí hemos llegado fue un fin de semana que estábamos en el club, conocimos a una pareja muy atractiva ellos nos dijeron que en vez de hacerlo allí como siempre lo habíamos hecho mejor nos fuésemos a su casa.

No pusimos ninguna pega, nos montamos en nuestros respectivos coches y nos fuimos a su casa, un lujoso chalet a las afueras de Madrid, pero ya en el interior la mujer me fue llevando hacia un dormitorio mientras veía como a Mar se la llevaba hacia la puerta de salida.

—Un momento, dije serio, ¿a donde te llevas a mi mujer? Pregunte al tipo que ya miraba desafiante.

—Eso a ti no te importa, dijo con chulería, fóllate a mi mujer y no hagas preguntas.

Vi miedo en la mirada de Mar y mucha intranquilidad por su parte, la mujer de este individuo me tenía fuertemente agarrado del brazo, no quería soltarme, ese tipo de juego no me gustó me deshice de la mujer y me fui hacia donde estaba Mar, el tipo se puso frente a mí con intención de pegarme pero le esquivé, perdió el equilibrio y cayó al suelo, cogí de la mano a Mar y salimos corriendo de esa casa. Cuando llegamos a nuestra casa los dos todavía temblábamos del susto, Mar se fue a duchar y yo me serví un whisky para tranquilizarme, cuando bajo Mar vestida solo con un albornoz y se abrazó a mí.

—Esteban quiero terminar con esto no puedo seguir así.

La miré asustado, ¿quería acabar nuestra relación? De acuerdo a lo mejor me pasé un poco con los encuentros pero ella no me dijo nada, la veía disfrutar, era yo quien sufría cada vez que veía como una polla que no era la mía profanaba su cuerpo una y otra vez hasta llenarla de corridas que no eran mías.. ¿Se habría enamorado de alguien? Sentí las lágrimas acudir a mis ojos.

—¿Qui…Quieres terminar con lo nuestro? ¿Es eso lo que quieres? Dije con temor.

—¿Qué dices Esteban?, Nooooo, quiero terminar con estos encuentros, esto no puede ser bueno para una pareja, para una relación, sufro cada vez que veo como follas con una mujer y esa mujer no soy yo, me siento vacía, me siento mal, tengo que poner buena cara ante algo que no soporto, te quiero solo para mi cielo.

Por primera vez desde la separación de mi mujer, lloraba por una relación que creía rota y por una mujer que pensaba quería terminar conmigo, Mar se abrazó a mí y me besó, no me preguntó por qué lloraba, solo me dio la mano y nos fuimos a nuestra habitación hicimos el amor durante toda la noche de manera tranquila, sosegada. Me repitió hasta hartarse que me quería, que me amaba, y que no me abandonaría nunca.

Con su carrera ya terminada, quiso poner orden en nuestras vidas, quiso hacer todo más oficial, nos casamos por lo civil un bonito día de primavera, y con 55 años me dijo que iba a ser papa de nuevo esa noticia me hizo feliz, como también me hizo feliz el saber que mi hija estaba también embarazada, y no penséis mal, Rober era el padre.

Mar es una madre increíble y una esposa ejemplar todos los encuentros acabaron aunque de vez en cuando solo una persona ha permanecido en nuestras vidas y la compartimos con ella, Carla ha sido siempre nuestro punto débil y ella lo sabe, Mar y ella se quieren mucho y disfrutan juntas en la cama y de su amistad, a mí de vez en cuando me dejan participar, pero cuando no lo hacen me voy a buscar a mi hija al trabajo y nos damos una alegría ella es mi debilidad, sabe de los encuentros entre Mar y Carla y sé que es cuestión de tiempo que las tres terminen juntas en la cama. La pregunta es… ¿Me dejaran participar?

 

FIN

 

Protected by Safe Creative                                     ©Fernando (cromatic1961@yahoo.es)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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